Ruta en coche junto a los viñedos de Lavaux
Ruta en coche junto a los viñedos de Lavaux - Switzerland Tourism/Stephan Schacher

Una de las rutas en coche más espectaculares de Europa

Recorrido junto al lago Lemán por algunas de las ciudades, paisajes y montañas más impresionantes de Suiza

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Suiza ostenta en la región del lago Lemán, un pequeño mar interior atornillado al pie de los Alpes, uno de sus enclaves más sugerentes. Su ubicación privilegiada en el centro de Europa, un moderno parque hotelero e instalaciones de vanguardia son sólo algunas de las excelencias que dicha región, emplazada en el cantón de Vaud, ofrece a su clientela internacional. Su variedad de destinos es tal que resulta posible pasar, en menos de una hora, de una sala de conferencias de un gran hotel de la Riviera a la atmósfera relajada de un complejo de esquí en los Alpes o al ambiente bucólico de los viñedos de Lavaux, inscritos en el patrimonio mundial de la Unesco.

Más información: Région du Léman y Turismo de Suiza.

Cuatro días en coche con MyWay

El tour operador español MyWay, que organiza rutas en coche, tiene una oferta específica de cuatro días en la región del lago de Ginebra. Como expertos en el destino han elaborado una detallada guía en la que el viajero encontrará numerosas recomendaciones, con el objetivo de que pueda disfrutar cada minuto y cada kilómetro de su itinerario. Entregan la Guía de la ruta al reservar el viaje y, de esta manera, se dispone de información práctica sobre los mejores lugares a visitar, las actividades más atractivas o los restaurantes que no debe uno perderse. Su objetivo es que la experiencia sea inolvidable.

1. Ginebra

Vista aérea de Ginebra
Vista aérea de Ginebra - MySwitzerland.com

La manera más directa de hacerse con este abanico de atractivas propuestas es planificar un recorrido en coche. Y cualquier itinerario que se considere tiene en Ginebra, la urbe más internacional de Suiza, en el vértice suroeste del lago Lemán, su punto de partida casi obligatorio. Sede de las Naciones Unidas y de la Cruz Roja Internacional, la también conocida como Ciudad de los Parques –es la que posee más metros cuadrados de áreas verdes por habitante en todo el país- es centro de congresos, ferias y exposiciones. El símbolo de la «metrópoli más pequeña del mundo» es el Jet d’eau, un surtidor de agua de 140 m de altura cercano a la orilla del lago. Muelles, paseos ribereños, abundantes parques, callejones animados del casco viejo así como tiendas elegantes invitan a deambular. Una de las travesías antiguas mejor conservadas es la Grand-Rue, en la que nació Jean-Jacques Rousseau. Las llamadas mouettes (gaviotas), una especie de taxis acuáticos, permiten navegar de una margen a otra. Asimismo hay barcos grandes que invitan a emprender cruceros por las aguas del Leman.

Tras abandonar Ginebra, cogiendo la carretera que bordea el lago por el norte en dirección a Lausana, pronto aparecen los paisajes netamente suizos, con las laderas cubiertas de viñedos y las cumbres alpinas a lo lejos. La ruta descubre lugares como Nyon, pequeña e idílica ciudad ribereña, o como Tolochenaz, morada durante sus últimos 30 años de Audrey Hepburn, que no perdonaba los chocolates de la confitería Maier ni los quesos de la Fromagerie Dufaux.

2. Lausana

Paisaje de Lausana, junto al lago y las montañas
Paisaje de Lausana, junto al lago y las montañas - REGIS COLOMBO/diapo.ch

La parada en Lausana, capital del cantón de Vaud, construida sobre tres colinas y rodeada de viñas, es preceptiva. No en vano fue lugar de residencia temporal de personajes célebres, entre los que cabe citar, de entrada, a Scott Fitzgerald y Charles Chaplin. Cuando Coco Chanel la visitaba se alojaba en el lujoso hotel Beau-Rivage Palace, en Ouchy, antes de adquirir una propiedad en el bosque Sauvabelin en 1966. Y Lord Byron solía hacer noche en el no menos suntuoso hotel de l’Angleterre. El casco urbano medieval, dominado por la catedral, prototipo del gótico temprano, con sus calles empinadas y sus escaleras techadas, está en su mayor parte cerrado al tráfico rodado. Sede obispal durante más de un milenio, Lausana ejerce hoy de capital olímpica, acogiendo al Comité Olímpico y al Museo Olímpico, el centro de información más grande del planeta sobre los Juegos.

3. Los viñedos de Lavaux

Viñedos de Lavaux, en verano
Viñedos de Lavaux, en verano - antares71

Entre Lausana y Montreux se atraviesan empinadas laderas repletas de viñedos dispuestos en terrazas, lo cual facilita una triple radiación solar y térmica: la del Astro Rey, la reflejada en el lago y la del calor vespertino, liberado por los muros que ciñen las cepas. Aquí nacen los vinos Grands Crus de Suiza. Y de las cinco regiones vinícolas del cantón de Vaud, la de Lavaux, con una superficie de cultivo de 800 Ha, 400 km de tapias y 10.000 terrazas repartidas en cinco niveles con centenares de senderos y escaleras entre 375 y 600 m sobre el nivel del mar, es la más extensa del país helvético. Las verdes pendientes, esculpidas y organizadas por generaciones de viticultores desde los monjes cistercienses en el siglo XI hasta nuestros días, forman una suerte de mosaico gigante, patrimonio de la Humanidad. Se puede acceder a ellas cómodamente en el Train des vignes, que parte de Vevey y en doce minutos de ascenso con unas vistas espectaculares, alcanza Puidoix-Chexbres, donde casi en cada bodega es posible degustar los exquisitos vinos.

