Cultura

Arturo Pérez-Reverte: «El futuro de nuestro patrimonio sumergido pasa por la educación»

El escritor inauguró en Madrid unas jornadas de arqueología subacuática

De izquierda a derecha, Jesús García Calero, el almirante José Antonio González Carrión y Arturo Pérez-Reverte
De izquierda a derecha, Jesús García Calero, el almirante José Antonio González Carrión y Arturo Pérez-Reverte -  Ignacio Gil
Miguel A. Delgado - Madrid - Actualizado: Guardado en: Cultura

El futuro, como sucede con tantas cosas, también está en los niños en el caso de la preservación de nuestro patrimonio histórico sumergido. Así lo dejaron claro el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte y el almirante José Antonio González Carrión en la ponencia inaugural de las jornadas «Arqueología subacuática. La historia que aún debemos contar», que esta mañana dio comienzo en la Casa del Lector de Madrid, y que hasta mañana reunirá a los nombres más destacados nacionales e internacionales de la disciplina.

Para Pérez-Reverte, la desprotección derivada del desinterés hacia nuestros patrimonio histórico sumergido no cesará «hasta que un niño español no sepa quiénes son Gálvez, Jorge Juan o Blas de Lezo». Para él, la educación es la clave, porque sólo desde la concienciación de que, cuando los niños se plantan ante una pieza sacada de uno de esos barcos, están haciéndolo en realidad ante un pedazo de su propia historia, la situación no empezará a cambiar. «Y tanto el Museo Naval como el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena (ARQUA), con sus iniciativas recientes (como la exitosa dedicada a Blas de Lezo o la inmimente sobre la fragata "Mercedes"), demuestran que, cuando se hace un esfuerzo por ponerle al público delante las cosas, éste reacciona positivamente. Pero hay que hacer el esfuerzo por ponérselas».

Por su parte, González Carrión reconoció que hay un incremento continuo de visitas al Museo Naval, sobre todo tras la dedicada a Blas de Lezo, pero que eso no es algo que permita relajarse: «Los niños son los visitantes más incondicionales del museo. El contacto con la historia no debería acabar en la visita, sino que debería tener continuidad. Se está haciendo un gran esfuerzo para dar a conocer nuestro patrimonio sumergido: pertenece a todos, y todos debemos comprometernos, comenzando por los directores. Pero en ese esfuerzo debemos estar todos».

Para Pérez Reverte, otra necesidad fundamental es que la prensa haga un trabajo de presión continua, «incluso, no me importa decirlo, de chantaje, de decirles a los políticos que os ocupáis de esto, de este pecio hundido o de este yacimiento o vais a tener problemas. Porque lo vimos claro en el caso de la "Mercedes" y los cazatesoros del Odyssey: si la prensa, como el estupendo trabajo que hizo ABC, no se hubiera comprometido a fondo, no se habría conseguido nada. Pero si esa presión desaparece, volverá a ocurrir. Lamentablemente, es el único lenguaje que nuestra clase política comprende». Y es la combinación entre estos tres elementos (compromiso de las administraciones, presión mediática y un buen trabajo educativo) la única forma de cambiar un futuro ante el que el académico (que está trabajando en una novela ambientada en el siglo XVIII y que cuenta con un almirante como protagonista) se muestra «pesimista».

González Carrión, sin embargo, es más optimista, y ve en la exposición «El último viaje de la infanta Mercedes», que abrirá sus puertas en junio en el Museo Arqueológico Nacional y el Museo Naval, una señal esperanzadora: «La exposición ha involucrado a tres ministerios [Defensa, Cultura y la Acción Cultural Española, cuya presidenta, María Teresa Lizaranzu, abrió ayer las jornadas junto al director de la Casa del Lector, César Antonio Molina, que fue el ministro de Cultura que inició el litigio por la «Mercedes», la canciller de comunicación de la embajada de Suecia Catharina Skoog, González Carrión y el organizador de las jornadas, el redactor jefe de ABC Jesús García Calero] y una oportunidad estupenda para que todos entendamos cómo debe ser esa colaboración».

En el resto de las ponencias de la mañana intervinieron el director del ARQUA, Iván Negueruela, quien presentó el gran proyecto que afronta el que es ya un museo de referencia del arco mediterráneo; el historiador Manuel Lucena, que trazó, a partir de la evolución de la iconografía, cómo las grandes exploraciones fueron dibujando la transformación de la monarquía hispánica; y el arqueólogo Javier Noriega, quien identificó los grandes retos de la disciplina: Lepanto, la Armada Invencible, Trafalgar... Mucho aún por hacer.

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