TRAS LESLIE

El temporal continúa este lunes en el nordeste peninsular y en Baleares

Leslie se cobra la vida de dos personas en Porugal

Lisboa/Portugal Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

Leslie ha sido la peor tempestad que ha azotado Portugal desde 1842. Con vientos de hasta 176 kilómetros por hora, el ciclón tocó tierra ayer a media noche en las proximidades de Figueira da Foz, a unos 200 kilómetros al norte de Lisboa. Dejó dos muertos (aunque Protección Civil no quiso contabilizar a uno), 28 heridos leves, decenas de desalojados, cortes de luz y árboles caídos. Sin embargo, en España entró con una intensidad menor a la esperada y se debilitó a su paso por la Península. Las rachas de viento solo superaron los 100 km/h en la Pinilla (Segovia) y en la Sierra de Alfabia (Mallorca).

Convertido en tormenta tropical a su entrada en España, algunas de las mayores rachas de viento provocadas por Leslie se registraron en la provincia de Zamora, con 96 kilómetros a la hora que se alcanzaron de madrugada en Fuentesaúco; o en Villardeciervos, con rachas de hasta 87 kilómetros por hora. Los daños fueron menores, con algunas carreteras cortadas al tráfico en la ciudad o interrupciones del suministro de electricidad que afectaron a 390 usuarios en Guarrate.

Tras recorrer gran parte de la Península, por la tarde el frente penetró por el interior de Valencia y Castellón y siguió su desplazamiento hacia el este. A su paso, la tormenta dejó también precipitaciones en algunas zonas, siendo Huesca la más afectada. Los datos provisionales de la Aemet mostraban ayer acumulaciones de 66 litros por metro cuadrado en el aeropuerto de la ciudad o 78 en la localidad de Torla. Navarra, Asturias, Gerona, Tarragona u Orense también sufrieron las lluvias.

Este lunes se prevén precipitaciones que podrían ser fuertes o persistentes a primera hora del día en Navarra, norte de Aragón y de Cataluña, y el este de Baleares, y al final del día en el sur de Andalucía. Además, hoy se esperan intervalos de viento fuerte en el litoral andaluz, Baleares, Canarias y, a primera hora, en el litoral oeste de Galicia y Ampurdán. Las temperaturas irán en aumento en Galicia y Asturias, y en descenso en la mayor parte del resto del país.

«Nunca he visto algo así»

El huracán, que había estado recorriendo el Atlántico desde el 23 de septiembre, afectó especialmente a Portugal, en donde 324.000 personas experimentaron cortes de energía. En Figueira da Foz las ráfagas de viento de 176 km/h establecieron un nuevo récord en el país.

El temporal dejó dos muertos. Uno de los fallecidos era un hombre que se cayó de una rampa de dos metros, en Pampilhosa da Serra, en la región de Coimbra. En cuanto al otro, el motivo fue la caída de un árbol, aunque el Instituto Nacional de Emergencias (INEM) se mostró reticente a contabilizar esta víctima dentro del balance del temporal. Se le imputaban causas naturales, aunque nada habría acontecido si parte del árbol no se hubiese desprendido.

«Nunca había visto una cosa así, la ciudad parecía estar en estado de guerra, con coches aplastados por árboles caídos, la gente estaba muy preocupada», dijo un residente de la localidad a AFP. «Cortaron la luz, las ventanas se movían, el edificio se movía», relató a Efe una turista española en un apartahotel de Figueira. «Fue una pesadilla», concluyó.

Uno de los emplazamientos donde más se difundió la alerta había sido la propia capital portuguesa, Lisboa, donde sin embargo la noche del sábado no pasó de un aguacero y algunas rachas de viento. Eso sí, numerosos restaurantes prefirieron cerrar sus puertas por precaución, convirtiendo la velada central del fin de semana en un trasiego de turistas que deseaban refugiarse cuando arreciaba la lluvia. Pero no pasaron de ahí las consecuencias, a diferencia de las noticias que llegaban desde los alrededores de Oporto, plasmadas en conexiones en directo de las televisiones con el entorno de Figueira da Foz.

En las zonas afectadas, unas 60 personas tuvieron que ser desalojadas y se notificaron 1.900 incidencias, en su mayoría causados por árboles caídos o techos dañados. Y aunque el peligro ya pasó, Protección Civil mantiene la alerta mientras verifica los destrozos y despeja la vía pública.