Un ejemplar de tortuga boba soltado este pasado verano en el Mar de Alborán
Un ejemplar de tortuga boba soltado este pasado verano en el Mar de Alborán - efe
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Tortugas marinas al servicio de la investigación

El Ministerio de Medio Ambiente impulsa programas para que los animales obtengan información «donde el ser humano y las tecnologías no pueden llegar»

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El director general de Sostenibilidad de la Costa y el Mar, Pablo Saavedra, acompañado de la directora de la Fundación Biodiversidad, Sonia Castañeda, asistió ayer a la presentación de los resultados del Proyecto OASIS, desarrollado por Alnitak, cuyo objetivo se centra en compaginar la conservación de las tortugas marinas con el desarrollo de sectores pesqueros y conservacionistas.

El proyecto OASIS se centra en estudios sobre las tortugas marinas que se concentran en las aguas entre la península y las Islas Baleares. En concreto, se ha estudiado el patrón de comportamiento de las tortugas y su uso de hábitat para reducir los riesgos de colisión, contaminación e interacciones con pesquerías. Por primera vez se han utilizado equipos de cámaras National Geographic Crittercam y marcas acústicas para obtener filmaciones de su comportamiento y dieta. Además, se han desarrollado, en colaboración con pescadores artesanales, varios experimentos para estudiar el comportamiento de las tortugas que se alimentan de crustáceos en los fondos marinos de la Isla de Menorca. El proyecto Oasis, que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, se ha llevado a cabo a bordo del velero de investigación de KAI Expediciones con investigadores de Alnitak, la agencia estadounidense de Atmósfera y Océano (NOAA), National Geographic, Universidad de Standford, Universidad de Siena, KAI Marine, HYDRA Institute, IMEDEA SOCIB, Instituto Español de Oceanografía y el Grupo de Tortugas Marinas de Francia. Asimismo, han colaborado CEPESCA, y pescadores de palangre y trasmallo de langosta de Menorca y almadraberos del Estrecho.

Elevada mortalidad no natural

La cuenca sudoccidental del Mar Mediterráneo y en particular las áreas Red Natura del Estrecho de Gibraltar, Baleares, Región de Murcia e Isla de Alborán constituyen un corredor de migración importante para la tortuga boba. Pero estas zonas concentran numerosos riesgos para las tortugas como la existencia de pesquerías, tráfico marítimo y contaminación. El proyecto Oasis busca desarrollar medidas de mitigación de estos riesgos basándose en el estudio de los movimientos, uso del hábitat y biología sensorial de las tortugas. En este sentido, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, «está actualmente trabajando en la elaboración de una Estrategia de Conservación para las tortugas marinas con el objeto final de reducir al máximo la mortalidad no natural de estos reptiles marinos». Para ello se ha utilizado el Mar de Alborán como un laboratorio para el desarrollo de medidas tecnológicas para el análisis, la gestión y la monitorización de los riesgos para las poblaciones de tortugas marinas derivados de las actividades humanas en los sectores de transporte, defensa, pesca, energía y turismo.

El Mar de Alborán es el único paso natural entre el Mediterráneo y el Atlántico, constituyendo un corredor de migración esencial para las poblaciones de cetáceos, tortugas y demás especies pelágicas en el Mar Mediterráneo. Alborán se encuentra en la intersección de tres áreas biogeográficas, lo que le convierte en un punto caliente de diversidad biológica y, por consiguiente, una cadena trófica muy compleja y sólida en la que cetáceos y tortugas marinas encuentran gran cantidad y variedad de presa

Entre las especies de las que se alimentan las tortugas destacan las incómodas medusas, que con sus invasiones periódicas causan numerosos problemas a los bañistas de la costa mediterránea durante la temporada estival. Por ello, ya en 2009 investigadores del CSIC, en colaboración con la Junta de Andalucía, liberaron 240 ejemplares en las playas del Parque Natural del Cabo de Gata (Almería) para, además de garantizar la supervivencia de la especie, poner freno a la plaga que castigaba esta zona del Mediterráneo.