El Papa: «Soñaba ir a Japón, pero Dios me mostró que mi misión estaba más cerca»
El Papa, hoy, durante la misa en la Catedral de «Sao Sebastião» en Río de Janeiro - afp

El Papa: «Soñaba ir a Japón, pero Dios me mostró que mi misión estaba más cerca»

Durante la misa con obispos de la JMJ, el Papa invitó a todos los cristianos a ser «discípulos misioneros de Jesús»

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Desde la catedral más fascinante de América –un cruce entre pirámide maya y tienda cónica india, de casi cien metros de altura y con capacidad para 25.000 personas- el Papa invitó el sábado a todos los cristianos a ser «discípulos misioneros de Jesús». Su deseo es que los laicos de a pie no se sientan sólo «discípulos», sino también al mismo tiempo «misioneros», pues todo bautizado tiene que ser un evangelizador.

En la misa con los obispos y sacerdotes que participan en la Jornada Mundial de la Juventud, el Papa reconoció que «muchos jóvenes podrían sentirse un poco asustados ante esta invitación, pensando que ser misionero significa necesariamente abandonar el país, la familia y los amigos». Pero su propio caso enseña que no es así pues «mi sueño, de joven, era ir de misionero al lejano Japón. Pero Dios me mostró que mi tierra de misión estaba mucho más cerca: mi patria».

Discípulos misioneros

El Santo Padre urgió a los trescientos obispos y millares de sacerdotes y religiosas a «ayudar a los jóvenes a darse cuenta de que ser discípulos misioneros es una consecuencia de ser bautizados: es parte esencial de ser cristiano, y que el primer lugar donde se ha de evangelizar es la propia casa, el ambiente de estudio o de trabajo, la familia y los amigos».

El Papa invitó a mantener un contacto habitual con Cristo en la oración, en la Eucaristía y «en las personas más necesitadas». Y aconsejó meditar unas palabras de Teresa de Calcuta: «Debemos estar muy orgullosos de nuestra vocación, que nos da oportunidad de servir a Cristo en los pobres. Es en las ‘favelas’, en los ‘cantegriles’, en las ‘villas miseria’ donde hay que ir a buscar y servir a Cristo. Debemos ir a ellas como el sacerdote se acerca al altar: con alegría». La Madre Teresa conocía el nombre de las barriadas de miseria en Brasil, Uruguay y Argentina porque las había recorrido.

«Salir y ponerse en marcha»

Dirigiéndose a los Pastores, el Papa insistió en que deben educar a los jóvenes «a la misión, a salir, a ponerse en marcha. Así ha hecho Jesús con sus discípulos: no los mantuvo pegados a él como una gallina con sus polluelos; los envió».

Les dijo que la Iglesia debe tener siempre las puertas abiertas, pero «no sólo para acoger, sino para salir por ellas para buscar y encontrar a la gente, a los más alejados, a los que no suelen frecuentar la parroquia».

Su último mensaje fue favorecer «la cultura del encuentro», para hacer frente a la «cultura de la exclusión, la cultura del desecho» que ha consolidado en muchos países respecto a los ancianos, los pobres y los débiles: «¡Tengan el valor de ir contracorriente!».