La terapia de protones presenta diferencias clave con la radiación
La terapia de protones presenta diferencias clave con la radiación - Archivo

Dos estudios confirman a la terapia de protones como opción para algunos tumores cerebrales infantiles

La pronoterapia está especialmente pensada para tratar enfermos infantiles y zonas muy sensibles porque la radiación de protones actúa con total precisión en el tumor, sin dañar el tejido sano

R. I.
MadridActualizado:

Desde mejorar los resultados en niños con cáncer cerebral hasta reducir el riesgo de daño al tronco encefálico en niños con tumores del sistema nervioso central. Estos son los beneficios de la la terapia de protones o pronoterapia que, según dos nuevos estudios, se suman las evidencias sobre esta opción terapéutica que no ha hecho más que crecer.

El primer estudio, publicado en «Pediatric Blood and Cancer», encontró que los niños muy pequeños que recibieron terapia de protones para meduloblastoma -el tipo más común de tumor cerebral en los niños- tenían tasas de supervivencia general y supervivencia libre de recurrencia más elavadas que las de los pacientes que recibieron quimioterapia intensa sin radioterapia.

Profesora asociada de Oncología Radioterápica
Profesora asociada de Oncología Radioterápica

El segundo trabajo, publicado en «Acta Oncologica», muestra que los niños con tumores del sistema nervioso central que recibieron terapia de protones con una técnica más nueva, denominada exploración con haz de lápiz, experimentaron una tasa significativamente menor de daño del tronco encefálico que los pacientes tratados con técnicas de protones más antiguas.

Ambos estudios fueron dirigidos por Christine Hill-Kayser, profesora asociada de Oncología Radioterápica en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania, miembro del Centro de Cáncer Abramson de Penn y oncóloga pediátrica en elCentro de Cáncer del Hospital de Niños de Filadelfia (CHOP).

La terapia de protones presenta diferencias clave con la radiación de fotones tradicional. La radiación de fotones generalmente usa múltiples rayos de rayos X para atacar un objetivo tumoral, pero, inevitablemente, deposita radiación en los tejidos normales que rodea a la su objetivo, dañando potencialmente esos tejidos cuando el haz sale del cuerpo.

La terapia de protones es un tratamiento que dirige protones cargados positivamente al tumor, donde depositan la mayor parte de la dosis de radiación, con una mínima radiación residual entregada más allá del objetivo, lo que reduce potencialmente los efectos secundarios y el daño al tejido circundante. Es menos lesiva que la radioterapia convencional, la pronoterapia está especialmente pensada para tratar enfermos infantiles y zonas muy sensibles porque la radiación de protones actúa con total precisión en el tumor, sin dañar el tejido sano.

En el mundo hay menos de 30 unidades. España contará en breve con dos, ubicadas en dos centros sanitarios privados - Quirón Salud y Clínica de la Universidad de Navarra-, ambos en Madrid.

La terapia de protones tiene una mínima radiación residual entregada más allá del objetivo, lo que reduce potencialmente los efectos secundarios

Los tumores pediátricos y sobre todo los localizados en el sistema nervioso y cercanos a tejidos y órganos delicados como los ojos, la cabeza, la médula espinal, el corazón y los pulmones, son los principales candidatos a recibir este tratamiento.

El primer estudio se centró en niños con meduloblastoma recién diagnosticado, un cáncer en la base del cráneo. Los niños mayores, entre 4 y 18 años de edad, con la enfermedad generalmente reciben radiación en todo el cerebro y la columna vertebral; sin embargo, este tratamiento puede ser muy tóxico para los cerebros en desarrollo de niños muy pequeños, de cuatro años o menos.

Por lo tanto, los más pequeños generalmente reciben regímenes de quimioterapia intensos en lugar de radiación, pero a menudo pueden recaer, y estudios anteriores han demostrado que el mayor riesgo de recaída está relacionado con un área llamada fosa posterior, la parte de la base del cráneo donde se localiza principalmente el tumor.

Los investigadores evaluaron a 14 niños pequeños que recibieron terapia de protones después de una cirugía y quimioterapia. Y encontraron que la tasa de supervivencia general a cinco años fue del 84%, mientras que la tasa de supervivencia libre de recurrencia fue del 70 %. Los datos históricos muestran que ambas tasas son generalmente entre 30 y 60 % en pacientes muy jóvenes que no reciben radioterapia.

«Nuestro estudio, aunque pequeño, muestra resultados prometedores cuando usamos la terapia de protones dirigida solo al área de cirugía en estos casos, en lugar de irradiar todo el cerebro y las áreas espinales», señala el autor principal del estudio, Amardeep Grewal.

Segundo ensayo

El segundo ensayo se ha llevado a cabo con una nueva técnica de protones llamada escaneo con haz de lápiz, más efectiva en preservar el tejido sano que las técnicas de protones más antiguas, como el escaneo doble disperso o uniforme.

Jennifer Hyatt Vogel. - Archivo

En este caso se analizó a 166 pacientes con tumores pediátricos del sistema nervioso central y se descubrió que, a los 24 meses, la tasa de pacientes que experimentan daño en el tejido del tronco encefálico por esta terapia es del 0,7 por ciento, una cifra mucho más baja que las tasas de toxicidad grave del tronco encefálico reportadas históricamente en la literatura después del tratamiento con terapia de protones con doble dispersión.

«El efecto de la terapia de protones en el tronco encefálico ha sido objeto de mucho debate, pero nuestros datos muestran que la terapia de protones con escaneo con haz de lápiz no aumenta el riesgo en comparación con las técnicas convencionales de fotones», señala la autora principal del estudio, Jennifer Hyatt Vogel.

Se calcula que, en España, podrían ser candidatos a este tratamiento el 2% de los pacientes con cáncer

Los autores dicen que estos datos justifican futuros estudios, especialmente en pacientes de alto riesgo y pacientes que han recibido radioterapia previa. «Independientemente de la técnica, la experiencia en la planificación de la terapia de protones y el estricto cumplimiento de las restricciones de seguridad son esenciales, particularmente en el tratamiento de tumores cerca del tronco encefálico», añade Hill-Kayser.