Las mejores rutas para apreciar la belleza de Navarra
Senda en los alrededores de la Ciudadela de Pamplona - javier campos

Las mejores rutas para apreciar la belleza de Navarra

Brujas. Gastronomía. Una exposición para no olvidar. Rutas en bici. Diez excursiones para este o cualquier fin de semana

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Brujas. Gastronomía. Una exposición para no olvidar. Rutas en bici. Diez excursiones para este o cualquier fin de semana

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  1. Pamplona sobre dos ruedas

    Senda en los alrededores de la Ciudadela de Pamplona
    Senda en los alrededores de la Ciudadela de Pamplona - javier campos

    La capital es un buen lugar para empezar una visita a Navarra. Y Pamplona está fomentando un tipo de turismo activo y saludable animando a los visitantes a moverse por ella en bicicleta. Y lo cierto es que resulta una opción ideal para una ciudad de un tamaño perfecto para pasear tranquilamente por ella y llena de espacios verdes.

    Para organizar la visita se proponen cuatro rutas (que suman un total de 36 kilómetros de trayecto), para cada una de las cuales se encuentran a disposición del viajero folletos gratuitos con planos, datos y paradas recomendadas. La primera ruta recorre la muralla pamplonica y el parque de la Ciudadela, donde además de los restos históricos también encontramos esculturas al aire libre y exposiciones de arte contemporáneo. La segunda recorre el Parque Fluvial del río Arga, un paisaje de puentes, molinos, huertas y jardines. La tercera nos lleva al casco antiguo, con sus palacios, edificios administrativos, la catedral y algunas de las zonas con más vida de la ciudad. Finalmente, la última ruta reproduce el trayecto de los peregrinos del Camino de Santiago dentro de la ciudad.

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  2. Mesas bien surtidas

    Timbal de trucha
    Timbal de trucha - Patxi Uriz

    Espárragos, pimientos, alcachofa, cordero, ternera, setas, los quesos de Idiazabal y el Roncal... Y por supuesto, vino (y pacharán). Podríamos estar todavía un buen rato enumerando productos navarros sin salirnos siquiera de los más destacados. Navarra es una de las comunidades que más y mejores alimentos produce y su gastronomía no le va a la zaga. Por ello, este año se ha presentado una Ruta Gastronómica para que los turistas conozcan con más facilidad la buena mesa navarra.

    No se trata de una ruta que constriña al visitante, sino de una colección de opciones muy variadas. Por ejemplo, la lista de bares y restaurantes que se acogen a esta ruta se mueve a lo largo de tres ejes distintos: la cocina de autor, la cocina tradicional y los imprescindibles pinchos, para que cada cual pueda elegir el tipo de comida que va a disfrutar (y lo que va a pagar por ella) sabiendo que tiene garantizada la calidad.

    Otro de los puntos fuertes de esta ruta es la promoción de los eventos gastronómicos que se celebran a lo largo de todo el año y a lo ancho de toda Navarra para promocionar determinados productos firmemente ligados a cada comarca: vino en Olite, verduras en Tudela, queso en Etxalar y Roncal, trufa en la Valdorba y Metauten, espárragos en Dicastillo, pochas en Sangüesa, cerezas en Milagro y muchas otras celebraciones de los frutos de la tierra navarra.

  3. Misterios en el Valle del Baztan

    Río Baztán, en Elizondo
    Río Baztán, en Elizondo - Patxi Uriz

    Dolores Redondo se ha convertido en una de las principales representantes españolas en el «boom» de la nueva novela negra europea. Sus novelas «El guardián invisible» y «Legado en los huesos» han estado durante semanas entre los libros más vendidos en España. Y se han convertido en una gran fuente de atracción turística al lugar donde en ellas vive e investiga su protagonista, la inspectora de homicidios Amaia Salazar.

    Para aprovechar el tirón de estas novelas -que seguramente crezca más aún cuando de publique la tercera entrega de la trilogía y con el estreno de una adaptación cinematográfica tras la que estará Peter Nadermann, productor de las películas de la saga «Millenium»- se han creado dos rutas por Elizondo, capital del valle y lugar de residencia de la inspectora Salazar, y por sus alrededores. En ellas se recorren los principales escenarios de las novelas, para que sus fans puedan revivir las emociones y las intrigas de la investigación. Sin asesinos al acecho, eso sí.

  4. Buscando tesoros en los castillos

    Castillo de Cortes
    Castillo de Cortes - Patxi Uriz

    Navarra tiene una historia riquísima y singular. En la Edad Media el Reyno de Navarra fue una pieza codiciada por castellanos, aragoneses y franceses, un constante foco de intrigas, alianzas matrimoniales y escaramuzas. Esto hizo que todo su territorio estuviese sembrado de castillos y fortalezas. Muchos de ellos fueron derribados cuando finalmente Navarra se integró en el reino de España en 1512, pero muchos otros han llegado -restaurados y en muchos casos ampliados- hasta nuestros días.

