Cáncer de pulmón no microcítico
Cáncer de pulmón no microcítico - ARCHIVO
CÁNCER DE PULMÓN

Los pacientes con cáncer de pulmón avanzado que se someten a cirugía viven más

Sin embargo, el número de afectados que se someten a la intervención es cada vez menor

MADRIDActualizado:

El cáncer de pulmón no microcítico –o ‘carcinoma pulmonar de células no pequeñas’– constituye cerca del 85% de la totalidad de casos de cáncer de pulmón. Un tipo de tumor responsable cada año del deceso de 1,4 millones de personas en todo el planeta. No en vano, la supervivencia a los cinco años oscila entre un paupérrimo 1% y un 50% en función de la fase de enfermedad en la que se establezca el diagnóstico. Y es que cuanto más precozmente se diagnostique el tumor, más numerosas y eficaces serán las opciones terapéuticas para al paciente. Es el caso, por ejemplo, de la cirugía para reducir, cuando no eliminar, la masa tumoral. Sin embargo, la cirugía no solo resulta eficaz en las fases iniciales del cáncer. También en las fases más avanzadas, incluidas aquellas en las que el tumor ya se ha expandido a otros órganos –la consabida ‘metástasis’–. Así lo muestra un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California en Davis (EE.UU.), en el que asimismo se alerta de la existencia de un gran número de médicos que no ofrece la opción quirúrgica a sus pacientes.

Como explica Elizabeth David, directora de esta investigación publicada en la revista « The Annals of Thoracic Surgery», «cada vez se llevan a cabo más tratamientos con quimioterapia. Sin embargo, cada vez se recurre menos a la cirugía. Sabemos que la cirugía es una opción terapéutica que mejora la supervivencia cuando es ofrecida a los candidatos adecuados. Pero cada vez se la ofrecemos a menos pacientes. Tenemos que entender por qué esto está pasando».

Cirugía en declive

En el estudio, los investigadores analizaron los registros médicos de más de 34.000 pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado –fases III-IV–. Y de acuerdo con los resultados, aquellos pacientes que habían sido sometidos a cirugía, ya fuera como única opción terapéutica o en combinación con otros tratamientos –quimioterapia y/o radioterapia–, vivieron mucho más tiempo que aquellos que no fueron intervenidos.

Concretamente, la media de supervivencia de los pacientes que recibieron quimioterapia y cirugía se elevó hasta los 40,7 meses. Un período promedio que, por su parte, se estableció en 33,3 meses en los participantes tratados con quimioterapia, radioterapia y cirugía; en 28,8 meses en aquellos que solo recibieron cirugía; y en 18,6 meses en los que fueron tratados con la combinación de cirugía y radioterapia.

¿Y qué sucedió en el caso de los pacientes que no fueron sometidos a cirugía? Pues que el tiempo medio de supervivencia fue de solo 11,9 meses en caso de recibir la combinación de quimioterapia y radioterapia; de únicamente 10,5 meses en caso de ser tratados solo con quimioterapia; y de tan solo 3,7 meses en caso de recibir radioterapia exclusiva.

Cada vez se llevan a cabo más tratamientos con quimioterapia y se recurre menos a la cirugía
Elizabeth David

Sin embargo, y cuando menos en el estado de California, la proporción de pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado que recibe cirugía, ya sea como única opción terapéutica o en combinación con otros tratamientos, es de solo un 11%.

Como indica Elizabeth David, «vamos a seguir investigando cómo se toman las decisiones relativas a la cirugía. Es cierto que la cirugía no es adecuada para todos los pacientes con cáncer de pulmón avanzado, pero queremos estar seguros que de todos los pacientes son correctamente evaluados. Queremos ver si somos capaces de crear una herramienta de decisión para ayudar a los médicos a decidir qué paciente es adecuado para recibir cirugía».

Sin ningún tratamiento

Sin embargo, los resultados alcanzados en el estudio no acaban ahí. De hecho, el dato más preocupante es el que muestra que hasta un 27% de los pacientes no recibe ningún tipo de tratamiento. Ni cirugía, ni quimioterapia, ni nada.

Una evidencia ciertamente preocupante que podría explicarse por múltiples razones. Como concluye la directora del estudio, «necesitamos más datos para saber qué está pasando. Es posible que algunos pacientes rechacen el tratamiento porque piensen que la ganancia en salud no compensará los efectos secundarios. Pero también puede ser que haya otras razones, caso de un sesgo racial o socioeconómico o, incluso, el hecho de vivir lejos de un centro oncológico de referencia, que puede hacer que los pacientes se nieguen a recibir tratamiento».