Las cien medidas de la revolución silenciosa del aeropuerto de Barajas
T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas - ignacio gil
economía

Las cien medidas de la revolución silenciosa del aeropuerto de Barajas

Nuevos parques infantiles, reformas de las instalaciones, clínica, spa... El aeropuerto madrileño afronta un «lavado de cara»

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El año 2014 ha marcado un antes y después en el aeropuerto de Adolfo Suárez Madrid-Barajas. Tras un ejercicio plagado de dificultades, que se plasmó en la pérdida de más de cinco millones de viajeros en solo doce meses, el principal «hub» (base de operaciones para las compañías aéreas) español vuelve a crecer, lo que supone un balón de oxígeno para el turismo y la economía de la Comunidad de Madrid.

El avance aún resulta tímido, de apenas un dos por ciento en lo que llevamos de año, pero pone de relieve que el bautismo del aeropuerto con el nombre del expresidente del Gobierno ha coincidido con un punto de inflexión en sus más de ochenta años de historia, el fin de una de las crisis más graves que ha padecido el sector y, sobre todo, una profunda metamorfosis en su modelo de gestión y organización.

El pasado día 12 la ministra de Fomento, Ana Pastor, anunció que la dirección de Barajas, encabezada por Elena Mayoral –otro dato histórico: la primera mujer que dirige el principal aeropuerto español– había puesto en marcha el llamado «Plan Barajas 100». Este proyecto comprende más de un centenar de medidas para mejorar la experiencia de los viajeros y aplicar un cambio de 180 grados en la cultura de trabajo de los empleados. «Empezamos a pensar en todo lo que nos gustaría cambiar –explica la directora del aeropuerto–. Y elegimos el número 100 porque nos parecía un número redondo, pero en realidad vamos por más de un centenar de actuaciones», comenta a ABC.

Las claves

La directora del aeropuerto hace hincapié en que lejos de las grandes obras y las inversiones astronómicas del pasado, este nuevo plan se basa en principios sencillos, casi inspirados en la economía doméstica y difíciles de apreciar a simple vista. «Se trata de propuestas muy simples. Es como cuidar una casa para tratar de que sea más agradable».

Este programa, que consta de seis ejes de actuación, recoge una mejora de los filtros de seguridad, servicios personalizados para personas con movilidad reducida, nuevas zonas infantiles y renovación de suelos y aseos, entre las medidas que se adoptarán de manera inmediata.

Uno de los aspectos claves del programa de reformas será, precisamente, mejorar el paso de los usuarios por los arcos detectores. El objetivo, detalla Mayoral, es que «el trato sea el más agradable», que resulte lo «más cómodo posible», tanto si se viaja con o sin hijos. Para estos últimos casos, el aeropuerto ya se encuentra instalando pequeños parques infantiles en estas zonas. También se colocarán más dispensadores de bandejas y nuevas camas de rodillos para evitar, en la medida de lo posible, que los viajeros se vean obligados a cargar con el equipaje de mano. Y para que se conozca el tiempo exacto que se va a emplear, en breve se conectarán las pantallas, como las que ya existen en la T4, en la que se especifica el tiempo de espera para acceder a la zona de embarque.

Para Mayoral, no es necesario que se rebaje el tiempo de espera. Cree que, en este sentido, el aeropuerto ya ha hecho los deberes. «Los tiempos de espera son my buenos en este aeropuerto. Las propuestas que hacemos se enfocan más en el servicio».

En los próximos meses también se renovarán los aseos en todas las terminales, reforma que se aprovechará para construir baños familiares, que contarán con salas de lactancia. Las obras coincidirán también con la reparación de los suelos, especialmente en la Terminal 1, la más antigua.

La dirección del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas calcula que las reformas, en ambos casos, estarán completamente finalizadas dentro de un año, aproximadamente entre la próxima campaña de Semana Santa y de verano.

Estas mejoras se unen a las reformas de las salas VIP, la creación de una decena de parques infantiles distribuidos en las zonas de embarque de todas las terminales. También se analizarán las mejoras necesarias en los servicios destinados a los viajeros con movilidad reducida, así como la señalización de las instalaciones. Todos estos procesos se suman a la apertura de una clínica, que probablemente se ubicará en la T4 e, incluso, la construcción de un «spa» en la terminal satélite, aún pendiente de licitación.

Pese a lo extenso del plan se espera que el coste para Aena Aeropuertos, que afronta este año la privatización de un 49% de su capital, será reducido. Previsiblemente, la inversión no superará el importe que se destinó a la creación del «hub» de las terminales 1, 2 y 3 para Air Europa y la alianza Skyteam, próximo a los 500.000 euros (licitaciones como el «spa» se enmarcan en el proyecto de remodelación comercial de la T4 y la terminal satélite).

Filosofía de trabajo

Pero, más allá de los cambios tangibles, la dirección del aeropuerto pretende que el «Plan Barajas 100» suponga una nueva filosofía de trabajo, una mayor implicación en las labores cotidianas y en el estado del aeropuerto. Para ello, por ejemplo, se ha puesto a disposición de los empleados un correo electrónico en el que pueden reportar una incidencia (como la rotura del mobiliario) al momento. Pueden utilizar este sistema tanto el personal de Aena, como las empresas concesionarias, aerolíneas y los cuerpos de seguridad.

«Queremos transmitir la filosofía a los trabajadores de que el aeropuerto es algo suyo. Es importante que se efectúe el cambio cultural, ya que, si no, volveremos a encontrarnos en la situación de partida», concluye Elena Mayoral.