    El más conocido es seguramente el Palacio Real de Olite, residencia de los reyes navarros y uno de los alcázares góticos más bellos de Europa. Pero también merecen una visita el castillo de Javier (lugar de nacimiento de San Francisco Javier), el propio recinto amurallado de Pamplona, el conjunto monumental de Estella o el de Viana, la iglesia-fortaleza de Ujué o la restaurada Torre Monreal de Tudela. Y la adición más reciente a la ruta de los castillos navarros es el de Cortes, casi en la frontera con Aragón, recientemente restaurado y abierto al público a mediados del pasado año. Este castillo fue también residencia real, por lo que su inicial carácter de fortaleza militar fue dando paso a un aspecto más señorial, reforzado por una ampliación neogótica del siglo XIX.

    Y quien lo desee, puede dedicarse a buscar tesoros en estos castillos, ya que se han sumado a la moda del «geocaching». Este consiste en buscar «tesoros» -en este caso dieciséis cajas camufladas entre los diecinueve castillos de la ruta- con ayuda de un GPS y de las coordenadas que se proporcionan al registrarse en la página www.geocaching.com. Dentro de las cajas se encuentran pistas para seguir la búsqueda y objetos promocionales del turismo de Navarra. Pero la gracia está en la propia búsqueda, que hace del «geocaching» una actividad ideal para el turismo familiar

  5. Brujería en Zugarramurdi

    Cuevas de Zugarramurdi
    Cuevas de Zugarramurdi - Antonio Olza

    Antes hablábamos de Valle de Baztan y las novelas de Dolores Redondo. Pero no es el único paraje navarro que ha inspirado recientemente una exitosa obra de ficción. «Las brujas de Zugarramurdi», de Álex de la Iglesia, que fue una de las películas más taquilleras del pasado año y se llevó ocho Goyas, está ambientada en la localidad navarra que le da título y se basa en su oscura historia. Por supuesto, De la Iglesia lleva la idea de las brujas a su terreno, ambientándola en la actualidad, pero tiene su origen en tradiciones locales y en el auto de fe (el último celebrado en Europa) que la Inquisición celebró en 1610 contra cuarenta personas de Zugarramurdi, quemando a once de ellas en la hoguera acusadas de brujería.

    Esta historia, en la que se mezclan superstición y choques culturales, hace de Zugarramurdi visita obligada en la Ruta de la Brujería que propone Turismo de Navarra. La localidad posee un Museo de las Brujas que intenta explicar en qué consistían y qué origen tenían los rituales de las «brujas», en muchos casos supervivencias de tradiciones ancestrales. Y muy cerca del museo está la cueva donde se celebraban los aquelarres (palabra, por cierto, de origen vasco). Una cueva que también es de interés para quienes no crean en brujas, ya que se trata de un paraje de enorme belleza natural.

  6. La puerta del Camino

    S. Pedro de la Rúa, en Estella
    S. Pedro de la Rúa, en Estella - PATXI URIZ

    Navarra es la puerta de entrada en España del Camino de Santiago. Al menos de su rama más conocida, la que recorren más peregrinos: el Camino Francés, que entra en nuestro país por Roncesvalles, donde los peregrinos suelen detenerse en la Real Colegiata, precioso conjunto de edificios entre los que sobresale la iglesia de Santa María (siglos XII-XII). Desde allí, el camino continúa por Pamplona, Puente la Reina, Estella y Viana.

    Pero, en realidad, en Navarra no hay un Camino de Santiago, sino cuatro. Una segunda puerta de entrada era por el Camino del Baztán -prácticamente olvidado durante décadas y ahora recuperado-, que se nutría de los peregrinos que desembarcaban en Bayona. Otro camino era el del Ebro, que traía a los peregrinos del Mediterráneo y recorría el sur de Navarra entre Cortes y Castejón avanzando para unirse al Camino Francés ya en Logroño. Y, por último, la Vía Tolosana procedente de Toulouse entraba en España por Somport y en Navarra por Sangüesa para encontrarse con el Camino Francés en Puente la Reina, un gran punto de referencia para los peregrinos jacobeos por su puente del siglo XI, construido expresamente para facilitarles el paso.

  7. Irati, la riqueza del Pirineo

    Cascada del Cubo, en la Selva de Irati
    Cascada del Cubo, en la Selva de Irati - PATXI URIZ

    Las 17.000 hectáreas de la Selva del Irati -gran parte de ellas protegidas como Reservas Naturales- acogen el segundo mayor hayedo-abetal de toda Europa, sólo superado por la famosa Selva Negra alemana. Entrando desde Orbaitzeta por el oeste o desde Ochagavía por el este, los visitantes pueden recorrer rutas y senderos balizados de diversa dificultad para adentrarse en unos paisajes de interminable verdor en primavera. También existen dieciséis rutas para bicicleta de montaña, sobre las que se ha editado un folleto con planos y perfiles.

    Pero a la naturaleza se une aquí directamente la historia, y eso es lo que pretende explicar el sendero interpretativo Errekaidorra, que recorre Irati durante diez kilómetros a lo largo de los cuales se van encontrando ejemplos de cómo se ha explotado durante siglos la riqueza forestal de estos bosques para producir mástiles, remos, muebles o carbón vegetal. Por ejemplo, el caminante se encuentra con restos de las vías férreas y los sistemas de cables que se empleaban para bajar la madera desde los montes.

