Playa de Isla Canela (Huelva)
Playa de Isla Canela (Huelva) - ALBERTO DÍAZ

Las playas españolas pierden banderas azules lastradas por el incumplimiento de la Ley de Costas

Un aumento en las exigencias provoca que España tenga este año hasta 25 enseñas menos en el destino turístico por excelencia del verano

MadridActualizado:

Cuando este verano otee el horizonte en su paseo por la suave e infinita arena de las playas de Punta Umbría o Ayamonte, ambas en Huelva, puede que eche algo en falta. Este 2019 no cuentan con bandera azul, el distintivo que acredita el buen estado de la zona, aguas, infraestructuras y servicios. Porque aunque España sigue siendo el líder a nivel mundial en este distintivo, con un total de 669 (entre playas, puertos y embarcaciones), este año ha conseguido 28 menos que en 2018.

En esta temporada, el país contará con 566 playas, 98 puertos deportivos y 5 embarcaciones turísticas sostenibles con bandera azul. Siete de las playas que lo han logrado, lo han hecho por primera vez, como es el caso de L’Espigó en Altea, Les Marines en Nules o La Cueva en San Sebastián de la Gomera. Pero muchas de las que lo tenían el año pasado o no han concurrido este año o lo han perdido. España deja atrás el récord del año pasado (cuando se lograron 697) y, por segunda vez desde 1987, España decrece en la cantidad de lugares patrios con el distintivo, sobre todo en las playas, que arrojan un balance de hasta 25 menos en comparación con 2018.

La caída es «un tirón de orejas» a quienes no cumplen los requisitos de sostenibilidad de las playas, que son «un espacio público, un ecosistema marítimo y terrestre frágil y escaso que tenemos que aprender a compartir y en donde confluyen numerosas competencias que tenemos que respetar», afirmó ayer José Ramón Sánchez Moro, presidente de la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (Adeac-Fee), la encargada de otorgar las banderas azules en España, aunque es la fundación a nivel europeo la que preside el jurado internacional.

Andalucía

De hecho, el inclumplimiento de la Ley de Costas ha sido el principal motivo por el que se ha denegado la bandera azul, con chiringuitos o clubs naúticos que utilizan más espacio del permitido, o negocios que instalan pasarelas de acceso a la arena.

Sánchez Moro explicó que se ha aumentado el nivel de exigencia en el cumplimiento de la ley, así como en la excelencia de las aguas de baño y la depuración de aguas residuales urbanas, un problema en algunos municipios en los que las infraestructuras no funcionan «todo lo bien» que deberían. «Tenemos que acostumbrarnos a que nos quiten banderas», dijo.

Andalucía ha sido uno de los grandes afectados en este sentido ya que, por comunidades, es la que cuenta con menos banderas azules respecto al año pasado, con hasta 18 menos. Huelva se ha quedado con solo tres playas con la enseña (son 8 playas menos que en 2018) y Málaga se queda con 17 (otras 8 menos).

«Nos encontramos con una situación irreversible, ya que no pudimos hacer nada para que se corrigieran los aspectos a mejorar de las candidaturas rechazadas», dijo sobre el proceso la directora general de Calidad, Innovación y Fomento del Turismo de la Junta, Ana García. Ellos se hicieron cargo de las competencias cuando el proceso estaba en su fase final, tras las elecciones andaluzas de diciembre del año pasado. Según la Adeac, la Junta «se ha puesto las pilas».

Ahora, Andalucía se queda con 79 banderas azules en sus playas. La superan en número Comunidad Valenciana (con 135); Galicia (con 107) y Cataluña (con 97). Baleares (con 44) y Canarias (con 43) se quedan en puestos intermedios, pese a que las islas del Atlántico cuentan también con siete playas menos. Por provincias, es Alicante la que ostenta más playas con el reconocimiento: son 71, lejos de la siguiente provincia, Pontevedra, que obtiene 55.

Acreditativas de unos estándares de condiciones higiénicas, sanitarias, de seguridad, accesibilidad, información o salvamento y socorrismo, las banderas azules tienen el objetivo de ser una brújula en la, en ocasiones, difícil búsqueda de destino turístico. Este año, 45 países diferentes las han obtenido, y Grecia le sigue pisa los talones a España. Sin embargo, la ley allí es diferente y, según ejemplificó la Adeac, una misma playa puede tener cuatro banderas azules. El motivo: allí las playas son privadas y cuatro hoteles ubicados en la misma zona cuentan cada una con su propia bandera azul, alimentando un efecto multiplicador.

Ayuda al turismo

«La bandera azul es un distintivo reconocido por la demanda, y es un factor al que le presta atención», opina el consultor Manuel Romero, de la agencia Dinamiza. «Una provincia que tenga varias banderas se posiciona mucho mejor de cara a la demanda, que va buscando la calidad, el respeto al medio ambiente, limpieza...». Aunque Romero reconoce que muchas playas paridisiacas no cuentan con este distintivo por la falta de servicios y mediciones, sí son importantes para las grandes playas. «Lo que se busca es que tenga una buena gestión detrás».

De hecho, solo el 12 por ciento de las playas con bandera azul este año son naturales, el 56 por ciento totalmente urbanas, el 30 por ciento semiurbanas y apenas el 2 por ciento restante playas fluviales.

También Santiago Méndez, portavoz de la Federación Empresarial de Asociaciones Territoriales de Agencias de Viajes Españolas (Fetave) reconoce que el distintivo ayuda a vender los destinos, pero se explota poco. «La bandera azul siempre es una buena noticia, sobre todo para las playas que la mantienen y las nuevas, pero cuando un cliente viene a reservar, la gran mayoría de los lugares tienen bandera azul. Es muy improbable que un turista pida ir a una playa que no la tenga, porque las playas turísticas por excelencia cuentan con ellas».

Según la experiencia de Méndez, los casos en los que se pierde el distintivo, «el cliente tarda en darse cuenta» y, cuando lo hace, es porque se ha llegado a un notable deterioro en la calidad del agua o de las infraestructuras.

Este año, la caída del distintivo en las playas es casi cuatro veces superior al del último descenso, que se registró en 2017, cuando se perdieron 7 banderas, al pasar de 586 a 579. Eso sí, se ha producido en menor medida por la calidad del agua.

Según la secretaria de Estado de Turismo, Isabel Oliver, presente ayer en la rueda de prensa, el descenso de banderas confirma que los municipios «no se pueden dormir» una vez que las consiguen. Obtener estas enseñas, según los datos de la asociación, supone para el 84 por ciento de los municipios participantes un benficio en la economía local. Además, otro 81 por ciento de los municipios participantes ven en ello un incentivo para obtener mejoras sociales o ambientales.