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Los primeros Globos en 3D

Con «Avatar» como gran triunfadora (y «Resacón en Las Vegas», en la categoría de comedia o musical), la gala de entrega de los Globos de Oro se celebró bajo la sombra de la tragedia de Haití.

Los primeros Globos en 3D
EPA James Cameron, triunfador de la noche por «Avatar». delante de Zoe Saldana, el productor Jon Landau, Sigourney Weaver y Julia Roberts
ANNA GRAU | NUEVA YORK
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Nada, que está visto que Hollywood no se puede relajar: cuando no es la crisis económica la que aconseja «cortarse» en la alfombra roja y disminuir el volumen de los fastos para los Globos de Oro es el terremoto de Haití. Mucho lazo rojo y amarillo alfombraron este año las pecheras y las conciencias de las estrellas en una gala donde triunfarían desde las acrobacias visuales de James Cameron hasta el buen hacer de toda la vida de Meryl Streep.

«Avatar» fue premiada con el Globo de Oro a la mejor película y Cameron se llevó el galardón al mejor director, amén de la satisfacción de ver la ciencia-ficción dignificada. «La última vez que se dio este premio a una película de este género fue a «E.T.» en 1982», recordó. También negó que su película sea antimilitarista o vejatoria para los marines.

La espectacularidad visual se impuso entonces a la fragilidad del guión, que es el mayor defecto que la crítica y parte del público achacan a la obra de Cameron. Quien sin embargo triunfó pero no arrasó. La gloria anduvo más repartida que otras veces.

El Globo de Oro a la mejor actriz de comedia para Meryl Streep por su recreación de la cocinera Julia Child en «Julie & Julia» es el séptimo que se lleva la veterana de New Jersey, que además estaba nominada doblemente: por este papel y por el que interpreta en «No es tan fácil».

El triunfo de la Streep se convierte en una reivindicación de la actriz y la mujer madura, una especie que hasta hace poco parecía en extinción en Hollywood. La misma ganadora bromeó sobre ello al recordar que estuvo a punto de ser descartada para protagonizar «Los puentes de Madison» junto a Clint Eastwood porque el estudio pensó que a lo mejor ya estaba demasiado vieja: contaba 42 años de edad, los mismos que tiene ahora la otra gran ganadora de estos Globos de Oro, Sandra Bullock.

Después de muchos traspiés y de protagonizar varias comedias tontorronas, Sandra Bullock se ha metido el corazón del público en el bolsillo con el abnegado instinto maternal que despliega en «The Blind Side». Le dieron el Globo de Oro a la mejor actriz dramática. Lo recogió arrebatadoramente vestida de violeta, uno de los colores de la noche.

Su homólogo masculino fue otro veterano de lujo, Jeff Bridges, por el artista maldito que trata desesperadamente de renacer de sus cenizas en «Crazy Heart». Puede andar camino de un Óscar por ese mismo trabajo. La pareja «de baile» de Meryl Streep, el mejor actor de musical o de comedia, fue Robert Downey Jr, por el dinámico Sherlock Holmes que interpreta a las órdenes de Guy Ritchie.

Por cierto que la mujer de Downey, Susan, aguantó horas de pitorreos por haber apostado públicamente a que el premio se lo llevaría Matt Damon. La pobre se defendió montando guardia junto a su marido con una sonrisa de oreja a oreja y alegando que no es que le faltara fe en él sino que ella se limitó a decir lo que vaticinaban las encuestas. Que por supuesto están para equivocarse.

El Globo al mejor actor de reparto se lo llevó la revelación de «Inglorious Bastards», Christoph Waltz, mientras que la mejor actriz de reparto resultó ser la singular Mo´Nique por su papel de joven negra obesa y sometida a abusos en «Precious». Una vez más Hollywood se deleita en entregar un galardón entre felliniano y humanista, que en esta ocasión vez fue en detrimento de las aspiraciones de Penélope Cruz, nominada por el musical «Nine».

En estos Globos de Oro Penélope parecía haber vuelto a los orígenes: se fue sin premio pero alabada por todos como la más elegante. Su soberbio y ceñido trajazo negro de Armani causó una magnífica impresión y la situó en cabeza del ranking del glamour, y eso que la pertinaz lluvia la obligó a desfilar por la alfombra roja paraguas en mano. Por lo menos Penélope dio la cara, aunque fuese para quedarse compuesta y sin Globo por tercera vez (ya estuvo nominada por «Volver» y por «Vicky Cristina Barcelona»). Pedro Almodóvar ni siquiera compareció en el hotel Beverly Hilton de Los Angeles a pesar de que «Los abrazos rotos» estaba nominada en la categoría de mejor película extranjera, premio que al final recayó en «La cinta blanca».

Aunque el último trabajo de Almodóvar ha sido objeto de algunas críticas ditirámbicas sobre todo en la prensa de Nueva York, de momento no parece que el éxito material acompañe al de papel. Bien es cierto que aún queda abierta la carrera de los Oscar, donde la película del manchego no representará a España pero puede tratar de colarse representándose a sí misma.

El venerable Martin Scorsese se llevó el Globo de Oro a la obra de toda una vida. «Resacón en Las Vegas» triunfó en el apartado de mejor comedia o musical y «Up» en el de mejor filme de animación, un género que Paul McCartney defendió que «no es sólo para niños sino también para adultos que se drogan», fina muestra de humor británico acaso no muy apreciada por los norteamericanos. Jason Reitman recogió el premio al mejor guión por «Up in the Air» y en los premios televisivos aparecieron nombres históricos, tales como Drew Barrymore, Kevin Bacon y Alec Baldwin.

Mención especial mereció el protagonista de la serie «Dexter», Michael C. Hall, mejor actor de serie dramática, quien subió al escenario con la cabeza dramáticamente cubierta con un gorro. Era su primera aparición pública tras anunciar que padece cáncer. Aunque el actor está recibiendo tratamiento y sus perspectivas de recuperación son buenas, le es imposible dejarse ver sin que se noten los estragos de la quimioterapia. Por eso decidió dar publicidad a su caso ante la «inminencia» de la gala, afirmó.