Todos los árboles de la imagen forman parte de uno solo llamado Pando, con un enorme entramado de raíces - Paul C. Rogers / Vídeo: Los ciervos, la gran amenaza del ser vivo más pesado del planeta

La agonía de Pando, el ser vivo de 80.000 años que está a punto de morir

Los ciervos de la zona están frenando la regeneración del álamo milenario, que además es el organismo vivo más pesado del mundo, con casi 6.000 toneladas

MadridActualizado:

Aunque al visitante del parque natural de Fish Lake (en el estado de Utah, EE.UU.) le parezca estar delante de un bosque de 47.000 álamos, en realidad se trata de un solo árbol llamado Pando. Este enorme ser vivo extiende sus raíces por 43 hectáreas (unos sesenta campos de fútbol o algo menos de la mitad de lo que ocupa el madrileño parque del Retiro), de las que desde hace 80.000 años están surgiendo nuevos tallos que reemplazan a los que mueren, clonando una y otra vez la primera planta surgida hace milenios, antes incluso de que el Homo sapiens llegase a colonizar Europa. Considerado como el organismo con vida más pesado del planeta (alrededor de 5.900 toneladas), y entre los más ancianos (aunque no se puede establecer a ciencia cierta su edad), ha resistido cambios extremos de clima y la llegada del ser humano. Sin embargo, ahora puede tener los días contados.

Los investigadores de la Universidad de Utah Paul Rogers y Darren McAvoy han llevado a cabo un estudio de la evolución de este «bosque de un árbol» de la especie Populus tremuloides (álamo temblón) que abarca las últimas siete décadas. Sus conclusiones señalan que su superficie se está reduciendo principalmente debido a la amenaza de otra especie, el ciervo mulo. Este animal, que vive en la zona y se alimenta de plantas jóvenes, frena su regeneración, dejando sin sucesores a los árboles envejecidos que forman Pando (nombre que en latín significa «se extiende») y que apenas sobreviven un siglo.

En una o dos décadas Pando medirá 7 hectáreas

«En 10 o 20 años, Pando podría ser de muy reducido tamaño. Probablemente solo sobreviva una pequeña área de siete hectáreas por culpa de nuestras acciones», alerta Rogers, quien confirma a ABC que el equipo está intentando reunirse con las administraciones competentes para poner fin a la agonía del famoso álamo. Pero no solo los ciervos amenazan a Pando: «La ganadería está teniendo cierto impacto y pronto las visitas de turistas comenzarán a tener consecuencias negativas si no las regulamos», advierte el investigador.

El estudio, publicado esta semana por la revista «PLOS ONE», además de presentar el primer análisis completo de las condiciones actuales del enorme álamo, ofrece una secuencia de fotografías aéreas tomadas durante 72 años en la que se puede observar cómo Pando ha ido «adelgazando» constantemente en las últimas décadas. En las imágenes se ven las zonas deforestadas por el desarrollo humano y como el «gigante tembloroso» ha superado milenios, pero no ha aguantado a menos de un siglo de intromisión humana.

El polígono amarillo representa el límite de Pando (sus raíces). Se pueden observar zonas deforestadas en las que ya no crecen árboles
El polígono amarillo representa el límite de Pando (sus raíces). Se pueden observar zonas deforestadas en las que ya no crecen árboles - USDA Aerial Photography Field Office

Medidas «totalmente ineficaces» desde 2014

Tras ser nombrado en 2014 como árbol destacado del estado de Utah, la administración decidió proteger a Pando con vallas, pero solo las instaló en una mitad del bosque y con una altura insuficiente, a juzgar por los resultados. «Después de una importante inversión en la protección del icónico Pando, nos sentimos decepcionados por su resultado. El ciervo mulo parece estar encontrando maneras de saltar la cerca de protección instalada a través de sus puntos débiles o por encima de la barrera», denuncia Rogers en su estudio,

Según explica el mismo investigador a ABC, para intentar frenar esta situación, habría que vallar por completo el perímetro y reforzar la cerca instalada en 2014, «que parece ser completamente ineficaz actualmente», asegura. Reducir las zonas de paso de ganado, la caza controlada de ciervos que se encuentren en los alrededores y construir centros de interpretación que expliquen a los visitantes la importancia de la zona también son vitales para su conservación. Pero, sobre todo, «continuar monitorizando la regeneración del árbol, sin importar las acciones que se lleven a cabo», afirma Rogers.

Otros «Pandos» desconocidos

La singular forma de reproducción de la especie Populus tremuloides, de cuyo enorme entramado de raíces van surgiendo nuevos árboles idénticos genéticamente uno de otros, formando un solo ser vivo, no es exclusiva de Pando. De hecho, se tiene constancia de otros grandes árboles semejantes, si bien ninguno llega a la envergadura de este «gigante» (de media ocupan «tan solo» una hectárea de terreno). Sin embargo, los científicos sospechan que pueden existir otros «Pandos» similares, pero desconocidos para el ser humano. «Es completamente posible, pero hasta la fecha no han sido descubiertos», afirma Rogers.

Conocidos y desconocidos, Pando y los demás «álamos temblorosos» son testigos de la vida en la Tierra durante milenios, «un símbolo de conexión entre naturaleza y humanos y un presagio de pérdidas de especies más amplias», incide el científico. A pesar de la alarmante situación de la anciana planta, Rogers deja abierta una puerta a la esperanza: «Se puede revertir este declive, siempre y cuando demostremos la voluntad de hacerlo».