Si el coche se «rompe», ¿merece la pena repararlo o es mejor comprar uno nuevo?

Lo que resulta clave a la hora de afrontar una reparación es contar con todos los detalles sobre la misma

MadridActualizado:

La compra de un coche puede convertirse en una decisión muy difícil de tomar, sobre todo, en estos tiempos inciertos. No solo por el apego que le puedas tener a tu antiguo coche, sino por el dinero que te va a tocar invertir. A las dudas sobre el tipo de combustible que más nos conviene hay que añadir también la posibilidad de elegir entre un vehículo nuevo o un coche de ocasión y kilómetro cero. No obstante, también hay una pregunta previa que debemos respondernos: ¿Debemos comprar un coche nuevo o deberíamos reparar y adecentar el que ya tenemos?

El parque automovilístico es muy viejo por lo que no sería estraño que nuestro coche se «rompiera», y que por su reparación nos pidieran «tropecientosmil» euros. En algunas ocasiones, casi lo mismo que nos cobrarían por adquirir uno nuevo. Y la decisión de comprar coche nuevo o repararlo se convertirá en más difícil cuanta menos información tengamos. Pero desde Autocasión nos sacan de dudas.

Lo que resulta clave a la hora de afrontar una reparación es contar con todos los detalles sobre la misma. Esto es, saber qué es lo que realmente se ha roto. En un concesionario oficial, por política de la marca, no reparan, sino que sustituyen, y una avería en un elemento aislado puede conllevar el cambio de una pieza muy costosa. A lo que hay que añadir la mano de obra… nada económica, por otra parte.

Por eso, los talleres de toda la vida están viviendo su «segunda juventud». Y es que el arte de mancharse las manos de grasa desmontando motores sobre un banco de trabajo (que hace poco se había perdido), ahora ha vuelto con fuerza. Esos mecánicos que con un pitillo encendido en la comisura de los labios te desmontan la bomba de la gasolina y le cambian una arandela de un euro en menos de media hora son los que ahora nos salvan la vida… y la economía.

Y es que cada pieza es desmontable y reparable por separado. Sólo con tener un diagnóstico acertado podemos ir preguntando por talleres y suministradores de recambios -incluyo desguaces- hasta hacernos una idea del coste. De hecho, si nos lo trabajamos un poco, podemos localizar la pieza, comprarla, llevarla al taller nosotros mismos y pagar tan solo la mano de obra a un precio razonable.

Qué piezas merece la pena reparar y cuáles cambiar

Hay averías intrincadas que sí se puede reparar, pero cuya complejidad en trabajo manual puede superar el coste de la sustitución del elemento. Por eso, no nos debemos cerrar en banda. Esto sucede con casi todo lo eléctrico y electrónico de nuestro vehículo. En planta motriz (motor, cambio) y trenes rodantes, la reparación es más que factible.

Las piezas del interior, sometidas a desgaste, también pueden ser reparadas y/o mejoradas (por ejemplo, un volante nuevo: 150 euros. Retapizar de cuero el que tenemos desgastado: 60. Cualquier cosa menos ponerle las fundas horteras que venden en los centros comerciales). El radiador sí que es de los pocos elementos bajo nuestro capó que la mayor parte de las veces necesita ser cambiado, pues una vez que pierde su hermeticidad, por un poro o fisura, es difícil dejarlo como nuevo. Y con la refrigeración y lubricación no conviene jugarse los cuartos.

En los golpes de chapa, los «abollones» se arreglan, en su mayoría, con masa de carrocero; respecto a las defensas y otros elementos, se pueden obtener en Internet de segunda mano a muy buen precio.

[ Lee todos los detalles en la web de Autocasión]