Las fallecidas participaban en un tratamiento experimental
Las fallecidas participaban en un tratamiento experimental - ABC

Científicos británicos acusados de encubrir la muerte de dos mujeres tras un tratamiento experimental

Participaron en un experimento sobre trasplantes de laringe con células madre

Corresponsal en LondresActualizado:

Varios científicos del University College de Londres han sido acusados de encubrir la muerte de dos mujeres que participaban en un tratamiento experimental sobre trasplantes de laringe diseñados con células madre.

Son los casos de Keziah Shorten, de 20 años y de Shauna Davison, de 15 años. Dos británicas que se sometieron a este tratamiento y que fallecieron por diversos motivos. La primera de ellas, procedente de la localidad inglesa de Tonbridge, fue operada en el año 2010 en el Hospital Careggi de Florencia, intervención financiada por la sanidad pública británica. Poco después de su regreso a Reino Unido, su tráquea colapsó y pasó seis meses en cuidados intensivos. Tras esto, se le instaló una de plástico, pero murió cuatro meses después.

En el caso de la adolescente Davison, procedente de Middlesbrough, murió 13 días después de su operación en 2012 también tras colapsar su tráquea, causando que se asfixiara y sufriera un daño cerebral irreversible. Según los doctores su trasplante había sido un «todo un éxito» y se defendieron afirmando que su muerte se debió a «causas no relacionadas con el injerto» ya que este se realizó a la «perfección».

Solicitaron información

El trasplante de esta última fue descrito como un éxito en los folletos de información para pacientes de los ensayos en el Reino Unido, y los investigadores atribuyeron sus muertes a «causas desconocidas» en un caso y a «un problema no relacionado» en el otro.

Estos investigadores presentaron una solicitud de financiación gubernamental para el que era el primer ensayo de trasplantes de laringe realizados con ingeniería de tejidos y diseñados con células madre para tratar a personas con tráquea defectuosa. El encargado de dirigir este proyecto, que costó varios millones de libras, era el profesor de esta universidad y cirujano consultor del Royal National Throat Nose and Ear Hospital, Martin Birchall.

Tanto el como su grupo trataron de reclutar a personas con este problema para ensayos clínicos, con los que creían beneficiar a los 19.000 pacientes de toda Europa y Estados Unidos que padecen enfermedades estructurales graves de las vías respiratorias, así como a los 2.000 británicos que pierden la función de su laringe cada año.

Ahora, el organismo de control médico británico, el Consejo Médico General (GMC, por sus siglas en inglés), está revisando las afirmaciones recibidas por la familia de Shauna Davison que afirman que nadie les avisó, tanto a ellos como a la propia menor de edad, de la muerte de la otra paciente y que, en su lugar, sólo se les dijo que un niño de 10 años que fue sometido a una operación similar sobrevivió.

Cura del cáncer

En unas declaraciones al periódico The Telegraph, una especialista en biología de células madre y medicina regenerativa de la Universidad de Liverpool, la profesora Patricia Murray ha acusado también a los investigadores de «encubrir» estos casos para obtener la aprobación de los ensayos.

Hasta ahora, sólo cuatro pacientes británicos se han sometido a estos trasplantes y todos sujetos a pautas de «uso compasivo», lo que permite a los médicos probar tratamientos nuevos y no aprobados en personas con afecciones potencialmente mortales para las que no existe otra cura.

Estos investigadores partían de la idea de que la tecnología de células madre regenerativas tiene el potencial de resolver este problema. Al igual que se cree puede llegar a ser un aliado en la lucha contra el problema de la escasez de órganos de donantes, o en el caso de la cura del cáncer o enfermedades cardíacas.