Santos con Benedicto XVI
Fieles en la misa oficiada por el Papa Benedicto XVI en la que proclamó santos a siete beatos, entre ellos a la monja catalana María del Carmen Sallés y Barangueras - efe

Santos con Benedicto XVI

El Papa ha seguido el ritmo de canonizaciones emprendido por Juan Pablo II, elevando a los altares a 44 santos en ocho años y beatificando a más de 600, entre ellos a su antecesor

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Si Juan Pablo II fue el Papa que duplicó el santoral, Benedicto XVI no se ha quedado atrás en la proclamación de nuevos santos. En sus ocho años de Pontificado ha canonizado a 44 y beatificado a más de 600, entre ellos a su antecesor en el Vaticano, algo que no sucedía desde la Edad Media. La multitudinaria ceremonia en la Plaza de San Pedro ante un millón y medio de peregrinos fue uno de los hitos de su Papado que finaliza el 28 de febrero.

El anuncio de la renuncia de Benedicto XVI se producía precisamente durante el consistorio para la canonización de los 800 mártires de Otranto, de Laura de santa Catalina de Siena Montoya y Upegui y de María Guadalupe García Zavala. La ceremonia, que tendrá lugar el próximo 12 de mayo ya con su sucesor, engrosará en 802 la lista de santos.

«Benedicto XVI ha seguido la estela de Juan Pablo II, con el mismo ritmo de trabajo en las canonizaciones y beatificaciones», afirma el Delegado Episcopal para las Causas de los Santos en Madrid. Ricardo Quintana Bescós subraya en este sentido la beatificación el 28 de octubre de 2007 de 498 españoles asesinados durante la Segunda República y la Guerra Civil considerados «mártires del siglo XX».

Cinco santos españoles han sido canonizados por Benedicto XVI. Francisco Coll y Guitart (1812-1875), fundador de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciación de la Beata Virgen María, y Rafael Arnáiz Barón (1911-1938), religioso de la Orden Cistercense de la estricta observancia, fueron proclamados santos en 2009. Un año después era el turno de la fundadora de la Congregación de las hijas de Jesús, Cándida María de Jesús Cipitria y Barriola (1845-1912).

Bonifacia Rodríguez de Castro, fundadora de la Congregación de las siervas de San José (1837-1905), era canonizada el 23 de octubre de 2011 y al año era proclamada santa María del Carmen Sallés y Barangueras, fundadora de la Congregación de Concepcionistas Misioneras de la Enseñanza (1848-1911).

Benedicto XVI detalló las indicaciones generales que contenía la constitución apostólica «Divinus perfeccionis Magíster» promulgada por Juan Pablo II en 1983 para simplificar los procesos, reduciendo la espera antes de introducir la causa tras la muerte de una persona a cinco años. La Instrucción «Sanctorum Mater» («Madre de los Santos») de 2008 trasladaba a las diócesis el rigor con que se llevan a cabo los procesos en Roma para que éstos se documentaran mejor y se instruyeran con más detalle. «Es una herramienta de trabajo para que se aplique correctamente la legislación, no un endurecimiento de las normas», aclara Quintana. A partir de entonces, se da más peso a la fama popular de santidad y a la documentación médica anterior y posterior a una curación milagrosa.

En una de sus primeras decisiones, Benedicto XVI había delegado y descentralizado las beatificaciones. «Por acercamiento al pueblo hizo que las ceremonias se pudiesen celebrar en las diócesis», explica el Delegado Episcopal para las Causas de los Santos en Madrid. Un representante del Santo Padre, por lo general el prefecto de la Congregación para las causas de los santos, celebra la beatificación en la diócesis que ha promovido la causa o en el lugar que se considere idóneo. El resultado, según explicaba el corresponsal de ABC en el Vaticano Juan Vicente Boo, es que no hay menos procesos, al contrario, el número de personas elevadas a los altares es incluso mayor que en los últimos años del beato Juan Pablo II.

«Una vida de mucha santidad»

«Hemos tenido una gran suerte en el siglo XX. Prácticamente todos los Papas son beatos y si no, venerables», asegura Ricardo Quintana. En el proceso para ser proclamado santo, se pasa primero por ser considerado «siervo de Dios», «venerable» y «beato».

El Delegado Episcopal para las Causas de los Santos en Madrid está «convencido» de que se abrirá una causa por Benedicto XVI tras su muerte porque «ha llevado una vida de mucha santidad». Los Santos Padres y doctores de la Iglesia «eran grandes teólogos y santos y Benedicto XVI lo es», añade Quintana, que ve en el Papa que se convertirá en emérito esta semana «la humildad característica de los grandes hombres».

«Benedicto XVI es el grandísimo teólogo del siglo XX», concluye.