Los hombres también deben cuidar su estilo de vida para proteger su fertilidad
Los hombres también deben cuidar su estilo de vida para proteger su fertilidad
Reproducción

Los alimentos que cuidan la fertilidad

Aunque la edad es el factor que más influye a la hora de conseguir un embarazo, que los futuros padres sigan la dieta mediterránea y un estilo de vida activo y sin tóxicos favorece la fecundabilidad

MadridActualizado:

Concebir un hijo es cosa de dos. Tradicionalmente, cuando hay problemas de fertilidad, las miradas se dirigen a la mujer, pero aproximadamente en un 25% de los casos son los factores masculinos, incluyendo la disminución de la calidad del semen, los que están detrás. Más del 40% de los casos de infertilidad masculina son por causas desconocidas y lo que muchos hombres no saben es que el estilo de vida parece influir, como ocurre con otras patologías, en su capacidad reproductora.

En los últimos años, alimentos, nutrientes y patrones dietéticos han sido objeto de estudios observacionales para determinar si son determinantes en la función espermática y la fertilidad. Ahora, investigadores de la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y del Institut d’Investigació Sanitària Pere i Virgili (IISPV), que forman parte del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN), dependiente del Instituto de Salud Carlos III, han llevado a cabo la primera revisión sistemática de todos los estudios observacionales de calidad existentes en la literatura científica que relacionan los diferentes componentes de la dieta con la calidad del semen y las posibilidades de fecundar.

Los resultados, publicados en la revista científica « Human Reproduction Update», señalan que una dieta saludable, como la mediterránea, rica en nutrientes como los ácidos grasos omega-3, algunosantioxidantes (vitamina E, vitamina C, betacaroteno, selenio, zinc, criptoxantina y licopeno) y otras vitaminas ( vitamina D y folato), y un bajo consumo de ácidos grasos saturados y ácidos grasos transse asocian con un esperma de calidad.

En los estudios en los que se puso el foco sobre los alimentos, fueron el pescado y marisco, el pollo, cereales, verduras y fruta, y lácteos bajos en grasas los que tienen una asociación positiva.

Alcohol, cafeína y carnes rojas

Por el contrario, un consumo excesivo de carnes rojas y procesadas, alimentos ricos en soja, dulces y bebidas edulcoradas, ciertos lácteos enteros, y la ingesta de alcohol y cafeína se relacionan en algunos estudios con una disminución de la calidad espermática. En referencia a la fecundabilidad, un elevado consumo de alcohol, cafeína y carnes rojas y procesadas en hombres se ha relacionado negativamente con las probabilidades de embarazo y las tasas de fertilización de las parejas.

«Con esta revisión podemos decir qué alimentos tienen una asociación positiva y cuáles negativa para poder diseñar estudios clínicos de calidad que expliquen el porqué de este efecto», apunta el doctor Albert Salas-Huetos, primer firmante de la investigación.

En base a esta revisión, un patrón de dieta mediterránea no solo tiene beneficios para la salud cardiovascular, «también puede ser buena candidata para mejorar la calidad espermática y las tasas de fertilidad», señala el investigador.

Una guía sobre la influencia del estilo de vida en las posibilidades de concepción, editada en 2012 por la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), ya apuntaba a que más de la mitad de los casos de esterilidad masculina sin una causa clara podrían tener relación con una nutrición incorrecta. En este sentido, señalaban a la dieta mediterránea como un hábito de impacto positivo.

«Una dieta mediterránea, que es rica en todo, es la mejor opción. No hay un alimento milagroso. El mejor milagro es una dieta sana y equilibrada», afirma José Landeras, director de la clínica IVI Murcia y Cartagena. El objetivo es evitar tanto la delgadez extrema como el sobrepeso y la obesidad, enemigos de la fertilidad. «En las mujeres con un índice de masa corporal (IMC) por encima de 30 hemos visto menos capacidad para embarazarse espontáneamente, peor capacidad para la aceptación por reproducción asistida y tasas de aborto mayores», advierte.

En el caso de los hombres, la obesidad tiene un efecto importante porque «hace que la bolsa testicular esté a una temperatura elevada, lo que altera la calidad espermática». Otros factores relacionados con el estilo de vida que pueden afectar de forma negativa a la calidad seminal son el tabaco, el alcohol, el cannabis y la cocaína.

Pero el factor que más influye en la fertilidad, no podemos olvidarlo, es la edad, especialmente la de la mujer. «A partir de los 35 años hay un deterioro importante de la reserva ovárica y de las capacidades reproductivas», asegura el doctor Landeras.

En el hombre, aunque en menor medida, el paso del tiempo tampoco juega a favor. «La edad del hombre influye. Aunque no merme con la edad sus posibilidades de fecundar el óvulo sí que influye en el incremento de abortos, fallos de implantación y en las posibles anomalías cromosómicas que desarrolle el bebé. El envejecimiento causa daño en el ADN del espermatozoide relacionado con el metabolismo celular anormal y estrés oxidativo», explica la doctora Victoria Verdú, coordinadora de ginecología de la Clínica Ginefiv.

Entre los hábitos perjudiciales para la fertilidad masculina más frecuentes, la experta destaca el sedentarismo, el estrés crónico, el consumo de sustancias tóxicas, las dietas inadecuadas, la plurimedicación y la obesidad. «También como han demostrado diversos estudios científicos, el ejercicio intenso y el consumo de esteroides o anabolizantes pueden reducir los niveles hormonales de testosterona, así como disminuir el tamaño testicular y el número de espermatozoides», afirma.

Cuidados masculinos

«El hombre se piensa que aunque tenga 40 años, beba alcohol y tenga barriga no pasa nada», advierte Teresa Hernández, dietista-nutricionista del Instituto de Medicina EGR. La experta afirma que existen estudios suficientes que confirman que el estado nutricional previo influye tanto en la concepción como en el desarrollo de patologías en el feto a corto, medio y largo plazo. «Hay que actuar sobre el porcentaje de materia grasa. Todo lo que vaya en exceso o defecto plantearía más problemas para concebir», apunta. En mujeres, ese porcentaje ideal estaría entre el 21 y el 34%; y en hombres, entre el 7 y el 22%. La diferencia entre sexos se debe a que la mujer, biológicamente, necesita acumular más reservas de cara al embarazo y la lactancia.