El Papa Francisco durante una misa en la Basílica de San Pedro, ayer en el Vaticano
El Papa Francisco durante una misa en la Basílica de San Pedro, ayer en el Vaticano - EFE

El Papa advierte que «sería ilusorio pretender amar a Dios sin amar al prójimo»

Reza por los siete cristianos coptos ortodoxos asesinados en Egipto

Corresponsal en el VaticanoActualizado:

Ante millares de fieles que desafiaban el mal tiempo para rezar el Ángelus en la plaza de San Pedro, el Papa Francisco ha subrayado este domingo que «el amor a Dios y al prójimo son inseparables; es más, se sostienen mutuamente uno al otro».

El Santo Padre ha advertido que «sería ilusorio pretender amar al prójimo sin amar a Dios, y sería ilusorio pretender amar a Dios sin amar al prójimo». Como remedio a la falta de coherencia de algunos cristianos, el Papa ha dicho que «si nos ejercitamos en mirar con la mirada de Jesús, nos pondremos siempre a la escucha y al lado de quien sufre necesidad».

Insistiendo en que se trata de ayudar a la persona en su totalidad, Francisco ha añadido que «el hambriento no tiene solo necesidad de un plato de sopa, sino también una sonrisa, de ser escuchado y también de una oración, quizá hecha juntos».

El Papa ha invitado vigorosamente a «evitar el riesgo de que nuestras comunidades cristianas tengan muchas iniciativas pero pocas relaciones, que sean ‘estaciones de servicio’ pero de poca compañía en el sentido cristiano del término».

Francisco ha insistido en que «el prójimo no es aquel a quien yo elijo. No, esto no es cristiano: es pagano. Se trata de tener ojos para verlo y corazón para querer su bien».

Refiriéndose al ataque armado contra tres autobuses de peregrinos que causó siete victimas mortales y numerosos heridos, el Santo Padre ha manifestado, su «dolor por el atentado terrorista que ha golpeado hace dos días a la Iglesia copta ortodoxa en Egipto. Rezo por las víctimas, peregrinos asesinados por el mero hecho de ser cristianos, y pido a María Santísima consuelo para las familias y toda la comunidad. Recemos juntos un Ave María…».