Recreación virtual del Convento de los Trinitarios en Mota del Cuervo, donde se dice que estuvo Cervantes a la vuelta de su cautiverio
Recreación virtual del Convento de los Trinitarios en Mota del Cuervo, donde se dice que estuvo Cervantes a la vuelta de su cautiverio - abc

Un estudio sitúa a Mota del Cuervo como «el lugar de la Mancha»

«Lo que Cervantes calló», de González Mujeriego, indaga en esta nueva vía

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Un nuevo estudio sobre la obra de Cervantes, del que es autor el investigador José Manuel González Mujeriego, concluye que «el lugar de la Mancha» con que se inicia El Quijote es la localidad conquense de Mota del Cuervo. El autor, natural de esta localidad, constata las frecuentes repeticiones plasmadas especialmente en «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha» y «Los trabajos de Persiles y Segismunda»; en ambas, Cervantes se refiere a ese misterioso lugar del que dice no acordarse.

González Mujeriego señala que es precisamente en su obra póstuma, «El Persiles», donde Cervantes «arroja una pista fehaciente del lugar al que se refería, al situar a unos peregrinos que procedían de Guadalupe y que llegan a Quintanar de la Orden, por aquel entonces capital del Común de la Mancha y un pueblo colindante con El Toboso».

Cuenta el investigador que, «una vez en Quintanar, dirige Cervantes a esos peregrinos hacia Valencia, y es en el siguiente pueblo cuando vuelve a decir aquello de que ‘llegan a un lugar, no muy pequeño ni muy grande, de cuyo nombre no me acuerdo’». Pero aunque Cervantes no quisiera acordarse, subraya el autor del libro «Lo que Cervantes calló» -donde expone esta nueva hipótesis-, «la geografía se obstina en llamar al siguiente pueblo, desde Quintanar haciaValencia, como Mota del Cuervo, donde nuestro célebre escritor pudo ejercer como alcabalero en su Tercia Real». El investigador recuerda que el afamado cervantista Luis Astrana Marín (1889-1959) también reconoció, en su momento, a Mota del Cuervo como ese lugar que Cervantes refiere en su obra póstuma. «En ese siguiente pueblo, Cervantes hace ir a unos personajes hacia Valencia y otros hacia Cartagena… que recuerdan a otros que en El Quijote también llegan a un lugar muy pasajero en el que se bifurcan dos caminos, uno hacia Valencia y otro hacia Cartagena».

Estas coincidencias y otras muchas son resaltadas por José Manuel González Mujeriego, como esa de que Cervantes conocía a un Alcaide de Mota del Cuervo, a la sazón hijo del Oidor de Indias, que negara el ansiado pase a las Indias del Manco de Lepanto. Coincidencias que han sido recogidas, tras dos años de investigación, en su libro «Lo que Cervantes calló» ( Editorial Cultiva Libros), de reciente aparición. En él, el autor pone de manifiesto muchos de los enigmas que Cervantes dejó en su obra, y llega a conclusiones como que ese Juan Haldudo, que apaleaba a su criado Andrés en El Quijote, era un personaje real nacido en Mota del Cuervo. Para ello aporta datos recogidos en las visitas de la Orden de Santiago.

Fija el autor otros parajes, lugares y caminos que aparecen en El Quijote, y llega a conclusiones con las que se atreve a rebatir las teorías de reputados cervantistas, desde Azorín en su «Ruta de Don Quijote» (1905) a los últimos investigadores que han llegado a conclusiones «imposibles» a la hora de fijar el «lugar de la Mancha», como Argamasilla de Alba, Villanueva de los Infantes o más recientemente Alcázar de San Juan, poblaciones que ni siquiera pertenecían en tiempos de Cervantes a la denostada Mancha, solo compuesta entonces por 22 pueblos; lo que se dio en llamar la Mancha Santiaguista.