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Los cámaras ensayando una de las actuaciones de las galas - | Vídeo: Fernando S. Carrascosa
Detrás de las cámaras

La magia de «Fama, a bailar» desde dentro: así son los entresijos del programa

El concurso de danza llega esta noche a su final, y descubrimos todo lo que las cámaras no muestran

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Tras más de 100 días de competición, la segunda temporada de «Fama a bailar» en #0 llega a su fin. De los 35 concursantes que han pisado la escuela este año, tan solo uno conseguirá hacerse con el ansiado premio final. Con motivo de esta esperada final, ABC Play ha conseguido entrar entre las bambalinas del programa de Movistar+ para mostrar todo aquello que los espectadores no ven, pero que permite que, de domingo a jueves, las galas se hayan ofrecido a la perfección.

Gracias a la labor de los profesionales que han trabajado desde el 1 de febrero sin descanso, los bailarines se han podido sentir como en casa. Además, por su labor han podido llegar hasta los hogares de los españoles las 77 galas, los cuatro programas especiales y el directo de YouTube. Juntos, han hecho un total de más de 1.500 horas de emisión, dirigidas por Marta Fernández de Bobadilla como jefa de realización del programa.

La magia de «Fama, a bailar» se desenvuelve en los más de 6.000 metros cuadrados de instalaciones, situadas en la antigua fábrica de Roca, en Alcalá de Henares (Madrid). Estas son tres veces más grandes que las utilizadas para la primera edición en Movistar+, y cuyo interior, diseño, distribución; así como el decorado de las 14 actuaciones rodadas en exteriores —que bien podrían ser videoclips— ha sido creadas por el equipo comandado por Agustín Cantero, director de imagen de Zeppelin TV («Gran Hermano», «Skam»).

Además, por primera vez desde el comienzo del concurso, una cámara ha entrado en la escuela de «Fama, a bailar», para mostrar cómo es la zona en la que los artistas se desenvuelven mientras no se encuentran preparando las galas en el plató.

Las 77 galas, las 117 actuaciones de artistas como La casa azul, Hombres G o Fangoria —que han pasado esta semana por el programa—, las más de 5.300 personas de público, el vestuario, el sonido... absolutamente todo ha sido supervisado por la directora de «Fama, a bailar», Estefanía Camarasa, que pide para una tercera temporada reunir a los concursantes de la primera y la segunda edición. Hasta entonces, todavía queda la gran gala final, que tendrá lugar esta noche a las 21.00h en #0, de Movistar+.

Los cuatro finalistas de «Fama, a bailar»

Cuatro bailarines continúan con posibilidades todavía para lograr hacerse con el premio final. Valeria Jones (21) fue la primera clasificada tras lograr el pase directo a la final el pasado lunes. Natural de Málaga, lleva bailando desde los 4 años y pasó dos meses en Nueva York formándose como bailarina. «Me considero una persona muy curiosa, versátil, vital y disciplinada», afirmó antes de entrar en la escuela. Estos factores, unidos a la calidad de su arte, la han llevado hasta la final.

Aritz Grau (27) es el segundo finalista. Aunque nació en Valencia, es en Shanghái (China) en donde reside desde hace cinco años. Bailó entre los 8 y los 12 años, pero dejó la actividad artística hasta los 20, momento en el que volvió a centrarse en la danza. Se considera «un chico honesto al que le gusta divertirse y que siempre aspira a cumplir sus sueños». Ahora mismo está a punto de lograr cumplir uno de ellos, ganando «Fama, a bailar».

Esther Moreno (23) es bailarina profesional y nació en Sevilla. Su afición por este arte comenzó a los 13 años, y se formó en danza comercial, hip hop, house, contemporáneo, jazz, clásico y dancehall. Se considera «pasional, sensible y versátil» a la hora de bailar, algo que, unido al «amor por lo que lo hace», la ha llevado hasta la gran final del programa.

El último candidato a hacerse con el premio es Fonsi (22). De Madrid de nacimiento, entraba en la escuela bailando contemporáneo y clásico. Comenzó a trabajar su pasión a los 14 años, y desde entonces no ha parado. Como bailarín, asegura considerarse «versátil, explosivo… Fluido y orgánico». Aunque a veces se siente inseguro, el haber ido superando semana a semana los retos que tenía por delante le han permitido llegar hasta la gran final de «Fama, a bailar».