El olor es clave en el proceso de buscar pareja de muchos animales
El olor es clave en el proceso de buscar pareja de muchos animales - Matthew Silk

El perfume que evita que los machos «liguen»

Según una nueva investigación, algunos escarabajos evitan malgastar energías en cortejar a hembras que ya tienen el aroma de otros pretendientes

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El amor no surge siempre a primera vista. En el caso del escarabajo Gnatocerus cornutus, un insecto que suele aparecer en graneros repletos de harina y cereales, hay que hacer un esfuerzo extra para que aparezca. Para empezar, tienen que conseguir montarse encima de la «espalda» de las hembras y después golpear sus patas durante unos diez minutos. Todo para copular y pasarle sus genes a las próximas generaciones.

Pero ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Exeter (Reino Unido) ha descubierto que los machos no desperdician sus energías con las hembras que ya han estado con otros pretendientes. Los científicos han publicado sus resultados en la revista « Behavioral Ecology» este martes y han encontrado evidencias de que los escarabajos huelen una sustancia química que les alerta y les hace evitar el cortejo.

«Si una hembra tiene adherido el olor de varios machos, es porque probablemente ya habrá tenido varias parejas» explica Sarah Lane, la investigadora principal del estudio, a ABC. Y, «a medida que aumenta el número de potenciales competidores, la probabilidad que tiene un macho de dejar su descendencia disminuye, por lo que algunos machos evitan participar en el costoso acto del cortejo y prefieren centrar su atención en buscar una nueva pareja».

Esto es importante porque el escarabajo tiene unos recursos limitados y derrocharlos puede suponer su muerte o simplemente que deje menos descendientes. De hecho, según la teoría de la evolución, con el tiempo van desapareciendo las estrategias que derrochan más energía y se van conservando las más efectivas. De forma similar a lo que ocurre en una empresa preocupada por llegar a fin de mes y que tuviera que evaluar los costes y los beneficios de sus decisiones, pero a escala planetaria.

Cuando los escarabajos detectan el olor de tres machos en la hembra, prefieren evitar el cortejo (Matthew Silk)
Cuando los escarabajos detectan el olor de tres machos en la hembra, prefieren evitar el cortejo (Matthew Silk)

Con esto en mente, los investigadores trataron de averiguar si los escarabajos tenían alguna forma de saber cuándo invertir su energía en el cortejo o no. Y descubrieron que eran capaces de detectar unas sustancias químicas que les informaban de la presencia de otros competidores y que les hacían cambiar su forma de comportarse.

Tres pretendientes son demasiados

En primer lugar, observaron que cuando los escarabajos olían que una hembra ya había estado en contacto con un macho, aumentaba la producción de esperma. Pero que, cuando una hembra tenía el aroma de tres o más machos, los nuevos pretendientes tendían a evitar el cortejo, como si supieran que «no merece la pena competir con más de tres machos», según Sarah Lane.

¿Pero cómo lo huelen? Según explica la investigadora, algunos insectos liberan unas sustancias conocidas como « hidrocarburos cuticulares» y que actúan como mensajeros químicos. En los insectos estos compuestos «pueden ser usados para recoger una enorme cantidad de información, como es reconocer a la pareja o saber de qué calidad es».

Sea como sea, en opinión de Sarah Lane «cada vez más y más estudios están demostrando que la comunicación química es muy importante en la selección sexual», ese proceso que a lo largo de la evolución favorece a las estrategias más efectivas a la hora de producir descendencia. Todo ese juego de costes y beneficios en el proceso de búsqueda de pareja y de cortejo resulta esencial no solo para estos escarabajos, sino para todos los seres vivos que recurren a la reproducción sexual. Incluyendo seguramente al ser humano.