La clásica 'boina' de contaminación en Madrid
La clásica 'boina' de contaminación en Madrid - Archivo

El aire contaminado casi duplica el riesgo de muerte de los recién nacidos

La polución durante el embarazo y la vida temprana también tiene un impacto importantes en la función pulmonar durante los primeros años de vida

Madrid Actualizado: Guardar
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Los recién nacidos tienen un mayor riesgo de morir si respiran aire contaminado. Lo acaba de ver un estudio realizado sobre los datos de cerca de ocho millones de nacimientos vivos, que se presenta en el Congreso Internacional de la Sociedad Europea de Enfermedades Respiratorias que se celebra en Madrid.

Aunque ya se sabe que la contaminación está asociada con un mayor número de muertes infantiles, no siempre está claro qué contaminantes del aire están relacionados con el fallecimiento por cualquier causa en bebés, desde recién nacidos hasta un año.

El estudio muestra que tres contaminantes del aire: partículas (PM10), dióxido de nitrógeno (NO2) y dióxido de azufre (SO2), por separado y en conjunto, se asocian con un aumento del 20-50% en el riesgo de muerte para los bebés nacidos en las áreas más contaminadas en comparación con los nacidos en las zonas menos contaminadas.

Sarah Kotecha, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) señala: «Descubrimos que NO2, PM10 y SO2 están vinculados en diversos grados con muertes infantiles por cualquier causa y neonatales y muertes posneonatales. Este es un hallazgo importante ya que los contaminantes se producen y derivan de diferentes fuentes».

Por ejemplo, NO2 y el PM10 se producen principalmente a partir del tráfico, mientras que el SO2 se genera sobre todo por actividades industriales, como la quema de combustibles fósiles para la producción de energía y la extracción de metales a partir de minerales.

Este es un hallazgo importante ya que los contaminantes se producen y derivan de diferentes fuentes

Los investigadores analizaron datos de 7.984.366 nacimientos vivos y muertes que ocurrieron en Inglaterra y Gales entre 2001 y 2012 obtenidos de la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido. A continuación dividieron al país en aproximadamente 35.000 pequeñas áreas, cada una de un tamaño de población similar de 1.500 residentes o 650 hogares, obtuvieron datos de contaminación de cada área para cada año y calcularon la exposición anual a la contaminación antes de vincular la exposición a la contaminación con las tasas de mortalidad en cada área. La información sobre la contaminación anual promedio en Inglaterra y Gales entre 2001 y 2012 se obtuvo del Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales del Reino Unido.

En comparación con las áreas menos contaminadas, los investigadores encontraron un mayor riesgo de muerte en las áreas que tenían más contaminación, de entre 20-40% por muertes por cualquier causa entre bebés (hasta un año), 20-40% por muertes neonatales (dentro de los 28 días posteriores al nacimiento) y 30-50% para las muertes posneonatales (entre 28 días después del nacimiento y un año).

«Un posible mecanismo para explicar esto podría ser la transferencia de SO2 a través de la placenta de la madre al feto en desarrollo», apunta.

Un posible mecanismo para explicar esto podría ser la transferencia de SO2 a través de la placenta de la madre al feto en desarrollo

«Nuestros hallazgos muestran que, aunque se han hecho progresos, el desafío sigue siendo disminuir la contaminación del aire para reducir el número de muertes infantiles. Mientras tanto, al comprender cómo la contaminación afecta a los bebés, ya sea directamente o por medio de la madre, se podrían enfocar en terapias más apropiadas u otras intervenciones, dependiendo de la cantidad de exposición a los diferentes tipos de contaminantes», añade.

Humo de los coches

En otro estudio, Anna Hansell, de la Universidad de Leicester (Reino Unido) presentará datos que muestran que la exposición a la contaminación del aire por el tráfico rodado desde el primer trimestre de embarazo y en recién nacidos se asocia con reducciones pequeñas pero significativas en la función pulmonar de los niños a la edad de ocho años.

Se trata del E studio Longitudinal de Padres e Hijos de Avon (ALSPAC) del Reino Unido, el más grande para investigar el impacto de PM10 de diferentes fuentes, incluido el tráfico rodado, en el desarrollo y crecimiento pulmonar, y analizarlo en cada trimestre del embarazo, así como durante infancia y niñez.

Entre 1990 y 2008, los investigadores calcularon las exposiciones a PM10 en 13.963 niños por cada trimestre y a las edades de 0-6 meses, 7-12 meses y luego anualmente a la edad de 15 años. Midieron el volumen de aire que los niños podían expulsar en un segundo (FEV1) y la cantidad máxima de aire que podían exhalar por la fuerza después de tomar la respiración más profunda posible (FVC) a la edad de ocho y 15 años. Los resultados se ajustaron por edad, sexo y altura.

Cada aumento de 1 mcg / m3 por encima de cero en la exposición a PM10 del tráfico durante el primer trimestre se asoció con una reducción del 0,8% en la función pulmonar. Esto corresponde a una reducción promedio en la función pulmonar de FEV1 y FVC de 14 y 16 mililitros, respectivamente, a la edad de ocho años. Los investigadores encontraron asociaciones similares para la exposición al tráfico de PM10 durante el segundo y tercer trimestre, durante todo el embarazo y hasta la edad de ocho años. La exposición a PM10 de todas las fuentes durante el tercer trimestre se asoció significativamente con una función pulmonar deteriorada.

La exposición a PM10 de todas las fuentes durante el tercer trimestre se asoció significativamente con una función pulmonar deteriorada

«Nuestros hallazgos sugieren que la contaminación del aire durante el embarazo y la vida temprana tiene impactos importantes en la función pulmonar durante la primera infancia; puede afectar el desarrollo de los niños y potencialmente también su trayectoria de salud a largo plazo».

Aunque ni se ha determinado claro cómo la contaminación del tráfico podría afectar la función pulmonar infantil, particularmente durante el embarazo, los investigadores especulan con la posibilidad de que las partículas crucen la placenta y alteren el desarrollo de los pulmones del feto en crecimiento a través del estrés oxidativo. Otro mecanismo podría ser que la exposición prenatal podría inducir cambios epigenéticos -alteraciones en la función del gen que no implican cambios en las secuencias de ADN-.

Hansell concluye: «Resulta realmente importante priorizar la reducción de los niveles de contaminación del aire para mejorar la salud respiratoria. La salud pulmonar es un marcador de salud general y está asociada a numerosas otras enfermedades crónicas».