Infartos e hipotermia el mayor riesgo para los estadounidenses afectados por el vórtice polar

Infartos e hipotermia el mayor riesgo para los estadounidenses afectados por el vórtice polar

Los efectos en la salud de temperaturas por debajo de los 15 grados son igual de peligrosos que a -30

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Cuando bajan bruscamente las temperaturas las defensas del organismo se debilitan, aumentan las infecciones respiratorias y el riesgo de ictus e infarto se duplica en personas con problemas cardiovasculares. Pero cuando las temperaturas se desploman por un frente polar como el que azota a la mitad de Estados Unidos, a todos esos riesgos se suma el peligro de hipotermia y de congelación de las extremidades y zonas más desprotegidas como la nariz, orejas y manos. Basta con estar media hora a 20 bajo cero, como están en Chicago, Minnesota o en Montana, para que se congele la piel .

La hipotermia es el mayor peligro. El cuerpo humano está preparado para funcionar correctamente con una temperatura interior que oscila entre los 36 y los 37 grados centígrados. Una variación de cuatro puntos por encima o por debajo hace tambalear todas sus estructuras. Antes de claudicar, el organismo despliega todas sus defensas naturales: primero tirita para generar calor y protege sus órganos vitales manteniendo la sangre cerca del corazón, pulmones e hígado. Esa protección hace que los tejidos más alejados, los de las extremidades, empiecen a resentirse por falta de sangre. Todo funciona con más lentitud.

Paro cardiaco

Cuando la temperatura corporal llega a los 32 grados el cuerpo deja de tiritar. «Empieza una sensación de euforia que en montaña se conoce como la "muerte dulce" por hipotermia y desaparece el malestar por el frío. A los 28 grados, el corazón entra en arritmia y se produce un paro cardiaco», explica Manuel Avellanas, experto en Medicina de Urgencia de Montaña e intensivista del Hospital San Jorge de Huesca.

Si no se actúa con rapidez la muerte puede sobrevenir en esos momentos, aunque hay experiencias que cuestionan la resistencia real del cuerpo humano. Avellanas recuerda un caso récord, el de una persona que estuvo 4 horas y 45 minutos en parada cardiaca por hipotermia y se recuperó sin ningún tipo de secuela, cuando en condiciones normales, no podría estar más de cinco minutos parado sin producir daños cerebrales. Probablemente, el frío que causó la parada cardaca también dejó el cerebro medio congelado y protegido del daño.

A -15, igual que a -30

Basta con que el termómetro esté bajo cero para que exista riesgo de hipotermia. La mayoría de los tejidos empiezan a congelarse a cero grados, salvo el hueso que se congela a partir de los -4 grados. «Los efectos en el organismo de una temperatura exterior de -15 grados son igual de peligrosos que a menos 30», aclara el experto en Medicina de Montaña.

El descenso de temperatura corporal y el riesgo de hipotermia dependerá del tiempo que se esté a la intemperie y de que se lleve ropa adecuada para resistir el frío así como la humedad o lo fuerte que sople el viento que empeora la sensación térmica de frío. O también del uso de medicamentos. «Uno de los efectos secundarios de algunos tratamientos para trastornos psiquiátricos es que altera la termorregulación corporal. No tienen sensación de frío y no se protegen por lo que corren más riesgo», señala el intensivista.