  8. Museos de reyes y de campesinos

    Una sala de la exposición Occidens
    Una sala de la exposición Occidens

    En el conjunto catedralicio de Pamplona se puede visitar Occidens, una exposición que desde su apertura en 2012 recorre e indaga en la historia de Occidente, en las ideas que han ido dando forma a nuestra civilización. La muestra emplea a la perfección el contraste entre las salas del Palacio Románico, del Palacio Arzobispal del siglo XIII y del Palacio Arcediano del siglo XIV que la acogen y las últimas tecnologías museísticas, usando la realidad aumentada, las holografías o el 3D para sumergir al visitante en la historia. Este despliegue de medios le ha valido varios premios internacionales.

    No muy lejos, a 40 kilómetros de Pamplona, en Aibar, encontramos otro museo que habla de una cara muy distinta de la historia: la del pueblo llano, la de sus oficios y ocupaciones. Situado en una antigua trilladora, en este Museo de los Oficios y de la Memoria se puede descubrir como se recogían y se trabajaban la uva, el cereal y la oliva, contemplar utensilios y escuchar testimonios de cómo era la vida en el campo navarro hace décadas, recuerdos de otro tiempo. Para visitarlo, se puede solicitar su apertura en el teléfono 622 30 50 52 o en el correo electrónico info@gesartur.com.

    Estos son sólo dos ejemplos del patrimonio museístico navarro, que también incluye -entre otros- el Museo de Navarra, el Museo Jorge Oteiza o el Museo Universidad de Navarra de arte contemporáneo, que abrirá sus puertas a principios de 2015.

  9. La Navarra romana

    Villa romana de Arellano
    Villa romana de Arellano

    Toda Navarra está salpicada de restos del Imperio Romano, que ocupó estas tierras durante siglos. Aunque no se encontrasen aquí grandes capitales de la Hispania romana, sí que han quedado abundantes vestigios que dan testimonio de una vida dedicada principalmente a la explotación agrícola.

    Quizá la obra más espectacular de la que queda constancia sea el sistema de abastecimiento de agua de Andelos (junto a la actual Mendigorría, cerca de Puente la Reina). Esta fue una ciudad ocupada desde los siglos IV-III a. C. y que contó con una presa con capacidad para 20.000 metros cúbicos de agua y un acueducto con una longitud de 3,5 kilómetros, la base de cuyos arcos se encuentra en muy buen estado de conservación.

    En Arellano, cerca de Estella, se encuentra la villa romana de Las Musas, que forma parte de la Red de Villas Romanas de Hispania. Esta villa dominaba una explotación vitivinícola, por lo que -aparte de las estancias residenciales- se conservan en ella restos de lagares, bodegas y otros recintos dedicados a la elaboración de vino. En los Pirineos, junto a la Foz de Lumbier, se encuentran los restos de otra villa romana agrícola, la de Liédana.

    Muchos de los restos encontrados en estos asentamientos, en especial mosaicos, se pueden ver hoy en día en el pamplonica Museo de Navarra.

  10. Vías verdes y rutas a caballo

    Via Verde del Bidasoa
    Via Verde del Bidasoa - Alfonso Perkaz

    La naturaleza navarra merece acercarse a ella con calma, ya sea para dar un paseo a pie, ya para recorrer mayores distancias en bicicleta o a caballo. Para facilitar esto, se han habilitado una serie de rutas entre las que destacan las cuatro vías verdes que siguen los antiguos trazados del ferrocarril. Por la ruta del ferrocarril del Plazaola, que unía Pamplona con San Sebastián (y del que se ha cumplido este año el centenario de su primer trayecto), se han habilitado cuarenta kilómetros de vía y túneles entre Mugiro y Andoáin (Guipuzcoa). Cerca, la Vía Verde del Bidasoa recorre treinta y cinco kilómetros junto a ese río, entre el Señorío de Bertiz y Endarlatsa. La Vía Verde del Ferrocarril Vasco-Navarro tiene un recorrido de tres kilómetros en el término de la villa de Estella y otros catorce entre Murieta y Zúñiga. Y al sur, a lo largo de veintidós kilómetros entre Tudela y Tarazona (Aragón), está la Vía Verde del Tarazonica.

    Los aficionados al deporte ecuestre, además de poder usar estas vías verdes, pueden recorrer las llamadas «cañadas navarras», que atraviesan toda la comunidad. Además de la existencia de varios clubes hípicos que organizan cursos y alquilan material, se ha creado una red de «posadas ecuestres» que disponen de instalaciones para alojar y cuidar a los caballos, además de servir de hoteles para los jinetes. De momento, cinco establecimientos se han sumado a esta iniciativa: la Hospedería de Leyre, la Casa Rural Mendiburu de Osinaga, los campings de Isaba y Urbasa y el Hotel Ayestarán en Lekunberri.