Minuto de silencio por el atentado de Barcelona en agosto de 2017
Minuto de silencio por el atentado de Barcelona en agosto de 2017 - ABC
EDITORIAL

Vigilar al yihadismo en las cárceles

Los más de 300 radicales islamistas que están siendo supervisados en las prisiones representan una clara amenaza para nuestra sociedad y su «desintoxicación» ideológica es un objetivo prioritario

ABC
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La lucha contra el terrorismo islámico es uno de los grandes objetivos de los países civilizados. Y este es un campo en el que no caben ejercicios cosméticos de propaganda demagógica. La raíz del pensamiento de estos criminales está en un terreno que nos es muy ajeno, porque se trata de la interpretación rigorista y medieval de una religión a la que en general le hace falta una adaptación a los principios liberales y democráticos. Y son precisamente esos principios de tolerancia y respeto a los derechos ajenos los que nos impiden reaccionar contra esta amenaza con las mismas armas que los yihadistas utilizan contra nosotros. Además, actúan con pleno desprecio a su propia vida, lo que hace que ni siquiera la perspectiva de la peor de las consecuencias les frene a la hora de cometer los abominables atentados de los que nos hacen víctimas.

Este es un panorama en el que las Fuerzas de Seguridad españolas están dando una batalla sin descanso para hacer frente a esta amenaza desigual y asimétrica. Una parte de este trabajo se da en las cárceles donde acaban la mayoría de los activistas y donde estos pueden aprovechar para adoctrinar a otros condenados para convertirlos a su vez en terroristas. Este es el escenario en el que las fuerzas de seguridad están llevando a cabo una labor de extraordinaria valía que ABC describe en la edición de hoy. Los más de 300 potenciales terroristas que están siendo supervisados en las prisiones representan una clara amenaza para nuestra sociedad, y su « desintoxicación» ideológica es un objetivo prioritario teniendo en cuenta que un día u otro recuperarán su libertad.

El programa que se desarrolla en las prisiones, a través de educadores y funcionarios es de importancia vital no solo para España. Pero puesto que no es fácil dotar de sensatez a algunos de aquellos cuyos espíritu ha sido infectado por ese fermento tóxico del radicalismo islámico, no está de mas recordar que se había instaurado la prisión permanente revisable, que para proteger a la sociedad debería aplicarse a aquellos que cometan actos abominables y que se niegan a renunciar a sus ideales. Muchas veces -las más- se logra evitar los atentados. Otras veces, como sucedió hace ahora un año en Barcelona y Cambrils, los criminales se salen con la suya. La seguridad total no existe. Y estos momentos dramáticos deben servir para seguir mejorando y no para la confrontación política, como parecen empeñarse los sectores del independentismo catalán.