La Tercera

García Lorca y Oscar Wilde

«Entrambos revolucionaron el uso de los adjetivos aunque, como revolucionario, el español fue más social y el irlandés más estético; tanto el uno como el otro hicieron de sus vidas obras de arte. Sus casas, hoy museos, son lugares de peregrinación; la Huerta de San Vicente explica por sí sola quién era Lorca; y Shaftesbury Ave está en el recuerdo de todos»

José Félix Pérez-Orive Carceller
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Asisto a la representación teatral de «La importancia de llamarse Ernesto», Oscar Wilde (1854-1900), en el Strand de Londres. En el programa definen al autor como un «niño mimado», aserto inolvidable habida cuenta de que a las pocas semanas, haciendo la ruta Lorquiana, el taxista que nos llevaba a Fuente Vaqueros, pueblo granadino en el que nació Lorca (1898-1936), calificó a nuestro poeta en idénticos términos.

Me recordaron aquellos comentarios las Vidas paralelas de Plutarco, que, como saben, comparaban coincidencias entre numerosos personajes históricos, a veces un poco forzadas. Pues bien, si analizamos coincidencias de verdad (las parejas interesantes son parejas impensables) tal vez las de Lorca y Wilde hubiesen sido de sus predilectas.

La primera es la fortuna familiar.