CatalunyaCaixa descarta su liquidación si no hay un comprador
Sede principal de CatalunyaCaixa, en Barcelona - reuters

CatalunyaCaixa descarta su liquidación si no hay un comprador

La entidad nacionalizada presenta 187 millones de beneficio tras el traspaso de sus activos inmobiliarios a la Sareb

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CatalunyaCaixa está "equilibrada", y ni necesita más inyecciones de dinero público ni hay necesidad de liquidarla en caso de no encontrar un comprador. Es el mensaje de fortaleza que ha transmitido hoy su presidente, José Carlos Pla, sobre el futuro de la entidad controlada por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), y que esta mañana ha presentado los resultados del tercer trimestre, con unos beneficios de 187 millones. La segunda en la lista de entidades nacionalizadas que van a ser vendidas después de Nova Caixa Galicia, CatalunyaCaixa afronta un incierto futuro, aunque a criterio de sus actuales gestores más por la incógnita de saber quién va a quedársela que por su propia supervivencia.

José Carlos Pla ha señalado en este sentido que "no hay prisa" para vender la entidad, y que podría seguir "en solitario" sin mayores problemas. Lo que sí se descarta, ha explicado, es su "liquidación". "No tendría sentido", ha añadido Pla, que ha negado además que exista desinterés entre el resto de entidades por su adquisición. Sea como fuere, ha explicado, y una vez culminado el proceso de reestructuración, "la venta no nos obsesiona. Y si la venta se realiza, tenemos un modelo de negocio propio que encajaría en el cualquier gran grupo financiero".

Tras haber recibido 12.000 millones de euros en ayudas públicas, completada su reestructuración y haber traspasado a la Sareb el grueso del lastre inmobiliario, CatalunyaCaixa presenta 187 millones de beneficios frente a los 1.760 millones de pérdidas del mismo periodo del año anterior.

Por otra parte, José Carlos Pla no quiso adelantar si la entidad que preside va a personarse en la causa judicial en la que están imputados 53 directivos, entre ellos los máximos gestores Narcís Serra y Adolf Todó, por sueldos desporporcionados una vez CatalunyaBanc ya estaba quebrada.