La búsqueda de Cervantes en la cripta de las Trinitarias costará 50.000 euros

El Arzobispado otorgó ayer al Ayuntamiento de Madrid el permiso definitivo por el que se acometerá la segunda fase de la búsqueda del escritor

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La histórica operación de búsqueda de Miguel de Cervantes avanza a buen ritmo. El Arzobispado otorgó ayer al Ayuntamiento de Madrid el permiso definitivo por el que se acometerá la segunda fase de la búsqueda del escritor en la cripta de la iglesia de Las Trinitarias Descalzas.

Ya se lo había comunicado verbalmente a la alcaldesa Ana Botella, como adelantó ABC, pero hacía falta cumplimentar el trámite en un documento escrito que le facilitó ayer. Este extremo supone el e spaldarazo definitivo al delicado proyecto. Todo ello se produjo en el transcurso de la reunión técnica celebrada ayer entre las administraciones -local, regional-, la Iglesia y el comité de expertos liderado por el antropólogo Francisco Etxeberría.

El objetivo era cumplimentar los trámites pendientes y fijar la hoja de ruta, con el fin de acometer cuanto antes los sondeos en las tumbas, un extremo que esperan que suceda el próximo mes. Uno de los aspectos que se abordaron fue el de la financiación, que correrá a cargo del Ayuntamiento de Madrid. Este garantizó que dispone de una partida de 50.000 euros para este fin.

Ahora el Ayuntamiento deberá entregar a la Dirección de Patrimonio de la Comunidad de Madrid el documento de la iglesia, así como el informe de todos los trabajos realizados en la primera fase que le fueron requeridos. Este trámite se realizará «cuanto antes», según las fuentes municipales consultadas por ABC.

Cuando el expediente completo llegue a la administración regional ésta examinará el proyecto de intervención, y una vez que compruebe que todo está en regla y que los bienes históricos no serán dañados, dará luz verde a la iniciativa Este proceso puede durar un par de semanas.

De la mano

En la reunión de ayer se suscribieron también las condiciones impuestas por el Arzobispado: no sacar ningún resto de la cripta -salvo autorización expresa-, que la comunidad de religiosas vele por la adecuación de los trabajos a la vida conventual y, por último, que se devuelva a su estado original la cripta.

Todas las partes implicadas van de la mano en la búsqueda de unos restos de incalculable valor histórico.