El cráter Jezero en Marte, lugar donde se posará el próximo rover de la NASA en 2021
El cráter Jezero en Marte, lugar donde se posará el próximo rover de la NASA en 2021 - NASA/JPL-Caltech/MSSS/JHU-APL

El cráter de Marte donde la NASA buscará vida en 2021

Después de cinco años de búsqueda, científicos eligen una depresión marciana llamada Jezero como lugar de aterrizaje del próximo rover estadounidense

MadridActualizado:

Ya hay destino. Se llama cráter Jezero, está situado justo al norte del ecuador de Marte y será el lugar de aterrizaje del próximo rover de la NASA en febrero de 2021. Después de una búsqueda de cinco años, durante la cual han sido examinadas más de 60 ubicaciones candidatas, los científicos y el equipo de la misión se han decantado por esta depresión de 45 kilómetros de diámetro, 3.600 millones de años de antigüedad y gran riqueza geológica. Allí, el flamante vehículo explorador dará un paso más: no solo investigará si el lugar fue alguna vez habitable, como hace el actual rover Curiosity, sino que también buscará signos de vida microbiana pasada. Además, recogerá muestras de roca y suelo y las almacenará en un «escondite» en la superficie del planeta para después poder recuperarlas y traerlas a la Tierra.

«Jezero podría responder preguntas importantes en la evolución planetaria y la astrobiología», afirma Thomas Zurbuchen, de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA. «Obtener muestras de esta área única revolucionará nuestra forma de pensar sobre Marte y su capacidad para albergar vida», asegura.

El cráter está ubicado en el borde occidental de Isidis Planitia, una cuenca de impacto gigante justo al norte del ecuador marciano. La zona presenta algunos de los paisajes marcianos más antiguos y más interesantes desde el punto de vista científico. Los investigadores creen que Jezero fue una vez el hogar de un antiguo delta fluvial, por lo que podría haber recolectado y preservado moléculas orgánicas antiguas y otros signos potenciales de vida microbiana del agua y los sedimentos que fluyeron hace miles de millones de años.

Según los científicos, en ese antiguo delta el rover podrá analizar cinco tipos diferentes de rocas, incluidas las arcillas y carbonatos que tienen un alto potencial para preservar las firmas de vidas pasadas.

Un desafío para los ingenieros

Descenso del Curiosity en Marte
Descenso del Curiosity en Marte- NASA

La diversidad geológica que hace que Jezero sea tan atractivo para los científicos también lo convierte en un desafío para los ingenieros que se ocupan de diseñar la entrada, descenso y aterrizaje del rover. Además del delta cercano y los cráteres de impacto, el sitio contiene numerosas rocas hacia el este, acantilados hacia el oeste y depresiones llenas de dunas que podrían atrapar al vehículo en varios lugares.

Jezero ya había sido codiciado antes como lugar de aterrizaje, pero los desafíos que planteaba lo hacían imposible. «Pero lo que una vez estuvo fuera del alcance ahora es concebible gracia a los avances en ingeniería», asegura Ken Farley, científico del proyecto para Marte 2020 en el Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL) de la NASA.

Uno de sus logros a los que se refiere Farley es haber conseguido refinar el sistema de aterrizaje de tal manera que es posible reducir la zona para la maniobra a un área 50% más pequeña que la que empleó el Curiosity cuando llegó al cráter Gale en 2012. Esto permitió a la comunidad científica considerar sitios de aterrizaje más desafiantes. La NASA ha agregado una nueva capacidad llamada navegación relativa al terreno (TRN), que habilitará la etapa de descenso de «Sky crane», un sistema de grúa propulsado por cohetes que lleva al vehículo a la superficie de forma suave, para evitar áreas peligrosas.

«Nada ha sido más difícil en la exploración planetaria robótica que aterrizar en Marte», dice Zurbuchen. Ahora, al equipo de la NASA le queda un duro trabajo para optimizar los sistemas que garanticen un aterrizaje seguro y la exploración del cráter una vez el rover esté a salvo en el suelo. Gracias a los datos obtenidos de la flota de orbitadores de Marte, se cartografiará el terreno con mayor detalle y se identificarán las regiones con las características geológicas más interesantes. La misión, que será lanzada en julio de 2020, tiene también como objetivos científicos saber más sobre el clima y la geología del Planeta rojo y prepararse para una futura exploración humana probando la producción de oxígeno de su atmósfera.