Más de 2.000 millones de toneladas de hielo se desprenden de la Antártida cada año
Más de 2.000 millones de toneladas de hielo se desprenden de la Antártida cada año - ABC
África

El iceberg que podría calmar la sed de Ciudad del Cabo

Un proyecto prevé trasladar hielo de la Antártida para garantizar agua potable durante la peor sequía de la ciudad portuaria

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Los icebergs de la Antártida podrían jugar un papel importante en la peor crisis de agua que vive Ciudad del Cabo desde hace un siglo. Expertos en salvamento marítimo, liderado por Nicholas Sloane, han ideado un plan que pretende aliviar la escasez de agua de la región sur del país «capturando» grandes bloques de hielo que pasan a una distancia de 1200 millas náuticas de la costa sudafricana. El coste total de este proyecto rondaría los 130 millones de dólares (unos 108 millones de euros).

Sudáfrica ha declarado desastre nacional la terrible sequía que sufren las regiones del sur y oeste. Los años 2015 y 2016 fueron dos de los años más secos de la historia, el cambio climático, el fenómeno de El Niño y las escasas precipitaciones en los últimos años han obligado a estas regiones a tomar medidas estrictas para intentar paliar esta crisis. Entre ellas, unas restricciones que ya se encuentran en nivel 6B, lo que supone un límite diario por persona de agua de 50 litros.

Gracias al esfuerzo de los habitantes de las zonas afectadas se ha logrado reducir el consumo diario a 516 millones de litros, aunque el objetivo de la ciudad sudafricana es no superar 450 millones de litros al día. Las lluvias de las últimas semanas y las medidas impuestas por el gobierno local han conseguido retrasar el «Día Cero» (día en el que se cerrarán los grifos) hasta 2019, sin embargo, la escasez de agua seguirá pesando sobre estas zonas del país.

El plan de Sloane

Se estima que más de 2.000 millones de toneladas de hielo se desprenden de la Antártida cada año y flotan empujadas por las corrientes oceánicas hasta que se derriten en aguas más cálidas. Sloane, quien lideró el rescate del transatlántico de pasajeros italiano Costa Concordia en 2012, pretende «capturar» estos grandes trozos de hielo que se desplazan a 1.200 millas náuticas del país y llevarlos hasta la costa sudafricana. Para ello, su equipo Southern Ice, utilizará grandes petroleros que guiarán los bloques a la corriente de Benguela que fluye desde la Corriente Circumpolar Antártica a lo largo de la costa oeste de Sudáfrica. Para evitar que el hielo se derrita o evapore, su equipo tiene previsto usar dos remolcadores para envolverlo con una malla de geotextil. Pese a esto, se prevé que aproximadamente el 30% de la masa del iceberg se derrita antes de alcanzar la costa en un viaje que podría durar tres meses.

El glaciólogo noruego Dr. Olav Orheim, que fue director del Instituto Polar Noruego entre 1993 y 2005, ha analizado más de 270.000 icebergs y ha concluido que solamente el 7% de estos serían adecuados para el proyecto. La forma del iceberg es uno de los aspectos más relevantes a tener en cuenta; para Orheim estos deberían tener una forma tabular con una parte superior plana. Tras «capturar» el trozo de hielo adecuado, un petrolero lo remolcará, guardando una distancia de casi un kilómetro y medio, hasta el Cabo de Columbine, al norte de Saldanha Bay. Debido a las grandes dimensiones del iceberg, éste será «anclado» en una especie de plataforma petrolífera a unos 40 kilómetros de la costa para evitar que se encalle en el litoral. Allí se cortará y se recogerá el agua de deshielo. El proceso para conseguir el agua es muy sencillo, a diferencia de lo costoso que resulta, por ejemplo, la desalinización y otros planes de emergencia que la ciudad está llevando a cabo actualmente.

Según explicó Sloane a Reuters, un solo iceberg de 70,000 toneladas podría producir alrededor de 150 millones de litros de agua todos los días durante un año, alrededor del 30 por ciento de las necesidades de la ciudad portuaria. Este proyecto ha despertado mucho interés entre los expertos y, por ello, se llevará a cabo un seminario a mediados de mayo en Ciudad del Cabo para explicar con detalle el plan de Sloane. En el caso de que le den luz verde, se buscarán inversores privados y ayudas del gobierno para materializarlo.

La idea no es nueva

La propuesta de Sloane y su equipo de recolectar agua gracias a los icebergs no es nueva. En los años 70, ya se planteó en determinados círculos académicos. Más recientemente, una compañía de los Emiratos Árabes planeó remolcar icebergs de la Antártida a través del Océano Índico hasta sus costas. Un viaje de más de 9.000 kilómetros. Sin embargo, a día de hoy el proyecto no se ha materializado debido una serie de inconvenientes que plantea, entre ellos un elevado coste, problemas de logística e ingeniería y posibles consecuencias medioambientales.