Acceso a la capilla de este templo evangélico alemán situado en el paseo de la Castellana
Acceso a la capilla de este templo evangélico alemán situado en el paseo de la Castellana - josé ramón ladra

La iglesia secreta de Madrid que soñó el Káiser

La Castellana «oculta» un templo protestante que se levantó por empeño de Guillermo II para exhibirse ante la vieja Europa

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Una sencilla y ordinaria tapia, en el número 6 del Paseo de la Castellana, disimula una de las joyas arquitectónicas de la capital. Intramuros, se asienta una pequeña iglesia neorrománica, de 1909, constituida como símbolo de la fuerza y esplendor de Alemania tras su unificación. «Friendenskirche», en español Iglesia de la Paz, destaca entre las casi cuarenta edificaciones que el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), con motivo de la Semana de la Arquitectura, ha incluido entre las visitas guiadas que se desarrollarán hasta el 10 de octubre.

Su inadvertida presencia, sin campanario, escondida, remite al interés que Richard Schulze, su autor, ideó en su concepción. De culto protestante, la impermeabilidad de la España de la época a otras religiones que no fueran la católica, así como posibles recelos, hicieron que su ubicación fuera prácticamente velada. Concebida como respuesta a las necesidades pastorales de la comunidad protestante alemana en Madrid, su constitución guarda, sin embargo, un marcado componente político, con ánimo poderoso.

Anexa a la embajada de Alemania, entonces situada en lo que hoy es el edificio de IBM, fue un mandato expreso del Káiser Guillermo II. El Káiser quiso demostrar el vigor germano entre las potencias de la vieja Europa construyendo tres iglesias protestantes en tres lugares clave para la cristiandad de la época: Jerusalén, Roma y Madrid.

Para el diseño de la iglesia, Schulze aprovechó la distancia hasta el templo para simbolizar los tres estadios del Hombre. El primero, terrenal, habla de la naturaleza; con dos capiteles de ángeles como protección. El segundo, expresa lo relativo a la palabra como única vía para llegar a Dios. El tercero, a las puertas de la capilla, como último paso en este proceso. En los remates, dos cancerberos flanquean la puerta; no como guardianes, sino como el último vestigio de maldad en el Hombre antes de alcanzar su cometido. Las tallas en piedra, traídas desde Novelda (Alicante), fueron trasladadas a Alemania para su manipulación, como cada detalle de la iglesia. De un material muy fácil de manejar, lo que entonces fue una ventaja hoy ha acelerado su deterioro, especialmente en sus caras exteriores.

El templo, pequeño e inspirado en las capillas de los castillos ingleses del siglo XIII, conserva aún las sillas originales. Al fondo, la bóveda semicircular, con el pantocrátor entre una mandorla, refleja el culto a las creencias que todavía hoy desarrolla: la Iglesia Luterana, la Reformada y la Unificada. Su particularidad es que elimina los elementos diferenciadores de cada rama y mantiene los comunes.

Su supervivencia no ha sido fácil por los acontecimientos históricos que marcaron a España en la segunda mitad del siglo XX. Durante la Guerra Civil fue un hospital de campaña del ejército republicano y, en 1939, con la entrada del ejército franquista, se instaló una bandera nazi para establecer una conexión con el aliado alemán y disuadir los bombardeos. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial estuvo a punto de ser derruida por Estados Unidos junto a la embajada contigua, pero su concepción religiosa lo evitó.