¿Residencia universitaria o piso de alquiler?
Futuros universitarios en las últimas Pruebas de Acceso a la Universidad - francis jimenez

¿Residencia universitaria o piso de alquiler?

Miles de universitarios abandonarán su hogar familiar el próximo curso

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Las Pruebas de Acceso a la Universidad ya han terminado (excepto para quienes opten a entrar en la universidad en la convocatoria extraordinaria) y los futuros universitarios están a la espera de ser admitidos en la universidad elegida. Pero el inicio de la vida universitaria no ha hecho más que comenzar y esta nueva etapa requiere ahora de un trámite más para quienes vayan a estudiar fuera: elegir dónde vivir. Los colegios mayores y las residencias universitarias son dos buenas opciones aunque hay quien prefiere un piso de alquiler.

«Llevo tres años en Madrid y desde el principio tuve claro que quería un piso compartido», dice Héctor Santos. Este estudiante de Ingeniería Eléctrica de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) dejó atrás su Segovia natal para estudiar en la capital y reconoce que nunca se planteó «muy en serio» la posibilidad de irse a una residencia universitaria. «Miré algunas, como la que tiene la propia universidad, pero no me convencía del todo porque realmente quería tener cierta libertad e independencia».

Las razones que aduce este estudiante segoviano son muy compartidas entre la mayor parte de los jóvenes, aunque la mayoría de los universitarios que empiezan su primer año de carrera optan por alojarse en una residencia o colegio mayor porque desconocen la zona y no conocen a nadie con quien convivir. Y suelen optar por la residencia de la universidad.

Este es el caso de Jorge Zapata, compañero de clase de Héctor. Procedente de Cáceres, este futuro ingeniero vive en la residencia que la universidad posee en la localidad madrileña de Leganés, el campus en el que la UC3M imparte los grados en ingenierías. «Estoy muy bien y la verdad es que no lo cambiaría por un piso», reconoce el joven.

Ambiente universitario

Razón no le falta. Las residencias y colegios universitarios son una de las mejores opciones para disfrutar del ambiente universitario y conocer gente. Estos centros pueden ser adscritos a la universidad en la que se vaya a estudiar, como en el caso de Jorge, o privados.

Las ventajas de los colegios y residencias de estudiantes son que se encuentran muy cerca de la universidad y, además, ofrecen servicios de todo tipo: instalaciones deportivas, salas de ocio, lavandería, etc. Las habitaciones pueden ser compartidas o individuales y el alumno suele alojarse en régimen de pensión completa por lo que el precio mensual, aunque depende de la zona, son unos 800 euros de media al mes.

«Lo mejor de vivir en la residencia es que, en cualquier momento, puedo consultar con mis compañeros cualquier duda de una asignatura o pedir los apuntes», cuenta Jorge al describir las ventajas de su modo de vida. Él comparte habitación con su primo y tiene todo lo que necesita: internet, biblioteca, gimnasio, pista de voley, billares… «Pago 730 euros al mes y tengo derecho a todo. Lo único que pago aparte es la lavandería, pero por apenas un euro, lavo y seco la ropa», cuenta.

La desventaja de este tipo de alojamientos es que hay que cumplir unas normas. Los horarios de comidas, cenas y reglas de convivencia son iguales para todos. «En mi caso las reglas son mínimas», reconoce Jorge. «No tengo derecho a quejarme sobre los horarios de la residencia. Los fines de semana puedo desayunar hasta las 12:00 horas, lo cuál se agradece, y los horarios de comidas y cenas son muy amplios: de 13:00 a 16:00 horas y de 20:00 a 22:15 horas».

Compartir piso

Sin embargo, a Héctor no le importa prepararse la comida. «Un piso de alquiler suele salir más barato si se comparte con otros compañeros», asegura. Las razones económicas llevaron a este joven a decantarse por un piso compartido. A diferencia de su compañero de clase, su vida en Madrid se traduce en unos 400 euros al mes en lo que alojamiento se refiere, pero convive con otras dos personas en un mismo piso. «Yo lo prefiero. Estoy más tranquilo y centrado en mis estudios. Además, las tareas domésticas no suponen ningún problema para mí, es cuestión de acostumbrarse », dice.

Otra de las opciones, escogidas por una minoría de estudiantes, son los programas de alojamiento intergeneracional que promueven ONG, Comunidades Autónomas y algunas universidades. De esta manera, los jóvenes se alojan en casa de personas mayores a cambio de hacerles compañía.