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La Plaza Mayor de Madrid: de mercado a monumento histórico

Punto emblemático del turismo de la capital de España, esta plaza ha cambiado muchas veces de nombre y ha visto pasar la Historia por entre sus soportales.

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La Plaza Mayor de Madrid se va a enfrentar en unos meses a un lavado de cara que no veía desde hace mucho tiempo. En un primer momento fue conocida como la plaza del Arrabal en la confluencia de los caminos entre Toledo y Atocha allá por el siglo XVI y era donde se asentaba el mercado principal de la villa. Cuando la corte llegó a Madrid, en 1561, se remodeló la plaza por orden de Felipe II a manos de Juan de Herrera pero no fue terminada hasta 1619 por Juan Gómez de Mora y bajo el reinado de Felipe III.

Se ha llamado, como decíamos, plaza del Arrabal pero también de la Constitución, Plaza Real, Plaza de la República hasta que finalmente recuperó su nombre más popular, el de Plaza Mayor. También ha sufrido tres grandes incendios: en 1631, en 1670 y en 1790 pero sus reconstrucciones han permitido que esta majestuosa plaza haya vivido importantes momentos de la Historia de España como coronaciones, ejecuciones, autos de fe, beatificaciones, corridas de toros y múltiples festejos populares.

Entre sus elementos más destacados está, sin duda, la Casa de la Panadería. Terminada en el siglo XVII, debe su nombre a que fue la tahona principal de la Villa siendo posteriormente también sede de aposentos reales, de las oficinas del Peso Real, de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, de la Academia de la Historia y del Archivo de la Villa hasta su uso actual como centro de turismo. Los frescos que decoran la fachada no son los originales ya que éstos fueron dañados por los diversos incendios y los que ahora podemos contemplar son obra de Carlos Franco y del año 1992.

Tampoco hay que olvidarse de la estatua ecuestre de Felipe III que fue trasladada desde la Casa de Campo por orden de Isabel II en 1848 a petición del ayuntamiento de Madrid por restituir la corte a la ciudad en 1606 y en 1619 mandar construir la plaza.

Desde sus inicios siempre ha tenido vinculación con el comercio al haber sido mercado principal pero sus arcos han acogido distintos negocios de los que ya solo quedan prácticamente los relacionados con el turismo como las distintas tabernas, bares y restaurantes con sus famosas terrazas, las tiendas de souvenirs y algunos otros emblemáticos de gorras y sombreros que se mantienen inamovibles con el paso del tiempo como también lo hacen unas pocas tiendas de filatelia y numismática.