La dificultad de los líderes españoles para predicar con el ejemplo
Cayo Lara, coordinador de Izquierda Unida, encabeza la tabla de políticos congruentes en este estudio - efe
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La dificultad de los líderes españoles para predicar con el ejemplo

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Un desnudo integral de la congruencia en el estatus político es lo que propone en su último estudioel Instituto Internacional de Ciencias Políticas (IICP), que asegura haber analizado por primera vez el grado de coherencia de nuestros dirigentes desde un punto de vista global. En el desglose, se aborda el grado de compatibilidad entre lo que el mandatario dice y luego practica, o si predica con el ejemplo. El informe pone el dedo en la llaga de la dificultad que irradia la clase política española a la hora de ajustar su discurso con su chaqueta política. Y, de forma individualizada, una de sus conclusiones tras repasar una a una las intervenciones públicas, los escritos y manifestaciones que vierten los diferentes líderes políticos es que Cayo Lara, coordinador de Izquierda Unida, es el político que presenta un mayor nivel de congruencia. Otra cosa es lo que hagan de puertas adentro. Siempre parece achacarse a la clase política cierto desfase entre sus palabras y sus hechos, más si cabe cuando llegan al Gobierno o copan estamentos de poder, pero hasta ahora no había un estudio que se hubiese detenido en valorar hasta qué grado se produce esa disensión. Por ejemplo, si el programa electoral con el que el PP concurrió a las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011 contenía una reforma de la ley del aborto, ¿se le puede atribuir incongruencia cuando presenta -lo ha hecho recientemente- tal cambio normativo? El Instituto Internacional de Ciencias Políticas (IICC) evalúa esa magnitud de coherencia o incoherencia en tres tandas: la ideológica (si el dirigente conoce el ideario que defiende desde su partido o su situación en el arco iris político); la programática (si cumple con lo convenido en su programa electoral); y la dialéctica (si hay verosimilitud entre lo que el político expresa y hace).

Rajoy, en el décimo puesto

El Instituto parte del apriorismo de que la coherencia es la actuación que tiene el político por la cual hay una sincronía entre la ideología y su actuación diaria. En términos coloquiales, sería lo de si «donde dicen digo, luego dicen Diego». Y en este análisis caso por caso, tras los pasos de Cayo Lara, que sería calificado como «el político más congruente», el ránking encarama hasta el segundo lugar a Joan Coscubiela i Conesa (ICV), seguido del convergente Josep Antoni Durán i Lleida, Josep Sánchez Llibre (CiU), Jordi Jané i Guasch (CiU), Aitor Esteban Bravo (PNV) y Pedro María Azpiazu Uriarte (PNV). Es decir, después del líder de IU, serían políticos nacionalistas los más acordes en sus palabras y actuaciones. Santamaría conecta con la población; los nacionalistas son más coherentesEl primer político del PP aparece a continuación y es el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, octavo en esta tabla, por delante del socialista Eduardo Madina y de Mariano Rajoy, en noveno y décimo lugar respectivamente. A continuación, Soraya Sáenz de Santamaría (número dos del Ejecutivo), José Antonio Bermúdez de Castro (diputado popular), Cristóbal Montoro (titular de Hacienda por el Gobierno popular), José Manuel Soria (ministro de Industria, también popular), María Dolores de Cospedal (la secretaria general del PP), Carlos Floriano (vicesecretario del PP) y Alfonso Alonso (portavoz parlamentario del PP).

En el puesto 18 aparece el secretario general y líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, quien peca de incoherencia entre cómo argumenta sus ideas y cómo las practica. Estamos ya dentro del bloque que el estudio tacha de «casos flagrantes de falta de coherencia política», y después del cántabro figuran dos mujeres socialistas, Elena Valenciano y la portavoz en el Congreso Soraya Rodríguez, para apostarse a continuación, en el puesto 21, la principal dirigente de UPyD, Rosa Díez, y su compañero Carlos Martínez Gorriarán. Óscar López (número tres del partido de Ferraz) cierra este listado, en el lugar número 23.

El mismo estudio deslavaza otro epígrafe interesante, en el que radiografía a cada dirigente atendiendo a otros criterios de evaluación. Los monitoriza por su defensa del estado social, su formación e idiomas, su empatía y cercanía al ciudadano de a pie, y por sus dotes de comunicador. Y algunos datos son sorprendentes. Se descubren las siguientes virtudes y defectos de los políticos examinados: verbigracia, Cospedal obtiene una nota destacada en formación e idiomas y en coherencia ideológica, pero adolece de cierta cercanía al ciudadano y de conocimiento de la realidad diaria de la población. En este punto puntúan alto, por el contrario, el diputado leonés José Antonio Bermúdez de Castro Fernández y la vicepresidenta del Gobierno Sáenz de Santamaría. La mayor bondad que encuentra el estudio a Pérez Rubalcaba, muy por encima del resto, es su capacidad comunicadora, su comunicación verbal aunque no destaca tanto en el lenguaje no verbal. En cambio, su compañero socialista Eduardo Madina sobvresale singularmente por su defensa del Estado Social, mientras que los convergentes catalanes Durán i Lleida y Sánchez Llibre logran una nota elevada en todas las variables revisadas, a excepción de la defensa del Estado Social, donde «cojean».

¿Por qué cualidades se adelanta el jefe de filas populares? Rajoy atesora una gran formación académica y coherencia ideológica con las bases de un partido de derechas. Sin embargo, no logra conectar con la base social. Es su mayor «handicap», se colige de su «ficha técnica» en este trabajo.