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Skam España: una segunda temporada de «vergüenzas» adolescentes al descubierto

La serie de Movistar+ estrena una tanda de episodios con una nueva protagonista, Cris, desligándose así de la versión original

Rafael Taboada, productor de «Skam España», con las actrices Alba Planas y Ruth Bosser y la directora del programa, Begoña Álvarez
Rafael Taboada, productor de «Skam España», con las actrices Alba Planas y Ruth Bosser y la directora del programa, Begoña Álvarez - DE SAN BERNARDO
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Cris tiene 16 años, en unas semanas se enfrentará a los exámenes del segundo trimestre de primero de bachillerato y, aunque no lo sabe todavía, está a punto de entrar en una de las épocas más difíciles, aterradoras y fascinantes de su, por ahora, corta vida. Cris podría ser cualquier chica adolescente, pero en este caso es un personaje ficticio, exactamente, la protagonista de la segunda temporada de «Skam España». La serie, versión española de una ficción noruega homónima, estrenó su primera temporada en Movistar + a finales del año pasado, coincidiendo con el comienzo del curso escolar.

«Tengas la edad que tengas, todos libramos batallas y tenemos nuestras propias vergüenzas. Eso es significa «Skam» en noruego, vergüenza y de eso va esta serie, de enfrentarnos a nuestros propios miedos e inseguridades», explica Begoña Álvarez, directora de la ficción y productora ejecutiva, bajo la atenta y joven mirada de Alba Planas y Ruth Bosser, las actrices que ponen rostro Alba e Inés, dos personajes fundamentales para la primera temporada de la producción. Rafael Taboada, productor ejecutivo de la serie, asiente mientras escucha a su compañera. Ellos son parte del corazón de «Skam España», una serie con un modelo de emisión multicanal que se traduce en un concepto excepcional.

La producción, en la que la línea entre la ficción y la realidad está tan difuminada que hay que hacer un esfuerzo para distinguirla, este 28 de marzo estrena su segunda temporada bajo los mismos términos con los que estrenó la primera: casi sin promoción y con las redes sociales y los propios fans como herramienta de difusión. Los espectadores y su dedicación son el sostén que consigue que el proyecto crezca y llegue cada vez más lejos. «Hay por ejemplo cuentas de Twitter o Instagram que no son oficiales, pero que avisan cuando hay un vídeo nuevo, es increíble», dice Ruth Bosser, Inés en la ficción. «Nuestros fan son los mejores prescriptores, son ellos los que han sustentado los primeros pasos de la serie y los que la llevan de la mano», confirma Álvarez.

Estos aficionados son tan importantes porque, aunque al final de cada semana a través de Movistar+ se puede ver el capítulo completo, la mayoría de su público «vive» la serie a través los clips que se van subiendo a la web, sin previo aviso. Así como se va desarrollando diariamente la trama, a tiempo real y coordinado con la publicación de estos vídeos, se van subiendo publicaciones de Instagram a las cuentas de sus protagonistas. «Siempre decimos que la ficción televisiva es solo una parte más de este proyecto. Hay muchos caminos para conocer todo lo que rodea a estos personajes y cómo les afecta», comenta Taboada.

El uso de las redes sociales como un elemento más para poder mostrar una historia, no solo se queda en el uso de Instagram y mostrar algunas de las ficticias conversaciones por whatsapp de los personajes. Lucas –uno de los personajes más queridos en la versión original– ha abierto un canal de youtube en el que, por el momento, ha subido tres vídeos en los que habla cómo ha sido su experiencia contándole a las personas de su entorno que es gay. El canal en tan solo dos semanas cuenta con más de 43.000 suscriptores, y uno de sus vídeos ya acumula más de 434.000 visitas.

No saben que es una serie

Lo más curioso es observar como en los comentarios de los vídeos muchas personas no saben que están viendo algo que es parte de una serie y lo toman como una experiencia real. Alba Planas y Ruth Bosser explican la ilusión con la que todo el equipo vive esos comentarios y relatan lo mucho que Alejandro Reina, el actor que interpreta a Lucas, se interesa por su personaje y toda esta «experiencia transmedia». «La gente ve vídeos de un chico que les cae bien y al rato descubren que es parte de una serie y es muy bonito ver como de un mensaje tan positivo puede llegar a través de la ficción», explica Rafael Taboada.

Otra de las características que define «Skam» es el secretismo alrededor de sus actores, todos ellos intérpretes casi desconocidos que, al comienzo de la serie tenían todas sus redes sociales privadas y de los que casi se sabe nada. Para Ruth Bosser, esta es su primera entrevista; Alba Planas ya ha concedido alguna, pero tampoco es algo habitual. Continúan siendo –casi– desconocidas para los espectadores. «Cuando la gente me para me pregunta “¿Eres Eva?” y aunque siempre les digo que en realidad me llamo Alba me parece muy bonito que me conozcan así», comenta entre risas Alba y continúa: «No es lo mismo ver el proceso que está viviendo Eva a la vez que estás viendo mi Instagram, ver a «Alba» tan feliz. Así es como se gana realismo y es una manera de empatizar más con el personaje».

Este «anonimato» de los actores no impide que ya acumulen fans, algunos de ellos alrededor del mundo. La globalización de la serie, que cuenta con varios remakes, como una versión italiana, francesa, holandesa e incluso estadounidense, ha conseguido que poco a poco les vayan reconociendo más. Las actrices explican, divertidas, cómo hace tan solo unas semanas estaban todos los actores juntos cuando una chica italiana les reconoció, lo cual les dejó pasmados. El equipo también explica cómo esta internacionalización se hace patente en las redes sociales. Si se entra en Twitter y se busca Skam España, es fácil encontrar multitud de comentarios en inglés, italiano y otros idiomas.

El concepto de esta segunda temporada se desliga de la serie original, algo que el resto de versiones de la serie no han hecho. El personaje de Cris protagonizará por primera vez una tanda de capítulos, decisión que según explican Álvarez y Taobada, «fue surgiendo a lo largo de la producción» y con la que esperan contar un «viaje hacia la madurez al igual que hizo Eva en la primera temporada». «Nos parece el momento oportuno para esta temporada, contar lo que cuenta a nivel social. Creemos que vamos por buen camino», explica Begoña Álvarez.

Los dos productores explican cómo el personaje de Cris fue creciendo ante sus ojos durante la primera temporada, un personaje que dibujaron como una chica «feliz, sin prejuicios y libre». «Lo que hacemos esta temporada es profundizar en ese perfil de personaje que parece que se puede describir con una sola palabra: fiestera. Nos parecía enriquecedor conocerla más y demostrar que a veces da igual la imagen, que no somos solo lo que transmitimos a un primer golpe de vista», comenta la directora de la serie.

Objetivo final

El objetivo final de «Skam» es en intentar aportar unos valores y herramientas esenciales para «sobrevivir» a la adolescencia. «Si conseguimos que cale en todos la tolerancia hacia los que nos rodean, la serie servirá y tendrá un cometido mucho más importante que el de entretener. Si eso, de manera no explícita, es algo que transmitimos con la serie, entonces cumpliremos nuestro objetivo», concluye Begoña Álvarez.