La peor tragedia aérea cubana en veinte años se salda con 68 muertos

Un español que acababa de visitar el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre figura entre las víctimas del avión que se estrelló en la provincia de Sancti Spíritus

MADRID Actualizado: Guardar
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Cuando el huracán «Tomás» estaba a punto de llegar al extremo oriental de Cuba, un avión de la compañía estatal Aerocaribbean se estrelló el jueves por la tarde en la provincia central de Sancti Spíritus y sus 68 ocupantes murieron calcinados. El avión comercial ATR-72-212, que cubría la ruta entre Santiago de Cuba y La Habana, se precipitó a tierra a las 17.42 hora local (23.42 hora peninsular española).

En el fatídico vuelo 883, que había despegado de la segunda ciudad del país, viajaban 61 pasajeros y 7 tripulantes. Cuarenta eran cubanos y 28 extranjeros, de diez diferentes nacionalidades: dos alemanes, nueve argentinos, dos austriacos, un francés, tres holandeses, un italiano, un japonés, siete mexicanos, una venezolana y un español. Se trata de Manuel González Asensio, un pacense de 51 años que estaba en la isla de vacaciones.

El accidente se produjo en la zona de Mayabuna, cercana al poblado de Guasimal, a unos 20 kilómetros al sur del municipio de Sancti Spíritus. Adriano Castañeda Meneses, dirigente provincial de la Coalición Central Opositora, explicó a ABC desde esa ciudad que el avión explotó al chocar contra el suelo cerca de unas viviendas oficiales deshabitadas por falta de agua, en una zona de difícil acceso a causa del marabú, un arbusto que forma bosques impenetrables. Tanto que los equipos de rescate, que ayer seguían en la zona, necesitaron bulldozers para llegar hasta los restos del avión.

Testigos presenciales de Guasimal, Mayabuna y Vanguardia relataron conmocionados cómo vieron precipitarse a tierra al aparato después de volar bajo y realizar movimientos bruscos en el aire. «Cuando el avión pasó por encima de Guasimal ya tenía problemas. Volaba bajo, todo era muy confuso, la gente gritaba, el aparato comenzó a dar vueltas y vueltas, y después oímos “bum”», relató Miguel García, un vecino de 69 años, a la agencia France Presse.

Causas desconocidas

El extremeño Manuel González Asensio murió poco después de cumplir un sueño: visitar en Santiago el santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, la patrona de Cuba, de la que era devoto. González, que era soltero, había viajado a la isla por turismo con unos amigos, que decidieron quedarse en La Habana.

Aunque había nacido en Badajoz, vivía en Madrid, donde regentaba un negocio de hostelería en el barrio de Chueca. Sus sobrinos David de la Hera y Marco Antonio González mostraron ayer el malestar de la familia por haberse enterado de su muerte «por la radio» y pidieron a las autoridades españolas y cubanas que agilicen los trámites de repatriación del cadáver, en declaraciones a Europa Press TV. Entre las condolencias que recibió ayer el presidente cubano, Raúl Castro, figuraba la de José Luis Rodríguez Zapatero.

Aunque por la naturaleza opaca del régimen comunista este tipo de información es difícil de contrastar, los medios de comunicación oficiales realizaron una cobertura discreta del peor accidente aéreo cubano desde 1989. El telediario divulgó la escueta nota del Instituto de Aeronáutica Civil, que no iba acompañada de imágenes. Los diarios «Granma» y «Juventud Rebelde» se limitaron a reproducir la nota y la lista de los fallecidos, sin apuntar los avances en la investigación.

La web oficial Cubadebate, sin embargo, publicó fotografías de los restos del avión en llamas y de los equipos de rescate. La página oficial informó además del próximo traslado de los cadáveres al Instituto Nacional de Medicina Legal, en La Habana, para su identificación. Así como de la llegada al lugar de especialistas de Aeronáutica Civil ayer por la madrugada para comenzar las pesquisas.

El aparato accidentado era un ATR-72 con dos motores turbohélice para viajes regionales, con una capacidad máxima de 74 ocupantes. Terminado de fabricar en 1995 por el grupo europeo ATR, tenía cerca de 25.000 horas de vuelo. El comunicado de ayer de la «joint venture» europea señalaba que «en este momento, las razones del siniestro son todavía desconocidas».