Saludo entre Cristina Cifuentes y Ángel Gabilondo, ayer, en el hemiciclo de la Asamblea de Madrid - JAIME García
Quinta presidenta de la Comunidad de Madrid

Cifuentes: «Tengo otra forma de hacer política»

La suma de PP y C’s permite la investidura de Cifuentes: «Se lo voy a poner fácil», dijo a Aguado. La nueva jefa regional tiende la mano a toda la oposición en un debate de guante blanco

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Cristina Cifuentes fue investida ayer quinta presidenta de la Comunidad de Madrid con el apoyo de los 17 diputados de Ciudadanos que, sumados a los 48 escaños del PP, le dieron la mayoría necesaria (65) de la Cámara regional. El rechazo de PSOE y Podemos a su candidatura fue en vano y el Partido Popular retendrá el Gobierno autonómico tras veinte años de mayorías absolutas. Su retroceso en las urnas el 24-M dibuja, sin embargo, una legislatura cuesta arriba para Cifuentes, que no logró convencer a C’s para que integraran un Gobierno de coalición. Aunque se lo ofreció.

Consciente de su debilidad parlamentaria, Cifuentes tendió la mano a toda la oposición, también a Podemos, y brindó diálogo para alcanzar «un acuerdo de mínimos»en torno a la Educación y la Sanidad públicas. «Quiero renovar la vida política. Quiero gobernar desde el diálogo con todos, también con ustedes, sabiendo que son muchas las diferencias», le dijo al hombre de Pablo Iglesias en la Cámara , José Manuel López. Su actitud conciliadora choca con la estrategia de choque frontal de Génova y López marcó las distancias ideológicas. «Ahora es muy difícil creerles, extenderles un cheque en blanco cuando lo que nos proponen es un pacto sobre las cenizas».

Pero lo cierto es que la de ayer fue una jornada de distensión inédita en la Asamblea, acostumbrados hasta hace poco a la política a la gresca que protagonizaron los gobiernos de Esperanza Aguirre e Ignacio González con el exlíder del PSOE madrileño, Tomás Gómez. Hasta tal punto fue de guante blanco que por momentos el hemiciclo pareció anestesiado, con la excepción de algunos aplausos a los líderes desde la bancada propia. Ángel Gabilondo (PSOE) anticipó «desde el respeto personal e institucional» su rechazo a un Gobierno del PP. Argumentó que sus modelos son antagónicos, el suyo en defensa de las «políticas públicas», para lo que propugnan una mayor presión fiscal a las rentas altas. Ante el compromiso de Cifuentes de paralizar la política privatizadora de los anteriores gobiernos del PP en Sanidad, Gabilondo le inquirió: «¿Y qué va a hacer con los hospitales que tienen concesión privada el nuevo PP?» En todo caso, le prometió oposición con «mesura» y también «coraje» de los suyos en la defensa del «bien común» y de la «justicia social».

El líder de C’s, Ignacio Aguado, se ufanó del protagonismo adquirido con apenas el 12 por ciento de la representación parlamentaria. «Hemos pedido la pelota, como se dice en términos futbolísticos, y queremos ser partícipes del cambio en Madrid. Les guste o no, van a tener van a tener que gobernar con un programa teñido de naranja», le dijo a Cifuentes, a la que ya ha advertido que, si no cumple el acuerdo de investidura y sus 76 puntos suscritos, presentará una moción de censura. «Dependerá de Cifuentes acabar o no la legislatura», aseguró a ABC. «Tengo la intención de ponérselo fácil», le prometió la líder del PP.

Pero el esfuerzo de Ciudadanos por desmarcarse de Cifuentes –«No somos socios del PP»– fue inútil y tanto PSOE como Podemos le achacaron la responsabilidad de «apuntalar las políticas conservadoras» en Madrid. «Al partido del señor Aguado le han caído veinte años encima», le recriminó López, mientras que Ángel Gabilondo (PSOE) habló de «colaboradores necesarios».

Cifuentes matizó su discurso de la víspera en el que tomó distancias con Aguirre y González. «No es una enmienda a la totalidad. Ni mucho menos», aseguró antes de entrar al hemiciclo, donde ahora sí hizo defensa de la herencia recibida:«Soy continuista. El PPha liderado la mayor transformación de la Comunidad. La pusieron a la cabeza de la recuperación económica, del empleo». Aunque prometió «corregir errores», impulsar políticas de regeneración democrática y «tolerancia cero» contra la corrupción.