Reino Unido quiere prohibir el uso del «niqab» entre el personal sanitario
Una mujer con niqab en Francia - REUTERS
debate sobre el velo islámico

Reino Unido quiere prohibir el uso del «niqab» entre el personal sanitario

El ministerio de Sanidad ordena revisar los códigos de vestimenta en los hospitales públicos para anteponer una «comunicación eficaz con el paciente» a las creencias religiosas

Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

El responable de Sanidad británico, Dan Pulter, ha ordenado una revisión de las políticas de uniformes en los hospitales públicos para asegurar que se antepone la comunicación con los pacientes al derecho de médicos y enfermeras a llevar el velo islámico. Según revelaba el «The Daily Telegraph» este jueves, al menos 17 centros sanitarios de la red pública han decidido adelantarse y ya prohíben que su personal lleve el «niqab», u otros atuendos islámicos femeninos que cubren completamente el rostro con excepción de los ojos.

«Si yo fuera un paciente, querría verle la cara al doctor o a la enfermera»Ahora, el Ministerio de Sanidad quiere extender la medida a nivel nacional, para lo que ha solicitado al organismo regulador, el Consejo General Médico, que revise el uso de vestimentas que cubren el rostro entero. «Creo que es muy importante que los pacientes tengan un contacto adecuado con los médicos y enfermeras que les atienden», ha defendido el titular del departamento, el conservador Jeremy Hunt.

«Si yo fuera un paciente, me gustaría ver el rostro del doctor o la enfermera que me atiende», explicaba este jueves a la BBC. En Gran Bretaña no existe una regulación nacional del atuendo y el porte del uniforme en el sistema sanitario, sino que cada centro es autónomo en ese sentido. El porte de un pañuelo o velo, que cubre solo el pelo, sí está permitido por lo general entre el personal sanitario, aunque trabajen de cara a los pacientes.

Diputados piden un «debate nacional»

Aunque no hay cifras, se estima que son muy pocos los casos de doctoras o enfermeras que trabajan con un «niqab». «Estoy orgulloso de la diversidad étnica de nuestros trabajadores, pero una parte vital del cuidado de los pacientes es una eficaz comunicación verbal y no verbal», señalaba ayer el secretario de Estado de Sanidad, Pulter, al « Daily Telegraph».

El Telegraph recoge al menos 17 casos de hospitales públicos –la mayoría en zonas con una elevada proporción de población musulmana– que han prohibido ya el uso de vestimentas que cubren todo el rostro cuando se atiende a pacientes. Algunos, incluso, lo prohiben también durante los cursos de formación. Los hospitales de Bradford y de St. Luke's, por ejemplo, definen así las normas de uso desde 2009.

«Para asegurar una comunicación adecuada, las vestimentas que cubren la cara (velo, niqab) no están permitidas para ningún empleado en contacto con pacientes o visitantes, o en cualquier otro papel en el que un rostro despejado sea esencial para la comunicación, por ejemplo, durante la formación». Según explica la jefa de enfermeras, Juliette Greenwood, a la BBC, «los pacientes nos dicen siempre lo importante que es para ellos una buena comunicación cara a cara».

Varios diputados han exigido esta semana un «debate nacional» sobre el porte del velo, después de que un juez obligara a una acusada a quitarse el «niqab» en el momento de declarar. Esta prenda se ha convertido «en el elefante en la sala», dijo el juez Peter Murphy en su decisión, que autoriza a la acusada a ir cubierta en su llegada al tribunal y en otros momentos del juicio, excepto en aquellos en que deba dirigirse al magistrado a los representantes de las partes.

El secretario de Estado de Interior, Jeremy Browne, se ha hecho eco de las peticiones y quiere poner en marcha un debate sobre los límites del velo en los colegios, los hospitales o los tribunales. El porte de símbolos religiosos en este tipo de lugares públicos está prohibido en Francia, que debate ahora si extender la prohibición a las universidades. Sin embargo, el modelo multicultural británico, hasta la fecha, ha sido mucho más tolerante con las expresiones identitarias que la Francia de los «valores republicanos». El debate en ciernes podría ahora cambiarlo.