Una de las participantes del experimento en la camilla
Una de las participantes del experimento en la camilla - DLR

Ofrecen 16.500 euros por estar tumbado 60 días para un experimento

La NASA y la Agencia Espacial Europea buscan 24 voluntarios que recreen las condiciones de ingravidez de los astronautas para comprobar cómo afecta al cuerpo humano

Madrid Actualizado: Guardar
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Imagínese que le pagan por estar tumbado. Esa es exactamente la propuesta de trabajo de la NASA y la Agencia espacial Europea (ESA), quienes buscan 24 voluntarios que permanezcan en una cama sin levantarse durante 60 días para probar los beneficios potenciales de la gravedad artificial en las misiones espaciales de larga distancia. Y además la remuneración no está nada mal: 16.500 euros en dos meses. Unos 275 euros al día por no hacer, literalmente, nada.

La investigación se está llevando a cabo en Alemania, en el Centro Aerospacial Alemán (DLR) y los primeros 12 voluntarios acaban de comenzar la «aventura». Estos están tumbados en una camilla, asegurándose en todo momento de que sus hombros tocan esa «cama», con sus piernas ligeramente más altas que la cabeza para reducir el flujo de sangre en las extremidades, como ocurre en condiciones en el espacio y motivo que explica el deterioro muscular de los astronautas.

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«El reposo en cama se ha utilizado durante mucho tiempo para imitar algunos de los cambios que nuestros cuerpos experimentan en la ingravidez del espacio. Los seres humanos están hechos para vivir en la Tierra y, sin el constante tirón de la gravedad, es común que los músculos y los huesos comiencen a desaparecer», explican en un comunicado desde la ESA.

Cuando los astronautas pasan mucho tiempo en el espacio, sus músculos pagan un alto precio. Los científicos que vuelan a la Estación Espacial Internacional, por ejemplo, realizan entrenamientos diarios de dos horas y media con máquinas de resistencia para mantener sus cuerpos en buen estado y que no se deterioren debido a la microgravedad. Ahora, la NASA y la ESA quieren saber si un mantenimiento ocasional con gravedad artificial también podría ser beneficioso.

Tumbado con visitas esporádicas a la «centrifugadora»

Las dos docenas de voluntarios, que serán examinados en dos grupos de 12, pasarán 60 días descansando -está permitido ver televisión, leer, estudiar e incluso jugar a videojuegos-, con viajes ocasionales a una centrifugadora en el laboratorio. El brazo giratorio de este equipo empujará la sangre hacia los pies del voluntario, simulando los efectos de la gravedad. Así es como los científicos esperan que se revelen los beneficios que podría proporcionar este sistema a los astronautas en largas estancias en el espacio.

Imágenes de un voluntario en la centrifugadora
Imágenes de un voluntario en la centrifugadora - DLR

En cuanto a la dieta, desde el DLR explican que está orientada a proporcionar «suficientes líquidos y nutrientes», aunque a veces puede que las comidas «no sean muy saludables porque puede haber tortitas y dulces», aunque todo se cocina sin aditivos ni edulcorantes. Sin embargo, como se busca no interferir en los resultados, un equipo de expertos cuidará de que los participantes «no aumenten de peso, pero reciban todo lo que necesitan». «Esto es importante, porque si un sujeto de prueba pierde masa ósea durante el reposo en cama, queremos asegurarnos de ninguna manera se debe a una deficiencia de calcio», afirman.

La experiencia completa son 89 días

La experiencia también incluye la preparación para el experimento (15 días anteriores) y la aclimatación tras él (14 días posteriores), por lo que el trabajo durará en realidad 89 días. «Estiramientos matutinos, masajes y entrenamiento después del reposo en cama con fisioterapeutas para que usted se encuentre nuevamente en forma para la vida diaria», afirman desde la web de la oferta. Tras concluir estos tres meses, habrá cuatro visitas de seguimiento: después de 14 días, tres meses, un año y dos años.

Los científicos, que aún están reclutando participantes para la segunda ronda, buscan mujeres sanas de entre 24 y 55 años, no fumadoras, que midan entre 152 y 190 centímetros y con un índice de grasa corporal entre 19 y 30. El siguiente experimento comenzará en septiembre de este mismo año.