Las preguntas que siempre te has planteado de un gremio: el de los políticos
Desde cuánto cobran a qué carrera poseen, cuántos asesores tienen o qué familia lleva 140 años instalada en el poder. Un libro analiza esta clase y concluye que unos años de Gobierno dan para una vida y que las pifias son muchas y sonadas

¿Cuántos políticos no han trabajado nunca en el sector privado? ¿ Cuál es la familia que lleva ciento cuarenta años instalada en el poder? ¿Qué político ha enchufado a doscientos familiares y amigos? ¿Quién es el que más cargos acumula? ¿Dónde acaban los políticos cuando acaban de serlo? ¿Qué carrera garantiza un puesto en la vida política?
Quizás el lector no se haya planteado de una tacada todos estos interrogantes, pero a buen seguro que ha asistido a una charla en la oficina, a una conversación entre amigos en un bar, en el que han «sacudido» verbalmente al gremio de los políticos y aquellos privilegios de los que disfutan. No en vano, empeora por momentos la visión que la ciudadanía tiene de ellos y es uno de los principales problemas del país que detecta, oleada tras oleada, la población encuestada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Ha pasado de ser la inquietud número 12 a la tercera desde 2007 a la actualidad, una escalada de posiciones que ha permitido a los autores del fantástico libro «La casta autonómica», Sandra Mir y Gabriel Cruz, repetir con una segunda entrega que lleva por título «¡Mamá, quiero ser político!» (La Esfera de los Libros, septiembre de 2013). En ambos desgajan algunos de las contrariedades de este gremio tan controvertido y que despierta siempre tantas iras.
Los dos periodistas parafrasean la versionada canción de Concha Velasco («quiero ser artista, ser protagonista...») para comentar el sueño que es, a su juicio, tener la vida entera solucionada durante cuatro años a pesar de no hablar idiomas, de no tener una carrera profesional solvente o siquiera universitaria y, en muchos casos, ni poseer una acreditada experiencia laboral. Los autores se esfuerzan en matizar que «no todos los políticos son malos» , si bien consideran que una abstención del 40% en las últimas elecciones autonómicas y un 30% en las generales permiten colegir el desencanto de los ciudadanos hacia quienes gestionan las riendas del país, su desconfianza hacia su honestidad y la pérdida de puntos ligada a su imagen , que «está ya por los suelos», consideran.
Profundizar en la clase política
De su mano, vamos a tratar de responder a algunas de esas preguntas que todo hijo de mortal, alguna vez, se ha planteado, o quizás ha escuchado en boca de un interlocutor. ¿Piden perdón los políticos? En este caso, el no generalizado es rotundo. Mir y Cruz recuerdan el caso llamativo de Vicente Ferrer, diputado del Congreso que tachó una vez a José Luis Rodríguez Zapatero de «timonel borracho». Pidió perdón cuando, a finales de 2012, como si fuera una metáfora irónica de sus palabras, lo detuvieron triplicando la tasa de alcoholemia permitida. Entonces hubo de pedir disculpas públicas por el daño que había inflingido a su imagen. Contraponen este hecho con la intervención del viceprimer ministro británico Nick Clegg que por las mismas fechas -septiembre de 2012- salió a la palestra a excusarse por no cumplir su promesa de no subir las tasas universitarias.
La mujer del César hasta el último momento
La estética es muy importante en el ejercicio de la política. Lo de «no basta con ser la mujer del César, hay que parecerlo» que retumbaba en la ornamentada cabeza de Cleopatra se aplica a diputados, senadores y dirigentes en cada acción y hasta el último momento de su vida y parcela pública/privada. Sin embargo, se baja mucho más el listón a la hora de exigirles un currículo holgado, sólido, que demuestre a las claras su capacidad para ponerse al timón de cualquier tesitura política: los autores ejemplifican esta apatía en la creación por parte de algunos de expedientes académicos falsos o manipulados o, incluso, en los continuos «patinazos» y meteduras de pata sobre los que no se piden explicaciones . «No han pasado ni primero de carrera José Blanco, exministro de Fomento, ni José Montilla , que no superó el primer año de Económicas. Elena Valenciano , vicesecretaria de Organización del PSOE, figuraba por su parte en su currículo como licenciada en Derecho y en Ciencias Políticas, pero no acabó ninguna de las dos» (recogen en la páginas 95). Haciendo alarde de grandes dosis de humor, los autores hablan de que es mejor afiliarse a un partido en la preadolescencia que cursar cualquier Licenciatura. Es el mejor truco para medrar en el partido, y ponen ejemplos como las exministras socialistas Bibiana Aído o Leire Pajín. Ahora ambas dirigentes, Aído de 35 años, y Pajín, de 36, viven y trabajan en el centro de Nueva York colocadas en puestos de la ONU.
¿Cuántos han estudiado Ciencias Políticas, qué han estudiado nuestros políticos? De los 350 diputados que se sientan en el hemiciclo en la actualidad, 140, es decir, el 40% del total, han estudiado Derecho. Un 10%, Económicas. 29 diputados han estudiado Ciencias de la Salud y el 28% restante cursaron bien Filosofía, Veterinaria, varias Igenierías... Solo un 5% de toda la Cámara Baja, 17 personas, han estudiado la carrera básica para tener nociones de su quehacer, Ciencias Políticas.
