El peor temporal en diez años: el recuerdo de Sant Llorenç marca la gota fría

El episodio de borrascas deja más de 240 litros por metro cúbico en Castellón en plena psicosis por la tragedia de Baleares

Valencia | MadridActualizado:

La Comunidad Valenciana se convirtió ayer en el epicentro de la peor gota fría registrada en España en los últimos diez años. El temporal, que ha dejado registros superiores a los 240 litros por metro cuadrado, provocó la suspensión de las clases en un centenar de municipios de las provincias de Valencia y Castellón. En localidades como Burriana se produjeron algunos realojos para prevenir posibles inundaciones. Durante este viernes, se ha descativado la alerta máxima en Castellón, Tarragiona y Teruel.

En las comarcas de Plana Alta, Plana Baja y Bajo Maestrazgo, en Castellón, Emergencias de la Generalitat decretó el nivel 0 por lluvias, el máximo previsto. El resto de la provincia se encontraba en nivel rojo, mientras que Valencia y norte de Alicante estaban en color naranja.

Los bomberos recibieron entre las 23 horas del miércoles y las 22 de ayer un total de 1.436 llamadas. Durante la jornada, sus efectivos tuvieron que rescatar a conductores atrapados en Torrente (Valencia) y Nules, Benicarló, La Llosa, Almenara y Val de Uxó (Castellón), ayudar a decenas de afectados en viviendas anegadas, así como retirar árboles de la calzada. Numerosas carreteras de la zona resultaron cortadas al resultar totalmente impracticables.

Además, el aeropuerto de Castellón quedó sin servicio y los vuelos se desviaron al de Valencia. Este último aeródromo, junto con los de Alicante y Palma de Mallorca, sufrieron importantes retrasos. Asimismo, el tráfico ferroviario quedó interrumpido algunas horas.

El episodio de gota fría —que se prolongará como mínimo hasta hoy con lluvias de 300 litros por metro cuadrado en el norte de Castellón, según la previsión actualizada de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet)— ha llegado nueve días después de la catástrofe de la localidad mallorquina de Sant Llorenç des Cardassar, donde una tromba de agua provocó trece muertos. Los expertos ven «muy complicado» que en la Comunidad Valenciana se repita una tragedia similar. «La diferencia —explica el meteorólogo Jovi Esteve— está en la persistencia de las lluvias».

«Histeria colectiva»

Mientras que en Sant Llorenç las precipitaciones se concentraron en tres horas, en la provincia de Castellón, en alerta roja hasta la tarde de hoy, se recogerían en un intervalo de entre seis y siete. Esteve, responsable de Inforatge y hombre del tiempo en la televisión valenciana À Punt, señala que «la orografía de Sant Llorenç, que está construido en muy mal lugar» también resultó determinante para provocar una riada que los expertos no esperan en la Comunidad Valenciana.

Con todo, el recuerdo de la tragedia balear ha creado un ambiente de «histeria colectiva» entre los habitantes de los municipios castellonenses. En Vinaroz, una de las localidades castellonenses en riesgo, no se recuerda una medida como la del cierre de los colegios decretada ayer desde hace más de quince años.

«Mis hijas están asustadas. Preguntan qué va a pasar, que por qué se anula el colegio y las actividades extraescolares», narraba a ABC María José Royo, madre de tres niñas. Irina Padres, propietaria de una céntrica tienda de ropa en el municipio, explicó que les había dicho «a las dependientas que no vengan ni esta tarde ni mañana, porque no hay un alma por la calle».

Sin embargo, el jefe de Climatología de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en la Comunidad Valenciana, José Ángel Núñez, explica que «lo excepcional era lo que ocurrió en años anteriores, con lluvias escasas y sin episodios generales de lluvias torrenciales en octubre». De hecho, se trata de un mes marcado por la gota fría a lo largo de la historia, como la que provocó el desbordamiento del río Turia y devastó la ciudad de Valencia en 1957.

No obstante, ahora se «han dado todos los elementos de una gota fría explosiva». Hay una bolsa de aire frío sobre el sur de la península -indica- que hace crecer las nubes con violencia. Mientras, el mar Mediterráneo, con 21 grados, está más caliente de lo habitual: «La cerilla que prende la mecha son los vientos de componente marítima que llegan cargados de humedad».

Red de alertas

El catedrático y director del Laboratorio de Climatología de la Universidad, Jorge Olcina, subraya que «es necesario comunicar a la gente rápidamente un posible episodio de este tipo». A su juicio, hay que «crear una agencia estatal de emergencias y avisar a la gente a través de los teléfonos móviles, una tecnología con la que cuenta hoy todo el mundo».