Menos de uno de cada dos jóvenes cree que está preparado para ingresar en el mercado laboral

Una encuesta a casi 3.100 jóvenes europeos, empleadores y actores de la educación

MADRIDActualizado:

La Cumbre Mundial para la Innovación en Educación (WISE, por sus siglas en inglés), y sus socios de JobTeaser, empresa europea líder en orientación profesional y reclutamiento de jóvenes talentos, han presentado durante el foro de educación WISE@Paris, celebrado hoy en el Palais de Tokyo de Paris, los resultados de una amplia encuesta que han encargado a IPSOS y que arroja datos sobre el futuro del trabajo en Europa, así como de qué forma esto afectará al futuro del aprendizaje. La encuesta se ha llevado a cabo en Alemania, Bélgica, España, Francia y Reino Unido.

Casi 4 de cada 5 jóvenes europeos, un 78%, son optimistas sobre el futuro del trabajo. Los más entusiastas son los alemanes (81%), frente a los menos, los franceses (72%). España está en la banda alta con un 79%. Tanto empleadores (86%), como actores de la educación (74%) comparten este optimismo.

El progreso tecnológico, marcado por herramientas impulsadas por la inteligencia artificial por ejemplo, alimenta este optimismo sobre el futuro del trabajo: un 82% de los encuestados lo consideran un factor positivo.

A pesar de lo que piensan los empleadores, el salario es el principal criterio para los jóvenes a la hora de decidirse por un trabajo, más allá de factores como el equilibrio entre trabajo y vida personal, la progresión profesional o un trabajo orientado a un propósito.

Menos de 1 de cada 2 jóvenes, un 48%, se considera preparado para empezar en el mundo laboral, y a un 88% les gustaría contar con un mejor apoyo a la hora de definir sus opciones profesionales.

Los jóvenes españoles (44%) se encuentran, junto a los franceses (37%) y a los británicos (43%) entre los que tienen una posición más crítica respecto a sus sistemas educativos y la preparación que estos les ofrecen para optar al mercado de trabajo.

En cuanto a qué instituciones deberían responsabilizarse de la preparación de la juventud para el primer trabajo, un 60% de los jóvenes responsabilizan de esta tarea a colegios y universidades.

A un 88% de los jóvenes europeos les gustaría recibir un mayor apoyo de sus profesores o contar con una orientación profesional específica en el momento en que tienen que definir su camino profesional.

Los profesionales de la educación también dudan del desempeño de sus respectivos sistemas educativos: casi la mitad de los educadores que han participado en esta encuesta, piensan que la educación que reciben los estudiantes no los prepara para su ingreso en el mercado laboral. Un 38% de los educadores europeos, 4 de cada 10, consideran que no cuentan con la infraestructura suficiente para formar adecuadamente a los estudiantes de cara a los trabajos que tendrán más demanda en 10 años.

Y los empleadores tienden a estar de acuerdo en gran medida con esta idea: un 77% cree que su sistema educativo no está preparando a los jóvenes para integrarse al mercado laboral, y un 72% piensa que tampoco los está preparando de forma adecuada para el futuro del trabajo. En este contexto, no sorprende que la gran mayoría de empleadores, hasta un 90%, considere que las empresas deberían poder opinar sobre cómo las instituciones de educación superior están preparando a los estudiantes de cara al futuro laboral.

Los tres grupos participantes en la encuesta consideran casi en la misma medida que los centros de Formación Profesional se han convertido en las instituciones que mejor preparan a los jóvenes para el futuro del trabajo (el 78% de los jóvenes europeos, un 77% de los empleadores y un 77% de los profesionales de la educación).

Las habilidades sociales, la calidad humana y la adaptabilidad son las habilidades que tienen mayor demanda. Por una parte, la mayoría de los jóvenes europeos tienen la sensación de que los empleadores generalmente le dan demasiada importancia a tener un título universitario. Y por otro lado, los empleadores afirman que hoy en día las habilidades sociales son decisivas. Así, un 96% dice prestar atención a las destrezas personales de los demandantes de empleo, y el 58% dice fijarse tanto en ellas como en la experiencia académica. De manera general, los grupos participantes en la encuesta, consideran que habilidades sociales como la empatía, la apertura y la capacidad para trabajar en equipo, etc, son necesarias para afrontar el mundo laboral, más que la capacitación profesional que se adquiere durante la formación académica.

Inteligencia Artificial

Curiosamente, los jóvenes europeos consideran que las habilidades informáticas (incluidas la codificación y la capacidad de interactuar con la Inteligencia Artificial) serán las destrezas más importantes para el trabajo en los próximos 10 años: un 44% de ellos la menciona como la más importante a desarrollar, frente al 26% de los reclutadores y el 27% de los educadores. De todo esto se deduce además que consideran que la informática es la asignatura más importante para enseñar en los centros educativos en los próximos años, mientras que los empleadores atribuyen mayor importancia a los idiomas extranjeros y los profesionales de la educación a la ética.

La capacidad de auto-capacitación y la flexibilidad o adaptabilidad son también para los empleadores dos competencias clave: casi dos tercios creen que esta última será la habilidad más importante.

Si bien los jóvenes europeos, los actores implicados en el sector educativo y los empleadores consideran que los títulos y certificaciones digitales son una buena herramienta para legitimar ciertas destrezas, creen que estos títulos nunca reemplazarán a los tradicionales, sobre todo porque los empleadores consideran aún que los títulos universitarios son más importantes que las certificaciones obtenidas online o incluso de los propios empleadores. Dicho esto, los empleadores califican la probabilidad de que contraten a solicitantes con experiencia laboral relevante pero sin certificación o título, un promedio de 6,8 en una escala de 0 (muy poco probable) a 10 (muy probable), en comparación con un 5,4 para los demandantes con un grado universitario incluso de otro campo no tan relevante para el trabajo.

Los títulos tradicionales siguen siendo un factor clave para conseguir un empleo, pero la capacidad del sistema de educación superior para integrar la preparación laboral en el currículo es esencial para mantener su importancia, así como la calidad de la preparación que otorga para el futuro del trabajo.