Tiempo recobrado

La estatua de Kant sigue en su sitio

Es imposible estudiar el pensamiento moderno sin haber leído a este gigante

Pedro García Cuartango
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El año pasado un grupo de vándalos nacionalistas manchó con tinta la estatua, la tumba y la placa de la casa donde vivió Immanuel Kant en la ciudad prusiana de Königsberg, hoy Kaliningrado bajo soberanía rusa. Un almirante llegó a pedir que se retiraran todos esos símbolos, alegando que el filósofo había escrito libros aburridos, incomprensibles y antinacionales. Los habitantes de Kaliningrado votaron en contra de bautizar el aeropuerto con su nombre.

La buena noticia es que la estatua de Kant, colocada sobre un pedestal en un parque, sigue en su sitio. Con una mano abierta hacia el público y su sombrero y el bastón, en la otra, Kant parece interpelarnos al debate de muchas de sus ideas, que hoy

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