Corales blanqueados en la gran barrera de coral australiana
Corales blanqueados en la gran barrera de coral australiana - afp
cambio climático

El cambio climático empuja a los arrecifes de coral a su desaparición en 2050

La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos alerta de un tercer evento mundial de blanqueamiento de estos organismos que conforman el ecosistema marino más importante del planeta

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Poco más de treinta años. Ese es el tiempo que les queda a los arrecifes de coral si no se adoptan medidas drásticas para protegerlos. El aumento de la temperatura de los océanos, su acidificación y el deterioro de la calidad de las aguas los han puesto contra las cuerdas. Tanto, que los expertos alertan de que para mediados de este siglo formarán parte del pasado.

El profesor y director del Instituto para el Cambio Global de la Universidad de Queensland, en Australia, Ove Hoegh-Guldberg, una autoridad mundial en este ámbito, no duda cuando afirma a ABC que «los indicadores científicos disponibles nos dicen que ya hemos perdido la mitad de los arrecifes de coral del planeta en los últimos treinta años. De no hacer nada, en treinta años el 99% de ellos desaparecerán».

«Ya hemos perdido la mitad de los arrecifes de coral»

La Agencia Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos ( NOAA) acaba de confirmar que ya se ha producido un tercer evento mundial de blanqueamiento de corales; el paso previo -si las condiciones que lo producen no se revierten- para la muerte de estos organismos que constituyen el ecosistema marino más importante del planeta.

El blanqueamiento de los corales se produce, explica Sergio Rossi, investigador del Instituto de Ciencia y tecnología Ambientales de la Universidad de Barcelona, porque «un exceso de temperatura durante tiempo prolongado hace que las células vegetales (microalgas) que están dentro de los corales, y que les dan hasta el 95% de la materia que necesitan para vivir, sean expulsadas al producir elementos tóxicos por un «exceso» de fotosíntesis. Lo que en condiciones normales sería beneficioso se torna perjudicial».

En 2005, los EE.UU. perdieron -según datos de la NOAA- la mitad de sus arrecifes de coral en el Caribe debido a un blanqueamiento masivo, y en enero de 2010 se produjo otro hecho similar en los Cayos de Florida. El nuevo evento detectado por la NOAA comenzó en el Pacífico Norte en el verano de 2014 y se extendió por el Pacífico Sur y el océano Índico en 2015. Este verano ha alcanzado también las aguas del Caribe, incluyendo Haití, Puerto Rico, la República Dominicana, las Islas Vírgenes y los cayos de Florida.

La inercia del calentamiento y acidificación de los océanos durará décadas

Incluso siendo muy optimistas con los posibles acuerdos que se alcancen en la cumbre del Clima de París de principios de diciembre, ya no llegaremos a tiempo. Así lo afirmaba el profesor Peter F. Sale, de la Universidad de Windsor (Canadá), en una ponencia presentada este verano durante la sesión plenaria de la conferencia Goldschmidt de Praga, la mayor reunión de geoquímicos del mundo. «Por mucho que hagamos en París, el calentamiento y la acidificación de los océanos van a continuar más allá de este siglo. Es muy improbable que volvamos a ver los corales como los conocimos a mediados de los años sesenta», aseguró en agosto Sale. De hecho, Hoegh-Guldberg, confirmaba a este diario que «si consiguiésemos ahora mismo una emisión cero de gases de efecto invernadero, necesitaríamos tres décadas para que se recuperasen». Y en París, la UE, la región del mundo más comprometida, va a defender una reducción de sus emisiones en un 50%... para 2050, cuando ya quedarán pocos corales que salvar.

El impacto de la desaparición de los arrecifes de coral es imprevisible. «Los arrecifes de coral representan el ecosistema con mayor biodiversidad; equivalente a las selvas tropicales en tierra. Son oasis de vida. En la naturaleza está todo interrelacionado y se producen efectos en cascada. Si desaparecen los corales, serían sustituidos por otros hábitats, y no sabemos cómo afectaría ese cambio a la cadena trófica», afirma a ABC José Templado, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC.

Protección frente a ciclones

Pero además de ser refugio de infinidad de especies y proteger cerca de 150.000 kilómetros de costa frente a los ciclones, los arrecifes de coral tienen otra función indispensable. «Reutilizan el carbono en forma de carbonato cálcico para construir su esqueleto. Son importantísimos sumideros de CO2», concluye Templado.

Según la organización internacional Oceana, un cuarto de todas las especies marinas depende de los arrecifes de coral como fuente de alimentación y área de desove. Y si hablamos del ser humano, más de 250 millones de personas viven directamente relacionadas con ellos. Su superficie alcanza en el mundo 250.000 kilómetros cuadrados, y de un solo kilómetro cuadrado de este ecosistema se pueden obtener al año hasta 15 toneladas de pescado. Más aún, cerca de un centenar de países se benefician del turismo de los arrecifes de coral, que les supone un 30% de sus ingresos desde el exterior. Por no hablar de sus aplicaciones a nivel médico. Muchas especies que habitan en ellos han desarrollado venenos y defensas químicas para sobrevivir en este entorno hiperpoblado e hipercompetitivo que tienen aplicaciones en el desarrollo de fármacos contra la malaria, el VIH o el cáncer.

Pero en lugar de las impresionantes formaciones de estos organismos de enorme belleza y biodiversidad, los expertos auguran un paisaje marino de extensos bancos de piedra caliza erosionados y colonizados por algas sin valor alguno. «Será como cuando talas un bosque y lo que quedan son matorrales y hierbajos», advierte Sergio Rossi. La mitad de este preciado bosque marino ya ha desaparecido, a la otra mitad le quedan treinta años.