4. La sede de Nestlé

Museo Chaplin, en Vevey
Museo Chaplin, en Vevey - Swiss One Prod-Laurent Ryser

Vevey es la sede principal del consorcio mundial de alimentos Nestlé. Un clima suave, los viñedos, los numerosos itinerarios de excursiones por la región así como los impresionantes vapores de ruedas que siguen hoy cruzando las aguas caracterizan a esta ciudad a orillas del Lago de Ginebra. Su habitante más famoso fue el cómico Charles Chaplin, que pasó aquí el último cuarto de siglo de su existencia. En la orilla del Leman hay un monumento erigido a su memoria. Y el nuevo museo Charles Chaplin, dedicado a su vida y obras, abre sus puertas en la aledaña Corsier-sur-Vevey.

5. La capital de la Riviera del Vaud

Estatua de Freddie Mercury, en Montreux
Estatua de Freddie Mercury, en Montreux - Switzerland Tourism/Markus Buehler-Rasom

Continuando hacia el sureste se llega a Montreux, capital de la Riviera del Vaud, una ciudad balneario exquisita que, en el siglo XIX, fue uno de los destinos preferidos por la aristocracia y la burguesía europeas. Actualmente, su profusa oferta de actividades fluviales y de excursiones por los pueblos, valles y zonas prealpinas de los alrededores la convierten en un popular centro turístico, que año tras año, durante su célebre festival de Jazz entre el 1 y el 16 de julio, es escenario de todas las miradas. Emporio de jardines y casas de la Belle Epoque distribuidas a lo largo del paseo ribereño, Montreux ha sido y es lugar de vacaciones o residencia de personajes famosos como la emperatriz Sissí, Hemingway, Freddie Mercury o el propio Chaplin.

6. Castillo de Chillon

Castillo de Chillon
Castillo de Chillon - Tourismus/Christof Sonderegger

A 45 minutos de caminata circunvalando el lago, sobre una isla rocosa cercana a la orilla, se alza el castillo de Chillon, el edificio histórico más visitado del país. Esta fortaleza del siglo XII de grandes torreones, bellos salones y lúgubres calabozos, propiedad durante cuatro centurias de los condes de Saboya, es hoy un museo cuyas puertas son traspasadas anualmente por unas 350.000 personas venidas de todos los rincones del orbe. En la órbita de Montreux se inscribe también Rochers-de-Naye (2.042 m), una de las montañas con las vistas más bellas de la Suiza Occidental. Desde el mirador de la cima la panorámica de los Alpes y del lago de Ginebra es punto menos que insuperable. Un tren cremallera –circula todo el año- enlaza la capital de la Riviera con el árido pico, en un trayecto de 55 minutos y 1.600 m de desnivel en el que se pasa sin solución de continuidad de un paisaje con palmeras a otro salpicado por edelweiss, la blanca flor de los Alpes. En la misma cumbre se encuentra el Marmottes Paradis, un parque de animales con marmotas procedentes de tres continentes como reclamo estelar, y La Rambertia, un jardín alpino con cientos de plantas de todo el mundo.

7. Ascenso a Les Diablerets-Glacier 3000

Peak Walk by Tissot, el primer puente colgante del mundo que une dos cimas
Peak Walk by Tissot, el primer puente colgante del mundo que une dos cimas - Gstaad 3000 AG

Pero lo que no se puede uno perder de ningún modo antes de retornar a Ginebra es una visita a Les Diablerets- Glacier 3000, un centro de deportes de montaña en el corazón de los Alpes de Vaud que, entre 1.200 y 3.000 m de altura, ofrece actividades para todos los gustos y todos los públicos: tres zonas de esquí con un total de 125 km de pistas, 3,5 de esquí de fondo, 50 km para marchas con raquetas de nieve y Nordic Walking (marcha nórdica); una pista de trineo de 7,2 km, bicicleta sobre nieve y escaladas en hielo. En la región de esquí Glacier 3000, el restaurante glaciar, construido por el renombrado arquitecto Mario Botta, permite disfrutar de una vista en 360º de 24 cumbres superiores a 4.000 m, entre las que se encuentran las más emblemáticas de todo el cordón alpino, el muy fotografiado Matterhorn (4.477 m), quizá la montaña más famosa del mundo, y el Mont Blanc (4.808 m), el techo de Europa.

En verano la oferta se amplía con los deportes de aventura: parapente, ala delta, tirolinas, escalada en vías ferratas, descenso de cañones, hydro speed o bien la novedad entre las novedades: el Rodelbahn, el tobogán de montaña más alto del orbe, con un kilómetro de recorrido en un trineo sobre carriles que desciende a 40 km/h, salvando curvas imposibles en medio de un paisaje de vértigo (los niños, siempre que tengan 8 años cumplidos, se pueden tirar solos). Por último, los senderistas y los aficionados a la bicicleta de montaña pueden elegir sus rutas preferidas entre 250 km de caminos aptos para sus fines.

Con todo, lo que califica especialmente a la región del lago Leman es su arte de vivir. Eventos locales o de renombre internacional, actividades deportivas al aire libre, conocimientos regionales, gastronomía típica y de alta categoría, vinos de excelencia, tradiciones vivas... Aquí lo etéreo se hace tangible y el sueño se vuelve realidad. Visto así, es fácil entender porqué la ribera suiza del lago Leman fascina a quien la visita.