El Papa ha dirigido «un ferviente llamamiento a los líderes europeos para que demuestren solidaridad concreta hacia estas personas».
El Papa ha dirigido «un ferviente llamamiento a los líderes europeos para que demuestren solidaridad concreta hacia estas personas». - EFE

El Papa pide a Europa que dejen desembarcar a los 49 rescatados del «Sea Watch 3» y «Sea-Eye»

Como los Reyes Magos, apunta el Santo Padre, «no dejemos que nuestros miedos nos cierren el corazón»

Corresponsal en El Vaticano Actualizado: Guardar
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Comentando el ejemplo valiente de los Reyes Magos, que emprendieron un largo camino para llegar hasta Jesús, el Papa Francisco ha propuesto este domingo: «No dejemos que nuestros miedos nos cierren el corazón. Tengamos el coraje de abrirnos a la luz mansa y discreta de Jesús. Y sentiremos, como los Magos, una alegría grandísima».

Al término del rezo del Ángelus con sesenta mil fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el Santo Padre ha comentado con dolor que «desde hace bastantes días, cuarenta y nueve personas rescatadas en el Mediterráneo permanecen a bordo de dos barcos de ONG buscando un puerto seguro».

Se refería a las 32 personas rescatadas por el «Sea Watch 3» el pasado 22 de diciembre pero que ni Malta ni Italia permitieron desembarcar, y que vagan desde entonces por el Mediterráneo en medio del mal tiempo. A ellas se suman otros 17 inmigrantes y refugiados rescatados por el buque «Professor Albrecht Penck» de la organización humanitaria Sea-Eye el pasado 29 de diciembre.

Midiendo sus palabras pero pronunciándolas con mucha fuerza, el Papa ha dirigido «un ferviente llamamiento a los líderes europeos para que demuestren solidaridad concreta hacia estas personas».

El doloroso llamamiento a favor de personas que llevan dos semanas en barcos muy pequeños recordaba, en cierto modo, el cuadro hostil del relato evangélicos de los Reyes Magos. Frente a su buena intención, los escribas del Templo no hicieron el mínimo esfuerzo por ir de Jerusalén a Belén para honrar al Mesías de Israel, y el rey Herodes decidió matarlo una vez que los Magos identificasen su paradero.

En la misa celebrada en la basilica de San Pedro, el Papa había subrayado la desconcertante precariedad en que nació Jesús. Según Francisco, «podríamos pensar que hubiera sido mejor que Jesús naciese en Roma en la colina del palatino, desde donde el emperador Augusto dominaba el mundo, y todo el imperio se hubiese hecho inmediatamente cristiano». Pero prefirió nacer en un lugar remoto y en un establo porque «Dios se propone, no se impone; ilumina pero no deslumbra».

Justo el día en que todos reciben regalos, el Papa ha invitado a preguntarse: «En estas Navidades, ¿hemos llevado algún regalo a Jesús por su fiesta? ¿O nos hemos intercambiado regalos tan solo entre nosotros?».

Mañana lunes, Francisco reanuda la actividad oficial con el discurso de comienzo de año al Cuerpo Diplomático acreditado a la Santa Sede, que es siempre un análisis de la situación del mundo. Pero el clima navideño se mantiene todavía hasta el domingo siguiente, fiesta del Bautismo de Jesús, en que el Papa bautiza en la Capilla Sixtina en torno a una treintena de hijos de empleados del Vaticano.