Detalle del mapamundi elaborado hacia 1375 y atribuido al judío mallorquín Abraham Cresques
Detalle del mapamundi elaborado hacia 1375 y atribuido al judío mallorquín Abraham Cresques - WIKIPEDIA

Mapas medievales y el origen mallorquín de la rosa de los vientos

En el siglo XIV la escuela mallorquina de cartografía fue una de las mejores del mundo y sus trabajos son considerados verdaderas joyas

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Durante mucho tiempo se nos ha hecho creer que la Edad Media era un periodo oscuro y complejo en el que sucedieron epidemias, desastres meteorológicos e interminables guerras. También se nos ha inculcado que durante este período la tecnología brilló por su ausencia. Sin embargo, todo esto es tan sólo una verdad a medias, hubo grandes acontecimientos científicos que siguen vigentes a día de hoy.

Por ejemplo, fue en el Medioevo cuando se descubrió la brújula magnética, el astrolabio, los botones, la rueda de escape, que sería la base del funcionamiento de los relojes, o los primeros espejos de vidrio. Desgraciadamente, desconocemos el nombre de los inventores, a los que no se les consideraba científicos, sino ingenieros.

Algunos de estos avances favorecieron que se modificara la concepción que teníamos del mundo. Así por ejemplo, la aparición de la brújula y el astrolabio permitió un excepcional desarrollo de las ciencias cartográficas con la aparición de las llamadas cartas portulanas o, simplemente, portulanos.

Detalle del mapa de Cresques. Se aprecia el Mediterráneo con Sicilia, Italia, la costa norteafricana y Grecia. A la derecha se aprecia el Mar Rojo
Detalle del mapa de Cresques. Se aprecia el Mediterráneo con Sicilia, Italia, la costa norteafricana y Grecia. A la derecha se aprecia el Mar Rojo - WIKIPEDIA

Su origen se remonta al siglo XIII - aparecieron en Génova, Venecia y Palma de Mallorca- e inicialmente eran cuadernos con instrucciones para los navegantes, en donde anotaban distancias entre puertos y rumbos.

Toponimia, orientación y rumbos

La elaboración de los portulanos era una tarea enormemente compleja puesto que precisaba de multitud de cálculos a fin de conseguir una proyección lo más real posible. Además, había que adaptar el espacio geográfico a una escala concreta que entrase en el pergamino, habitualmente elaborado a partir de la piel de cordero.

Los portulanos contenían un verdadero enjambre de topónimos, ya que recogían todos los puertos, asentamientos y accidentes geográficos que pudieran ayudar a la navegación. Los nombres aparecían escritos en perpendicular a la línea de la costa. No era infrecuente que los lugares reseñados apareciesen en diferentes lenguas, debido a que eran muchos los navegantes que aportaban los datos necesarios para elaborar la toponimia. Con el paso del tiempo los puertos se fueron uniendo mediante líneas entre los puntos de arribado y los puntos de embarque, detalles que facilitaban la navegación.

En ocasiones, además, se incluían grabados, representaciones costumbristas o elementos de la fauna local. Fue precisamente esta belleza iconográfica lo que propició que los mapas fuesen objetos de lujo y colección, y que en ocasiones se entregaban como obsequio a monarcas de otros países.

Las cartas portulanas aparecen orientadas hacia el norte magnético, que es la dirección que marca la aguja imantada de la brújula. Este dato nos puede parecer banal, pero antes de estas cartas los mapas se «orientaban» hacia oriente, donde se suponía que estaba el paraíso terrenal, que se situaba en la parte superior de las cartas. Por su parte, los cartógrafos árabes confeccionaban mapas «sureados», es decir, ubicaban el sur en la parte superior del mapa.

La primera rosa de los vientos

Para facilitar el rumbo de la navegación se representaron los rumbos de los vientos, en relación con los cuatro puntos cardinales y sus puntos intermedios. De esta forma, había ocho vientos principales, cada uno con su nombre.

El mapa cartográfico más importante de la Edad Media es un mapamundi elaborado hacia 1375 y atribuido al judío mallorquín Abraham Cresques (siglo XIV-1387). En él aparece por vez primera la rosa de los vientos, con sus 32 rumbos y el nombre de los ocho vientos principales.

El mapa de Cresques está centrado en el mar Mediterráneo, de seis hojas dobladas por la mitad y pegadas en una tabla de madera que mide 65 x 300 cm. Posiblemente, lo más extraordinario de este mapamundi es que aparece representado Asia, desde el mar Caspio hasta Catay (China), gracias a la información que aportó Marco Polo.

Pedro Gargantilla es médico internista del Hospital de El Escorial (Madrid) y autor de varios libros de divulgación.

M. Jara
- M. Jara