El CSIC cataloga 43 árboles y 9 arboledas singulares de Doñana
Doñana - ABC

El CSIC cataloga 43 árboles y 9 arboledas singulares de Doñana

Testigos de episodios tan variopintos como la introducción de dromedarios en Doñana, de las romerías, de la caza futriva o del trabajo de carboneros y piñoneros, por ejemplo

SEVILLA Actualizado:

La amplia bibliografía de Doñana, uno de los espacios naturales mejor estudiados de Europa, acaba de sumar el estudio de la investigadora de CSICMara Mulero, que analiza 43 árboles y 9 arboledas singulares que han sido testigos de la azarosa historia de Doñana.

«Árboles y arboledas Singulares de Doñana» culmina un trabajo científico iniciado en 2003 por Mulero, junto al Equipo de Seguimiento de Procesos Naturales de la Estación Biológica de Doñana (EBD), para inventariar casi trescientos árboles y arboledas repartidos por las más de cien mil hectáreas de Doñana.

Mulero ha explicado que los 43 árboles y 9 arboledas seleccionados han sido estudiados no sólo por su valor biológico sino, también, por su importancia histórica y por ser referentes topográficos gracias a los cuales se orientaban los escasos habitantes de las extensas marismas, dunas y pinares de Doñana.

El libro evoca la historia de Doñana a través de su vegetación y destaca árboles centenarios que han sido protagonistas o testigos de episodios tan variopintos como la introducción de dromedarios en Doñana, el trabajo de carboneros y piñoneros, las actividades de furtivos, las romerías o, incluso, alguna muerte misteriosa y pistas de antiguas civilizaciones.

Mulero ha recordado que los árboles son los seres vivos más antiguos» de Doñana y se ha felicitado de que, en general, estén bien conservados.

Testimonios

«Árboles y Arboledas Singulares de Doñana» incluye un DVD con un documental en alta definición de media hora que añade testimonios de personajes que explican su relación con acontecimientos históricos de Doñana.

Se cita, por ejemplo, el «Alcornoque del Camellero», que alude al lugar donde pastaban los dromedarios -a los que los lugareños llamaban camellos-, introducidos en Doñana desde Canarias por el Marqués de Villafranca en 1829 para usarlos en labores agrícolas.

Los dromedarios fueron sacrificados tras comprobarse que asustaban a los caballos y otras bestias de tiro. Antes de desaparecer, fueron cazados por furtivos que vendían su carne en Sanlúcar de Barrameda haciéndola pasar por venado.

El «Alcornoque del Pillo» evoca al carbonero Antonio, quien hace décadas tuvo su rancho muy cerca de este árbol y era conocido por sus correrías amorosas.

«Alcornoque Escobar» recuerda a José Escobar, un afamado furtivo que fue capturado, desnudo, tras haberse encaramado a ese árbol para huir de los guardas que le perseguían.

Otros árboles se han seleccionado por su valor biológico, como una higuera que, pese a ser una especie propia de suelos húmedos, sobrevivió al paso de una duna sobre ella.

El «Enebro del Inglesillo», ubicado junto al cuartel de carabineros del mismo nombre construido a principios del siglo XX, usado como puesto de vigilancia para evitar el contrabando.

Los eucaliptos, introducidos en Doñana como otras especies vegetales para explotar sus amplias marismas y arenales tras la Guerra Civil, también ocupan un espacio destacado en el inventario.

Entre los ejemplares más altos y gruesos se cita el «Eucalipto de la Venta del Palacio de Doñana», probablemente, plantado hace un siglo por un guarda apellidado Inestrosa.