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El Big Data, útil para cubrir las lagunas de conocimiento biológico a gran escala

El MNCN insta a informatizar las colecciones de historia natural de todo el mundo para redirigir los esfuerzos de muestreo e inventario a ecosistemas y grupos de especies clave menos conocidos

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Los ecólogos cada vez usan más el Big Data, un concepto que alude a la acumulación de información y a los procedimientos que se usan para identificar patrones recurrentes dentro de ellos, para saber cómo han evolucionado los ecosistemas terrestres o qué efectos tendrán las variaciones climáticas, por ejemplo.

Sin embargo, la acumulación masiva de información plantea un problema, explican desde el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CSIC): los datos de los que se dispone son, en algunos casos, demasiado heterogéneos y en otros, escasos.

Pese a los esfuerzos de los últimos dos siglos para elaborar un inventario de la biodiversidad y almacenarlo de manera comprensible, continúan desde la institución científica, quedan aún muchas cuestiones cruciales que permanecen sin respuesta: qué procesos han dado lugar a la gran diversidad que albergan los trópicos o cuál es su valor funcional en comparación con los biomas más pobres de zonas más cercanas a los Polos son solo dos de ellas.

La acumulación masiva de información plantea un problema: los datos disponibles son heterogéneos o escasos

«La información que tenemos sobre biodiversidad está muy sesgada. Hay biomas (ecosistemas del planeta que comparten clima, flora y fauna) muy conocidos, como los ecosistemas templados del norte de Europa, y otros de los que apenas se tienen datos, como las zonas semiáridas del Mediterráneo o los trópicos», detalla Joaquín Hortal, del MNCN. «Es necesario informatizar las colecciones de historia natural de todo el mundo de manera que estén disponibles para análisis de Big Data y redirigir esfuerzos de muestreo e inventario a ecosistemas y grupos de especies menos conocidos que, probablemente, tienen funciones clave dentro de los ecosistemas», matiza el investigador.

«Además de para elaborar mapas de la vida en el planeta, el Big Data puede servir para hacer mapas de nuestra ignorancia que nos indiquen hacia dónde tenemos que dirigir nuestros esfuerzos para mejorar el conocimiento sobre la biodiversidad», manifiesta Hortal. «Los investigadores usamos el Big Data para describir parte de la biodiversidad, pero entender un fenómeno tan complejo como la vida y determinar la sostenibilidad de los servicios que presta al ser humano requiere más que grandes cantidades de datos que no tienen en cuenta el contexto en el que se han recopilado», concluye el experto.

¿Qué déficits de conocimiento biológico a gran escala existen?

Los investigadores el MNCN citan en su trabajo siete:

1. Cuántas especies faltan por conocer;

2. Cómo se distribuyen las especies en el planeta;

3. Cuál ha sido la historia evolutiva de la mayor parte de los seres vivos que se conocen;

4. Cómo ha variado la abundancia y dinámica de la mayoría de las poblaciones (que indica cuándo se han producido extinciones o plagas a lo largo de la historia);

5. La tolerancia de las especies a los elementos abióticos, no biológicos, como la geología o el clima;

6. Qué rasgos funcionales (características con importancia ecológica) tienen la mayoría de las especies y cómo afectan al funcionamiento del ecosistema al que pertenecen;

7. Cuáles son las interacciones ecológicas entre los seres vivos y determinar su relevancia en el funcionamiento de los ecosistemas.