Vista exterior de la famosa cueva de Zugarramurdi
Vista exterior de la famosa cueva de Zugarramurdi - zugarramurdi
TURISMO

Los misterios de Zugarramurdi, el pueblo de las brujas

Esta pequeña localidad navarra, que se hizo famosa por la película de Álex de la Iglesia, ya era conocida en época de la Inquisición por las denuncias de brujería

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Si Zugarramurdi estuviese unos kilómetros más al oeste, su leyenda negra pertenecería a la historia francesa, y no a la española. Porque, antes de que el cineasta Álex de la Iglesia rodara «Las brujas de Zugarramurdi», este pueblo navarro ya era famoso por hechos ocurridos en tiempos de la Inquisición.

Pero lo Zugarramurdi, más allá de fábulas de sapos y hechizos, es un paraje natural de una belleza incomparable, un pueblo rodeado de pinos y castaños que cuenta con una imponente cueva cuyas dimensiones, 120 metros de largo por 12 de altura, igualan las de la dramática historia que esconde.

La cueva, lugar de prácticas secretas

Fue en el año 1610 cuando una vecina del pueblo contó cómo había visto en sueños a los vecinos del pueblo participar en un aquelarre en la cueva. Un hecho que fue denunciado ante el tribunal de la Inquisición de Logroño, quien arrestó a 53 aldeanos, 11 de los cuales fueron quemados en la hoguera.

Así, la cueva de Zagarramurdi se hizo tristemente famosa, gracias a la barbarie inquisitorial. Este túnel natural fue excavado por el arroyo Orabidea, y cuenta con dos galerías elevadas sobre el cauce. Recibe el nombre de «Sorginen Leizea», que en euskera significa, precisamente, «la cueva de las brujas».

Su cavidad principal se lama «Infernuko Erreka», o lo que es lo mismo, «regata del infierno». Era allí precisamente donde se llevaban a cabo ritos paganos y prácticas de medicina natural, muy comunes en la sociedad hasta que se vincularion con el satanismo.

Incluso el termino «aquelarre» nació en esta localidad navarra, ya que junto a la gruta hay un prado llamado «Akelarre» o «Campo del Macho Cabrío»; donde cada 18 de agosto se celebra el «Zikiro Jatea», una fiesta gastronómica donde el protagonista es el cordero asado.

Para honrar a aquellos vecinos que cayeron presas de la Inquisición, el pueblo tiene un Museo de las Brujas, donde se pueden conocer tanto ésta como otras leyendas. Una exposición permanente que traslada al visitante al Zugarramurdi del siglo XVII, para entender un poco mejor como era vivir bajo el yugo inquisitorial. Además, desde el museo se organizan visitas guiadas por el pueblo y el interior de la cueva.

Casonas nobles y rutas de contrabando

Tan impresionantes como las grutas es el propio pueblo, que mezcla la arquitectura popular con palacios señoriales como el de Dutario, que recuerda a las casas de los indianos.

La construcción más antigua del pueblo es la de Beretxea, única que sobrevivió al incendio provocado en el año 1793 por las tropas francesas durante la guerra del Rosellón.

Alrededor del pueblo se pueden recorrer varios senderos que utilizaban los contrabandistas en el pasado. El más importante es el que une las cuevas de Zugarramurdi con las de Sara y las de Urdax, un recorrido de unos 12km preparado para que personas de todas las edades puedan disfrutarlo.

Sugerencias gastronómicas

Entre los platos más solicitados en la zona están el cordero asado, las setas, la caza o una buena tabla de quesos. Una opción para degustar la típica comida vasco-navarra es el restaurante La Koska, situado en Urdax, a 5 km de Zugarramurdi.

A 2 kilómetros del pueblo, y ya en territorio francés, está el restaurante Ithurria, en la Place du frontón de Aïnhoa. Entre las estrellas de su carta encontramos la «piperrada», un plato a base de pimiento, tomate y cebolla; el foie-gras o el jamón de Bayona. Todo ello, aderezado con vinos franceses como el Burdeos, en convivencia con el Armañac.

Fuente: Guía Repsol