Reino Unido descarta riesgo cancerígeno en los implantes de silicona que quiere retirar Francia
Francia quiere que 30.000 francesas se quiten los implantes de silicona - reuters

Reino Unido descarta riesgo cancerígeno en los implantes de silicona que quiere retirar Francia

Unas 50.000 británicas llevan prótesis que Francia vincula con un caso mortal de cáncer

efe
Londres Actualizado:

La Agencia reguladora de productos sanitarios y medicinas del Reino Unido (MHRA) no recomendará la retirada de las prótesis mamarias de la marca francesa PIP (Poly Implants Prothéses) porque no ha hallado pruebas de una relación de éstas con un tipo de cáncer.

El Gobierno francés informó ayer de que están evaluando los riesgos ligados a las citadas prótesis, mientras que la prensa francesa señaló que las autoridades tiene previsto pedir a las 30.000 portadoras en el país que se las retiren tras haber sido vinculados con un caso mortal de cáncer.

Sin embargo, la Agencia británica asegura que no hay pruebas que justifiquen la retirada de la prótesis, que se estima que llevan unas 50.000 británicas. «Nuestras conversaciones con los cuerpos profesionales relevantes no han identificado ningún caso», declara la MHRA, que añade que los análisis efectuados «confirman que no hay pruebas de genotoxicidad o toxicidad química del material de relleno de estos implantes».

La Agencia dijo que seguirá supervisando la relación entre el cáncer y todo tipo de implantes mamarios, incluidos los PIP, y examinará «cualquier nueva prueba que salga a la luz».

Subrayó que su consejo para todas las mujeres con prótesis es que, si están preocupadas por su pecho o notan la rotura del implante, consulten de inmediato con su cirujano. «No hay pruebas que apoyen la retirada rutinaria de los PIP o ningún otro implante mamario de gel de silicona», insiste la MHRA.

Las prótesis PIP se retiraron del mercado después de que las autoridades francesas detectaran que estaban fabricadas con un gel de silicona diferente del declarado y evaluado para la obtención del certificado necesario para comercializar las prótesis en la Unión Europea, lo que ponía en duda sus garantías.