La batalla por el velo islámico en Francia se libra ahora en la guardería privada
El velo islámico está prohibido en todas las instituciones públicas francesas - efe

La batalla por el velo islámico en Francia se libra ahora en la guardería privada

El despido de una trabajadora por llevar esta prenda desata una guerra política y jurídica en el país galo

juan pedro quiñonero
Actualizado:

El uso del velo islámico en las guarderías privadas se ha transformado en una batalla judicial de inmenso calado, ya que enfrenta de manera frontal a los partidarios y adversarios de la prohibición en el Gobierno, el poder judicial y el Observatorio de la laicidad.

Hace cinco años, a mediados del 2008, la dirección de la guardería «Baby Loup», en Chanteloup-les-Vignes (una localidad de 10.000 habitante, Oeste de París), decidió despedir a una empleada musulmana por ir al trabajo con velo islámico. En su día, el caso no suscitó un apasionamiento particular. Cinco años más tarde, el caso de la guardería «Baby Loup» se ha transformado una batalla jurídica inflamable.

El mes de marzo pasado, el Tribunal Supremo decidió anular el despido de la empleada musulmana, estimando que la legislación francesa permite el velo islámico en las guarderías privadas, aunque está prohibido en todas las instituciones públicas.

Según Le Figaro, el Tribunal de Apelación ha decidido dictar sentencia contra la decisión del Supremo, abriendo un inflamable enfrentamiento judicial de gran calado, en una Francia donde el Islam se ha convertido en la segunda religión nacional, con 5 o 6 millones de fieles. La anunciada «superposición» de sentencias cae en un clima social, político y cultural muy deteriorado.

La guardería de “Baby Loup” es un caso emblemático: es la única en toda Francia que está abierta las 24 horas del día, siete días a la semana. El enfrentamiento entre la dirección de la guardería, hostil al velo islámico, los padres (muy divididos) y los amigos y enemigos de la musulmana despedida atiza una situación “envenenada”.

El Observatorio de la laicidad (una institución creada por el presidente Hollande para dar “consejos” en materias sensibles), se manifiesta hostil a nuevos enfrentamientos.

En el Gobierno, el ministro del Interior, Manuel Valls (que también es ministro de Cultos) es partidario de una aplicación estricta de las normas de la laicidad y “neutralidad” en materia religiosa. Por el contrario, otros miembros del Gobierno son partidarios de una interpretación más “ofensiva” de la prohibición del velo islámico en las guarderías. Tratándose de una guardería privada (subvencionada al 80 %) todavía hay partidarios de una nueva Ley que prohíba el velo islámico en centros sensibles para la educación infantil, como ya ocurre en las escuelas públicas.