En España hay 265 senadores, en Alemania hay 69 y EE.UU. tiene cien En el Senado, del cómputo global de 265 señorías, el 33%, 88 personas, ni siquiera confiesan su titulación académica. Un cuarto de la Cámara también proviene de la disciplina del Derecho, un 10% son profesores y un 10% provienen de la rama de la Salud también. En la Cámara Alta, sólo un 2%, 7 senadores, han estudiado la carrera política por excelencia.
¿Cuántos asesores puede llegar a tener un político? Se han dado casos de dirigentes que tenían 82 asesores para ejercer su cargo. En un Consistorio grande, como el de Madrid, el gasto en asesores en nómina asciende a unos diez millones de euros en salarios al año. La Administración Rajoy ha querido atajar en parte este elevado número y limitó en enero de 2013 a un máximo de cinco asesores por alcalde en las grandes ciudades. Hasta ese momento y según cuentan los autores, destacan casos como el de Telde, en Tenerife, que tiene 19 concejales para el municipio y se gasta 600.000 euros solo en puestos de confianza, mientras que en Orihuela (Alicante) la proporción es de 17 cargos de confianza para 13 concejales. Denuncian también que Paulino Rivero, presidente del Gobierno canario, se gasta más en asesores ahora que antes de la crisis.
¿Cuánto se cobra en el retiro dorado tras cuatro años en el Gobierno? Senadores y diputados pueden cobrar un sueldo por formular una pregunta, por muy disonante que ésta sea, incluso por votar una ley de la que no conocen el nombre. Y en el libro añaden casos de diputados que de puertas adentro admiten haberlo hecho. Sin palabras deja el dato que aportan estos dos reconocidos periodistas: cuatro años en el Ejecutivo (es decir, exministros y expresidentes autonómicos o del Gobierno) propician un retiro de 12 años a razón de unos 67.0000 euros anuales de promedio.Por otra parte, los dos autores hablan de cementerios de elefantes para expresidentes autonómicos y del Ejecutivo como el Consejo de Estado, donde dicha cuantía se eleva hasta los 87.000 euros de media cada ejercicio. Hay muchos exmandatarios metidos en otras faenas, en consejos consultivos y de administración de empresas, como Felipe González, que se embolsa 162.400 euros en Gas Natural, aparte de la pensión vitalicia, claro.
Solo una comparanza: en España existen 265 senadores , por 69 en toda Alemania y Estados Unidos , con casi siete veces más población que nosotros, tiene cien (página 202 del libro de Mir y Cruz). Se puede hacer un cálculo muy sencillo: cada diputado o senador cobra 2.813,87 euros al mes , aparte de lo que percibe por dietas, que son otros 1.823,86 euros para quienes son de circunscripciones distintas a Madrid y 870,56 euros para los electos por Madrid. Si eres vocal o portavoz en comisiones, son mil euros más, y 1.500 más si presides dicha comisión. La media que calculan los responsables de este libro es de 5.684 euros brutos al mes, 4.794 euros netos (para el diputado).
Y un dato más que también publicó en su día ABC : Manuel Chaves , exministro y expresidente de la Junta de Andalucía, solo ha intervenido cuatro veces, cuando la media del Parlamento está en 23. Cada vez que habla el socialista andaluz nos sale a más de 23.000 euros.
Cada vez que Chaves habla sale a 23.000 euros; 250.000 euros cuestan los pinganillos en el Senado Y, por último, el lío de los pinganillos en el Senado para traducir el euskera, el gallego y el catalán, sale a 539,58 euros por día de interpretación, mutliplicado por dos traductores. En 2012, el coste de estos dispositivos rondó los 250.000 euros.
¿Cuánto nos cuesta, quién paga todo esto? El pagador de la clase política es, directamente, la ciudadanía. Los partidos políticos y las fundaciones dependen de las cuotas de los afiliados y de los impuestos ciudadanos. Baste una muestra ilustrativa también sobre cómo todo acaba recayendo en el bolsillo más agujereado: solo en 2010, el rescate a la banca en España costó a las arcas públicas el equivalente a 1.846 euros por español , que ha repercutido directamente en su maltrecha economía (según datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, plasmados en la página 75 de esta publicación).
¿Se puede ocupar un puesto y nunca ejercerlo? « Explorar África es un juego de niños comparado con el conocimiento de nuestros organismos públicos», escriben con gran sorna Gabriel Cruz y Sandra Mir en la página 101, antes de desgajar el negocio que supone una diputación o un ayuntamiento para muchos. El caso más sonado fue el del director general de Aguas de Canarias, nombrado el 22 de julio de 2011. Designan a un médico, Cándido Hernández , para el puesto, que percibe 55.000 euros anuales y el alojamiento. Pasado año y medio lo destituyen, pero nunca había ocupado su puesto. No se percató nadie hasta el 5 de octubre de 2012. Cándido estaba pasando consulta en La Gomera desde el primer día.
¿Cuál es la familia que lleva 140 años instalada en el poder? Los Fabra en Castellón. Es la estirpe que ha tenido más poder en esta provincia desde el siglo XIX. Según los autores, la familia ha copado la Diputación castellonense desde hace catorce décadas y son seis los apellidados Fabra que han ocupado la presidencia de esta institución en este tiempo.
¿Cuál es el colmo del despilfarro? Se relata en la página 286 de este libro lleno de datos: fue la alcaldesa de Manilva (en la provincia de Málaga), Antonia Muñoz, que tiró de la tarjeta visa municipal para pagar un helado por valor de dos euros.
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