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España camina hacia la «extinción progresiva» tras el peor dato de nacimientos del siglo

La última estadística del INE revela que en 2017 se alumbraron 391.930 bebés, solo 1,31 por mujer, lo que aflora el debate de las ayudas inexistentes

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«La inseguridad laboral es el principal anticonceptivo de este país». Antonio Izquierdo, catedrático de Sociología y Demografía en la Universidad de La Coruña, no duda en que en Europa del sur la fecundidad «ha entrado en depresión», en parte debido a que los jóvenes, con altos índices de desempleo y escasez de políticas que favorezcan su acceso a una vivienda, «no van a ponerse a tener hijos». Es una realidad incontestable tras la encuesta sobre «Movimiento Natural de la Población» publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE): los españoles retrasan la edad de ser padres y, muchas veces, cuando deciden hacerlo, ya es tarde.

Pero hay diferencias notables en la casuística. Izquierdo discierne entre la infecundidad voluntaria, que «está en aumento» y por la que muchas mujeres se acogen a su «mayor autonomía a la hora de decidir» y escogen no ser madres, o decantarse por la adopción o la acogida de niños. También habría que abordar la infecundidad involuntaria, prosigue este experto, que «representan las mujeres que quieren tener más de un hijo y no pueden, o que querrían tener otro pero no se les dan soluciones».

En efecto, todo el foco de la encuesta elaborada durante el año 2017 por el INE está en la tasa de fecundidad de las mujeres españolas, que se ha desplomado en tres décimas respecto de 2016: es de 1,31 hijos por mujer. Este índice no tiene nada que ver con el desarrollo ni progreso de un país. Para el demógrafo Rafael Puyol, «Suecia está por encima del 1,7 gracias a las políticas de ayuda a la maternidad implementadas. Todos los países que están por debajo de una tasa de 1,5 tienen un gran problema, deberían estar preocupándose por poner en marcha medidas definitivas». Carlos Ferrás, profesor de Geografía Humana y Demografía en la Universidad de Santiago, fija el listón del «reemplazo generacional» en una tasa del 2,1. En opinión de Ferrás, las «políticas migratorias son claves».

En 2017, de las 10,7 millones de mujeres en edad de ser madres (el INE la prolonga desde los 15 hasta los 49 años) lo fueron solo 391.930. De ellas, el 19,3% (75.564) son madres extranjeras, madres a una edad promedio de 29,7 años. Las madres españolas demoraron la edad de maternidad hasta los 32,6 años.

Lo que preocupa realmente a los demógrafos sondeados es que esa masa de mujeres en edad fértil sigue una tendencia a la baja desde 2009, porque las generaciones son mucho menos numerosas debido a la crisis de natalidad que hubo en este país en los 80 y hasta mediados de los 90. ¿La razón? A juicio de Puyol, fue la economía lo que marcó el paso. La radiografía de la familia cambió: fue fragmentándose y cada vez es más pequeña; la mujer se independiza, estudia en la Universidad en mayor número y no encuentra apoyo para mantener su carrera ni en las empresas ni en las políticas de Estado, suscribe el presidente de la Fundación Renacimiento Demográfico, Alejandro Macarrón.

Directos al abismo demográfico

El volumen de nacimientos descendió un 4,5% respecto a 2016; frente al de defunciones, que fue de 423.643 personas, el dato más alto de toda la serie histórica estudiada por el INE, desde 1976. Murieron un 3,2% más de censados en España que en 2016. Por tercer año consecutivo, el resultado de restar las muertes a los nacimientos dio signo negativo y el saldo vegetativo fue en 2017 de -31.245 personas.

La encuesta del INE pone la puntilla al acuciante problema demográfico que los demógrafos sitúan más allá de que la pirámide poblacional se haya invertido de modo que cada vez menos trabajadores sufragan más pensiones.« El suicidio» del país viene por la inercia decreciente de la tasa de nacimientos. Expertos y asociaciones como el Foro de la Familia demandaron ayer un pacto de Estado por la maternidad. Si los Gobiernos no toman medidas (sin mirar el efecto cortoplacista de la necesidad de votos), España está abocada a la desaparición progresiva, alerta a este diario Macarrón.

«Tardaría siglos en extinguirse» la masa poblacional, sosiega Puyol, director del Observatorio de Demografía del Instituto de Empresa, pero no vemos «indicios» de que los políticos vayan a reaccionar, dice Macarrón. «No sigan instalados en la miopía; no se olviden de la población», instiga Puyol.